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Mariela Scafati En El Centro Conde Duque

Mariela Scafati en el Centro Conde Duque

La primera vez que vi obras de la artista argentina Mariela Scafati (1973) fue en el Pabellón de Arte Contemporáneo de Milán (PAC). Me entusiasmaron sus instalaciones monocromas escultóricas y descubrí que tenía otra parte de su trabajo más feminista, que conozco menos y que he tenido la oportunidad de descubrir en el Centro Cultural de Conde Duque.

Scafati se vale de una prenda de ropa femenina como es la falda para convertirla en lienzo. Sobre ellas escribe mensajes que nos hacen olvidar la singularidad del soporte.

Son ropas que pide a amigas a las que les pregunta qué les sostiene y cómo contemplan el futuro. Al incluir los objetos e inquietudes de sus amigas comparte su vida.

Las faldas están colocadas en el suelo rompiendo con la tradicional disposición en la pared.

Mariela Scafati

En otras ocasiones recurre a lienzos que se convierten en cuerpos. En total son ocho los cuerpos lienzo que se construyen a partir de pinturas monocromas articuladas con cuerdas. A veces se convierten en soporte de sus ideas como “La belleza de la naturaleza. La respuesta a la guerra” que escribe sobre un cuerpo verde tumbado en el suelo.

Mariela Scafati

Cuando mezcla los cuerpos con las faldas limita los mensajes a estos últimos, contrastando con los cuerpos monocromos. Aquí el cuerpo se encuentra tumbado con las piernas hacia arriba como si estuviera ajeno a los mensajes. Su disposición en el suelo recuerda a una flor, siendo la figura el tallo y la falda los pétalos.

Mariela Scafati

Las faldas reflejan el acto de desvestirse. Al hacerlo y desplegar sus mensajes por el suelo se convierten en un acto de rebeldía en el que con mayúsculas gritan expresando lo que les inquieta y conmueve.

A veces no encuentra la palabra justa para describir lo que pasa en le sociedad. A través de la escucha imagina nuevas banderas con nuevas consignas. Se convierten en faldas banderas en las que se apropia de las palabras de otros.

Mariela Scafati

Scafati desafía la pintura tradicional. No sólo transforma tejidos con frases pintadas en esculturas o instalaciones. En otra de sus salas representa la habitación que fue su estudio en una residencia en Collegium en Arévalo. Sus paredes siguen patrones geométricos que dota de color. Cuelga de ellas mobiliario como una silla o mesilla que transforman el espacio en un cuadro. Emplea sogas que amarra a los objetos siguiendo la técnica japonesa shibari, que es habitualmente empleada en prácticas eróticas.

Mariela Scafati

En definitiva, nos encontramos ante una muestra de una artista activista que recurre a la amistad para reflejar las relaciones y conversaciones e inquietudes de su entorno, plasmándolas en faldas y objetos que actúan como lienzos.

Hasta el 19 de julio de 2026

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