Sonia Navarro en Alcalá 31
En una boda tuve la suerte de cenar al lado de una coleccionista con la que conversamos sobre colecciones, exposiciones y artistas. Ella me nombró a Sonia Navarro (1975) y a su pareja FOD (1973). Si bien conocía a este último apenas había oído hablar de la primera y en cuanto finalizó la boda, indagué sobre ella y me entusiasmó.
En una venta solidaria tuve la oportunidad de adquirir una pequeña pieza suya que coloqué en el comedor y que, a pesar de ser una monada, no dejo de soñar con una de mayor formato.
Sus obras son piezas geométricas que produce por medio de diferentes tejidos con hilos que cuelgan y que dan la sensación de estar en plena construcción. Influida por su familia que se dedicó a la costura, aplica esta técnica conectando con ella a partir de su obra. Los patrones y tejidos le llevan a rememorar no sólo a su familia, sino a todas las mujeres costureras que mantienen esa tradición. Crea un lenguaje propio que tiene que ver con su pasado y con una costumbre que pretende dar valor y preservar.
La sala Alcalá 31 recorre su trayectoria de los últimos treinta años a través de cincuenta obras, en la que observamos cómo da valor tanto a la forma como al contenido.
El empleo del esparto, muy usual en su infancia, le permite conectar con la naturaleza, la artesanía y la tradición. De hecho, nos recibe un armazón cubierto de esparto que nos recuerda a un vestido de noche de una mujer. Una apuesta por materiales naturales que presenta con gran majestuosidad.

“Palmete” (2010)
Al entrar en la sala observamos siete estructuras de metal a modo de maniquí que podían ser parte del interior de la escultura inicial. Son piezas desnudas que parecen esperar a ser rodeadas de telas como punto de partida del proceso de confección de prendas femeninas. Al ver su título “Clausura”, observamos que alude probablemente al proceso final, en el que las prendas han sido desprendidas de los maniquís para pasar a vestir a mujeres de carne y hueso.

“Clausura” (2001)
Volviendo al esparto, llama la atención cómo consigue moldearlo para generar esculturas, o incluso cómo lo dobla y lo alza a la pared, otorgando más importancia a un material cuya posición habitual es en el suelo. Nos recuerdan a dos alfombras cuyos pliegues configuran una obra abstracta.

“Spartaria” (2025)
Incorpora técnicas ancestrales de las bordadoras de Lorca. En ocasiones, introduce lo textil en la fotografía interviniéndola con sus tejidos que cose sobre ellas y que modifican la apariencia de la imagen inicial. Por ejemplo, la Plaza Mayor o la calle Alcalá son dominadas por grandes estructuras que podrían ser árboles o esculturas monumentales de color, que modernizan y contrastan con las imágenes tradicionales en blanco y negro.

“Plaza Mayor” y “Alcalá” (2014)
La primera pieza que realizó fue un vestido acolchado que incidía en lo corporal, un tema que tenía muy presente dada la incapacidad de su hermano.
Termino con unas piezas que no conocía y que resumen muy bien su trabajo. Por un lado “Ella”, formada por un maniquí suspendido de un arco metálico, dando importancia al patronaje y a la costura, sin dejar de mostrar su fragilidad, ya que pende de unos hilos metálicos. Por otro lado, al fondo un pequeño lienzo cosido con materiales nobles como el terciopelo aluden a la virtud.

“La virtud” (2021) y “Ella” (2025)
En definitiva, recurre a diferentes formatos para reivindicar las costumbres de algunas mujeres como la costura, dando protagonismo a los tejidos y su materialidad.
Hasta el 6 de julio de 2025
