Sean Scully en La Pedrera
La verdad es que es un lujazo ver una exposición en el edificio de La Pedrera del arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926). Sus formas orgánicas y redondeadas y su colorido de ensueño te hacen sentir en un entorno mágico muy especial.
Llevaba tiempo sin acudir a ninguna de sus exposiciones, pero al ver que estaba el artista irlandés Sean Scully (1945) no me lo quise perder.
Comienza en los años 60 con una pintura figurativa, que a partir de los 70 se torna minimalista y abstracta, estilo que le acompañará hasta el final de su carrera.
Tuvo gran influencia del fauvismo y del movimiento Die brucke que se refleja en el uso del color.
Retrató a su mujer e hijo. Les fotografiaba e interpretaba a base de líneas sencillas, brochazos de color con los que componía formas simples.

“Seated figures” (1928)
Desde sus inicios ha tenido claro que quería otorgar emoción a la abstracción. De hecho, le atrae el arte abstracto por su carácter primitivo y considera que debe tener un significado más profundo que simplemente la parte decorativa.
Se basa en la metáfora de la ventana que proviene del cuatroccento, una forma de llevarnos del mundo interior al mundo exterior. Procura conseguir una sensación de inacabado.
“Empty heart” es un homenaje a su hijo que murió en un accidente de coche. Lo representa en blanco y negro, creando un ambiente al mismo tiempo trágico y poético. Introduce de forma sutil el amarillo y rojo, otorgando al blanco un matiz rosado y amarillento, que le aporta calidez.

“Empty heart” (1987)
Atraído por México se inspira en sus estelas de piedra, pirámides y ruinas. Queda fascinado por las esculturas rocosas y decide emplear piedras de allí, predominantemente volcánicas aunque, en ocasiones, recurre al mármol que es menos habitual del país. En sus construcciones juega nuevamente con la ventana y lo aladrillado, mezclando lo industrial con la emoción.
Su selección del color es intuitiva. Le gusta mucho el rosa como el gustaba a Picasso. En “Small Cubed 9” acapara el centro de la pieza.

“Small cubed 9” (2021)
Las ubicaciones influyen en su trabajo. En “Wall of light Arran” representa la brutalidad de África en cuasi la totalidad de la pieza. Sin embargo, concibe Marruecos como algo más delicado que adopta el corazón de la pieza.

“Wall of light Arran” (2002)
Continúa su obsesión por la ventana que va adquiriendo dimensiones superiores, hasta llegar a adquirir forma de persona como en “Passenger Brown White”.
Resulta cautivador cómo el espacio expositivo complementa la obra. Considera que las columnas encajan perfectamente con su pintura y escultura, como un paisaje cubista sobre la tierra.

“Passenger Brown White” (1998)
Cuando la posición de la pintura se volvió frágil realizó óleos que sobresalían de la pared configurando esculturas. Están unidas a la pared por un solo extremo adquiriendo tres dimensiones.

“Floating Munich box” (1996) y “Grey White Floating Painting” (2001-2003)
A principios de los 80 su obra era más escultórica y tosca. Poco a poco la fue suavizando. Adopta entonces nuevos materiales más refinados como el vidrio que le encanta por la fluidez que consigue a pesar de su solidez. Le fascina que se realice con fuego, un elemento mágico por sus diferentes funciones calóricas y de iluminación. Realiza un homenaje al vidrio empleando cristal de Murano y exponiendo el color de una forma diferente, como en esta columna “Venice stack”.
Al fondo a la derecha un cuadro azul en el que se intercalan barras horizontales de diferentes azules, evoca al mar transmitiendo calma.

“Venice Stack” (2020)
En definitiva, un pintor mayoritariamente de arte abstracto geométrico que recurre al concepto de la ventana sin apenas interrupción, en búsqueda constante de emocionalidad.
Hasta el 7 de julio de 2025
