Arte textil en la Coracha (MUCAC) de Málaga
Parece que el arte textil está de moda o simplemente comienza a estar reconocido. He de confesar que siempre me ha atraído, probablemente por tratarse de un lenguaje más femenino con el que me he sentido identificada. Me encanta poder disfrutar ahora de exposiciones como ésta en la Coracha que abarca 48 obras de 39 artistas.
Nos muestra el panorama textil a partir de grandes referentes como Teresa Lanceta (1951), Aurelia Muñoz (1926-2011), Pilar Albarracín (1968). Lo textil a pesar de su laboriosidad y minuciosidad es tradicionalmente considerado como femenino y doméstico. Sin embargo, en la actualidad se ha convertido en una herramienta más de creación, con la que se ahonda sobre la tradición.
No voy a comentar obras de Teresa Lanceta o Aurelia Muñoz ya que he realizado recientemente artículos específicos sobre ellas, pero no quiero dejar pasar la obra de otra de las grandes como la andaluza Pilar Albarracín. Aquí contemplamos un mantón de Manila con un corazón que forma parte de uno de sus performances.
El mantón está asociado a la femineidad andaluza. No obstante, en esta ocasión en vez de estar pensado para embellecer el cuerpo lo emplea mostrando tensión y manipulación. Por medio de la ironía cuestiona el significado original del mantón y las tradiciones. Refleja su preocupación por la identidad, el cuerpo y las costumbres.

“TCA (mantón)” (1997) de Pilar Albarracín
Por otro lado, la también andaluza Elo Vega (1967) borda con hilo rojo manifiestos históricos, impresos en lino, que defienden los derechos de la mujer. El hilo nos recuerda la tinta roja de la censura. Puede servir como forma de tachar o subrayar. Adquiere una forma circular que denuncia cómo se dan vueltas a un tema sin avanzar. Para Vega el arte se convierte en una forma de investigación social y de activismo político.

“Manifiesto I y Manifiesto II” (2023) de Elo Vega
Llaman la atención los cuerpos de lino atrapados de la artista mallorquina Ela Fidalgo (1993). Recurre a los tejidos como elemento que refleja fragilidad. Representa celdas en las que hombres y sus extremidades están aprisionadas. Esa sensación de ahogo se refuerza con los pensamientos que borda en las piezas como “Me busco entre los espejos rotos”. Muestran la fragilidad de la artista y su búsqueda de identidad.

“¿Cómo cambia la forma de tu ser cuando te miras sin juicio?” (2025) de Ela Fidalgo
De forma más abstracta, la artista Belén Rodríguez (1981) saca partido al plegamiento de tejidos que le permiten adquirir tridimensionalidad. Decolora lonas de algodón con tintes y lejía, un proceso que requiere de tiempo, cuyo resultado es de alguna forma impredecible y variable. Lo titula “Junihitos” que significa doce capas en japonés y hace alusión a los trajes elegantes utilizados por la Casa Imperial Japonesa. Son como doce capas de kimonos tensados sobre un bastidor.

“Juni Hitoe” (2022) de Belén Rodríguez
La artista valenciana Inma Liñana, a la que no conocía, nos presenta un mantel de ganchillo estirado por los bordes que coloca en la pared como si fuera una tela de araña, haciendo referencia al hogar. En el centro una araña domina el espacio, queriendo hacernos reflexionar sobre el matriarcado.

“Domestic matters” de Inma Liñana
La artista murciana Sonia Navarro (1975) colabora con artesanos locales mezclando arte con artesanía, tradición y modernidad. Reivindica la labor de estas artesanas a las que les cuesta sobrevivir por la amenaza de la industria textil que emplea máquinas y fibras sintéticas. Le interesa dar visibilidad a las labores domésticas de las mujeres.

“Buenas costumbres” (2024) de Sonia Navarro
Po último, voy a mencionar el trabajo de otra artista que tampoco conocía, la gallega Julia Huete (1990), que realiza composiciones sencillas con las que busca el equilibrio. Aquí borda sobre lino formas esquemáticas abstractas pero cuyo título “El pájaro” nos lleva a la figuración.

“Pájaro” de Julia Huete
Muchas más artistas como Mercedes Azpilicueta (1981), que narra la historia de Catalina de Erauso, la monja que vestida de hombre participó de la conquista del Nuevo Mundo, exponen sus relatos que confeccionan por medio de aguja y de hilo y que siendo discursos similares a otros realizados por medios más tradicionales como la pintura, adquieren un cariz más delicado, artesanal y poético.
Hasta el 29 de septiembre de 2026
