Aurelia Muñoz en el Museo Reina Sofía
Recuerdo una feria de ARCO en la que me quedé prendada de unas maquetas con esculturas de macramé de la artista Aurelia Muñoz (1926-2011). Se exponía en la galería José de la Mano que trata de rescatar a artistas que tuvieron reconocimiento en una época pero que luego pasaron desapercibidos. A partir de entonces he visto varias de sus obras en la Manifesta y en la misma galería.
Me ha hecho especial ilusión ver que, coincidiendo con el centenario de su nacimiento, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía organizaba una retrospectiva.
En sus inicios realizó collages y ensamblajes surrealistas con temática mitológica en LOS que predominaban divinidades, vírgenes y ángeles como los que podemos ver a continuación. Mezclaba telas, espejos, madera y papel.

“Mariposa” (1967), “Imagen” (1967), “Virgen la Macarena” (1967) y “Marioneta” (1967)
Se le encarna dentro de movimientos como « La nouvelle tapisserie”, que sobrepasó tanto por su técnica como por los cambios de escala y temática. También se le considera parte de “La escuela catalana del tapiz”.
Estudia diferentes técnicas de bordado actuales e incluso ancestrales. En sus bordados reinventa la pintura siendo las puntadas sus pinceladas. Se hace conocida por sus esculturas de macramé suspendidas en el aire, algunas de ellas a gran escala, que realiza desde finales de la década de los 60 hasta principios de la década de los 80.
Emplea diferentes materiales como el sisal, el yute, o el algodón. Son habitualmente monocromas manteniendo el color natural del propio material o tiñéndolos. Toman formas redondeadas, E incluso esféricas, desafiando la elasticidad del propio material.

“Homenaje a Gaudí” (1969) y “Esfera orgánica” (1974)
Son deliciosas las maquetas que expone con hilos de tensión, con un carácter muy arquitectónico. Las maquetas le servían para estudiar los métodos de suspensión.

“Ente alado rojo” (1981)
En las tres últimas décadas se centra en el papel.
Destaca la serie washi que hace referencia a la técnica japonesa de producción de papel a partir de fibras naturales como el arroz o el trigo. Son papeles de mayor resistencia que los producidos a partir de la madera. En esta obra observamos cómo finas láminas de diferentes tonalidades con bordes ondulados que se disponen uno tras otro en bandas verticales, son sujetadas por medio de hilos que oscilan con el movimiento del aire.

“Washi morado” (1992)
Experimenta con los tintes. El papel coge color en el agua y al secarse toma diferentes formas. Su atracción por el mundo marino y las formas acuáticas le lleva a reproducir algas y anémonas en papel, que expone en cajitas de metacrilato y que son una joya.

“Anémonas rosas y azules” (1993-2003)
No conocía sus libros aéreos formados por planchas de papel que cuelgan de finos hilos transparentes como esculturas voladoras.

“Libro de la luz” (2000)
A partir del 1979 comienza a producir esculturas voladoras. Tienen algo de animal, de pájaros alados que modifican el espacio siendo ligeros, flexibles y móviles. Evocan a las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci.

“Pájaro alado” (1979)
También descubrimos dibujos en los que se revela parte de su proceso creativo.
En definitiva, construye esculturas voladoras de macramé y de papel, que responden a su búsqueda de nuevos materiales artísticos y que nos transportan a un espacio mágico.
Hasta el 7 de septiembre de 2026
