Cildo Meireles en el taller de Carlos Garaicoa
Hay artistas que impactan y que merecen estar en un gran museo. Este es el caso del artista brasileño conceptual Cildo Meireles (1948) del que vi una gran exposición en el 2009 en el MACBA con obras que me impresionaron, como una habitación totalmente roja o un sinfín de monedas que caían del techo como si se tratara de una máquina tragaperras que redujera el valor del dinero.
Me hizo especial ilusión cuando vi que exponía en el taller de Carlos Garaicoa (1967). Un lujazo poder ver su obra que no podía desaprovechar.
En la entrada unas finas cuerdas cuelgan del techo hasta el suelo configurando formas geométricas de forma muy sutil y generando un espacio sensorial. Una de sus obras laberínticas que limitan el movimiento reflejando la fragilidad del espacio. Muchas de sus obras geométricas fueron realizadas durante el régimen militar brasileño, siendo una forma de denunciar la rigidez de las estructuras de poder y el orden impuesto.

A lo largo de la sala podemos contemplar más piezas de este tipo que cuelgan del techo.
Además, no podían faltar sus billetes con los que cuestiona el valor del dinero. Meireles solía sellar los billetes con mensajes que cuestionaban el régimen y los ponía en circulación convirtiéndose en un medio de comunicación de masas al pasarlo de mano en mano. En esa línea realizó también billetes falsos con valor 0 como crítica a la inflación y al valor del dinero. En ocasiones reemplazaba los retratos de personajes históricos por el de personas marginadas como podían ser un indio o un paciente de un psiquiátrico. Aquí podemos contemplar de este segundo tipo, tanto de 0 dólares como de 0 cruzeiros que analizan la representación icónica y cultural del dinero más allá de su valor económico.

Suele emplear objetos cotidianos como las reglas de medir. Las coloca en posiciones que pierden su función convirtiéndose en un objeto estético. La inutilidad de las mismas alude al sistema económico. Nos muestran cómo las mediciones no son verdades absolutas sino convenciones que pueden alterarse por la política.

Las reglas también son empleadas por el artista cubano Carlos Garaicoa que las utiliza para construir edificios, que se convierte en la línea vertebradora de su obra. Cuestiona la arquitectura como elemento de poder, al imponer un orden rígido, así como la planificación estatal que en ocasiones no es finalizada. Se refiere especialmente al impacto del socialismo en la arquitectura de la Habana.

En otra de sus obras que dialoga especialmente bien con la de Meireles, combina reglas y cuerdas, mostrando su intención de crear un orden racional que suele acabar fracasando. Las cuerdas reflejan la fragilidad de sus ideologías. Son colocadas con tensión mostrando las que se producen en las fronteras.

Dentro de su arquitectura tiene una serie de puzles de edificios en ruinas cuyas piezas van cayendo, denotando su fragilidad. Parten de fotografías de la Habana, Nueva York o Ciudad del Cabo. El desmoronamiento hace referencia a la ideología local que se tambalea.

Por otro lado, podemos contemplar sus dibujos de edificios amenazados por plantas carnívoras que parece que van a devorar la ciudad. Garaicoa considera que las ciudades se asientan sobre espacios naturales y las plantas se rebelan contra esos asentamientos como si quisieran que se lo devuelvan. Manifiesta el fin de la ciudad como proyecto de poder del ser humano.

En definitiva, una gran oportunidad de ver obras del gran artista conceptual Cildo Meireles en plena diálogo con la obra de Carlos Garaicoa, que no desentona.
