Quisqueya Henríquez en el c arte c
Me encanta cuando acudes a una exposición sin grandes expectativas y descubres a una artista que no conoces y que tiene mucho más interés de lo esperado. Esto me ocurrió al ir a ver la retrospectiva de la artista cubana-dominicana Quisqueya Henríquez (1966-2024) en el centro de arte de la Universidad Complutense ubicado en el Museo del Traje.
Henríquez aborda temas como la identidad, la percepción caribeña poscolonial y el género, con un discurso diferente al que estamos habituados y que nos abre otra perspectiva de la insularidad y de los estereotipos que cuestiona.
Comienza mostrando fotografías de una intervención artística que se denomina “Helado de agua del mar Caribe” y que como indica el título parte de la extracción de agua del mar con la que posteriormente se hace helado. Pertenece a la serie «Burlas» y cuestiona nuestro concepto de la sociedad caribeña a la que se considera ardiente. Este helado al tener un sabor salado nos invita a reflexionar sobre la percepción superficial que nos hacemos de la gente. Además, quiere replantear la imagen que tenemos de un territorio congelado en el tiempo, sin impacto de la globalización.

“Helado de agua del mar Caribe” (2001-2002)
Con un toque de humor coloca varios taburetes con ruedas en la sala con los que anima al público a participar sentándose y recorriendo la sala sobre ellos. El asiento tiene impreso la fotografía del ombligo del artista y nos hace meditar sobre cómo a veces nos sentimos el ombligo del mundo. La obra se titula “El centro puede estar en todas partes”. Nos hace pensar en qué es centro y qué es periferia, cuestionando los centros de poder y el papel de países más pequeños como la República Dominicana.

“El centro puede estar en todas partes” (2001)
Otra de sus obras colaborativas hace un guiño a las del artista cubano Félix González Torres que en sus salas dejaba pilas de hojas de papel para que las cogiera el público. Henríquez repite ese proceso, pero con papeles de regalo de gran colorido que esconden imágenes de basura fotografiadas en las playas de Santo Domingo. Papeles que en breve se convertirán igualmente en basura. Le sirven para mostrar el impacto medioambiental propio del capitalismo, que también llega a islas que consideramos paradisiacas con playas semi vírgenes y que se ven arrasadas por el turismo.

“Brand new shit” (2002)
Trabajó mucho el collage como medio con el cual realizó parodias sobre género. Contrastaba la hiper masculinidad de los atletas con cuerpos fornidos formados por músculos hinchados, con la presión social sobre la mujer para ajustarse a los cánones de mujer ideal. Empleaba fotografías de jugadores de béisbol, deporte que conocía bien por haberlo practicado y las intercalaba con imágenes de libros de artistas como Brancusi o Rauschenberg. La fortaleza masculina, con músculos mezclados con bates y pelotas, queda patente.

“Sin título” de la serie Peloteros (2006-2007)
Con el COVID se trasladó al norte del país, donde se aisló. Inmerso en la frondosidad de la selva, la incorpora a su obra reflejando cómo la naturaleza mantiene toda su fecundidad y exuberancia a pesar de los ciclos económicos.

“Inviable” (2017)
Otra parte de la exposición muestra cómo compone obras apropiándose de objetos cotidianos y baratijas que adquiere en mercadillos, poniendo énfasis en lo popular y en el consumismo.
Por último, voy a describir otra obra colaborativa a base de globos negros que expone al público para que participe hinchándolos con su aliento. Así se construye en comunidad una obra colectiva que se hace más grande a medida que más gente participa.

“Aliento colectivo” (2015-2016)
En definitiva, una artista multidisciplinar, que emplea el humor para hacernos reflexionar sobre nuestra percepción de la idiosincrasia caribeña, con un lenguaje propio.
Hasta el 26 de abril de 2026
