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Maider López En El Kursaal

Maider López en el Kursaal

Hace ya veinticinco años que descubrí el centro de creación artística Arteleku en San Sebastián, donde trabajaban muchos artistas, entre ellos Maider López (1975), a la que pude conocer cuando lo visité. Desde entonces había visto algunas de sus obras y performances, pero no había tenido oportunidad de acudir a ninguna de sus exposiciones individuales.

En esta ocasión, se organiza una retrospectiva sobre sus últimos diez años tanto en el Kursaal como en Tabakalera. Toma el nombre de “Tocar”. De alguna forma hace referencia a la intención de la artista de trastocar y transformar nuestra realidad, y específicamente a nuestra forma de relacionarnos con el arte, en la que tocamos y el arte nos toca.

López interviene en espacios urbanos, modificando nuestra relación con el entorno y con los demás. Realiza performances en las que el público participa, haciéndonos reflexionar sobre la propia actuación.

De hecho, en Tabakalera la muestra comienza con un suelo inestable y que al pisarlo nos lleva a cuestionar verdades asumidas como es el caminar sobre un suelo que no se mueve.

La primera sala de la Kutxa está dedicada a la performance “Hierba en Movimiento” que realizó en Segovia. Parte de la idea de que el pastor recoge la hierba, la apila y la transporta, transformando la naturaleza. Decide organizar una caminata colectiva de los vecinos del pueblo, que se ponen un gran manto de hierba sobre la cabeza cubriendo parte del cuerpo y generando una sensación de extrañeza en el espectador. Un video y varias fotografías plasman la acción que ha sido realizada con un toque de humor y que refleja cómo el ser humano trata constantemente de dominar la naturaleza.

Maider López

“Hierba en movimiento” (2021)

Por otro lado, unos grandes cortinones de telas de colores forman parte de otra performance “Telón” que desarrolla en Granada. Las cortinas se van levantando de forma rítmica generando infinitas gamas cromáticas, como si asistiéramos a una obra de teatro sin actores.

Maider López

“Telón” (2015)

Al fondo de la sala seis grandes cuadros formados por pequeñas cuadrículas pintadas con lápices de colores muestran diferentes escalas de grises, azules, verdes, rojos, naranjas o amarillos. La instalación fue concebida durante nueve años ya que la acción consistía en dibujar hasta que se acabara el lápiz.

Maider López

“Caja de 120 lápices de colores” (2017-2025)

En otra de sus performances regaló una toalla roja a todos los que fueron a la playa de Zumaya un día de agosto. El rojo domina la imagen transformando el paisaje, tal y como se puede contemplar en las fotografías aéreas que presenta.

Maider López

“Playa” (2005)

Por otro lado, en Pasajes, ofreció a los paseantes unos prismáticos y una postal con un listado de las posibles situaciones que podían observar con extrañeza. Entre ellas varias personas barrían a la vez en diferentes sitios, tiraban agua al mar, daban vueltas en círculo, leían el periódico o tendían ropa roja. El público, de esta forma, se convertía en voyeur al observar a distancia a través de los prismáticos a los vecinos infiltrados que actuaban siguiendo instrucciones y alterando la normalidad y espontaneidad del día a día.

Maider López

“Aquí, ahí, allí” (2023)

Por último, en Tarragona, unos castellers formaron sus tradicionales torres humanas, para construir arquitecturas con el cuerpo. Los participantes tocaron la pared de un museo interactuando con la institución artística. Se trataba de una forma de acercarse al arte, de acercarse a él y abrazarlo.

Maider López

“Tocar el museo” (2024)

Esta serie de performances nos permiten comprender la obra de esta artista donostiarra que induce al público a participar en la transformación del espacio, haciéndonos reflexionar sobre lo cotidiano y acercándonos al mundo artístico.

Hasta el 1 de febrero de 2026

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