Juan Uslé en el Museo Reina Sofía
Descubrí a Juan Uslé (1954) en la Galería Soledad Lorenzo, ubicada al lado de mi portal, a la que bajaba y conversaba con la galerista o cualquiera de sus ayudantes que te hacían sentir como en casa. Hay que reconocer que fue una de las galerías que más ha contribuido al coleccionismo acercando a los menos expertos al mundo artístico. En una de esas conversaciones quedé fascinada por la obra de Uslé que va mucho más allá de la línea y la abstracción.
El Museo Reina Sofía ha creado una retrospectiva de su obra que comienza con la serie “Río Cubas” inspirada en el recuerdo que tiene del hundimiento de un barco en la costa cántabra cuando era pequeño. Una vivencia que le acompañará a lo largo de su vida en la que la representación del mar es clave.
En “La casita del norte” identificamos la expresividad de su obra, dominada por el gesto y la materia que simbolizan el dominio del mar con toda su bravura, sobre el que construye un pequeño refugio que se convierte en la oportunidad para salvarse.

“Casita del norte” (1986)
En 1987 marcha a Nueva York donde recurre a la abstracción aplicando colores brillantes y una pincelada más fuerte. Posteriormente se hará más introspectivo y silencioso.
En 1989 inicia una serie que sigue los principios Nemasté, en la que construye espacios que irradian tranquilidad en esa búsqueda pausada de libertad.

“Ryder blue” (1991), “Nemasté #3 (1990) y “Amapola” (1991)
Participó en la Documenta IX de 1992 en la que comenzó a concebir cuadriculas a base de repeticiones.
A mediados de los 90 produce lienzos que denomina amnésicos. Reflejan la imagen olvidada. Domina el peso de la pincelada que nos remite a materiales naturales como el mimbre.

“Encerrados amnesia” (1997) y “Amnesia” (1992)
Crea composiciones con bandas verticales y horizontales que nos retrotraen a las hipnóticas ondulaciones del mar que le obsesionan.

“El constructor de imágenes” (2010)
Cuando vivió en Valencia con su compañera y artista Victoria Civera pintaron las paredes de una habitación de negro para utilizarla como cuarto de revelado. Este gesto inspira la serie “Soñé Que Revelabas (SQR)” que comienza a abordar en 1997.
A partir de pinceladas entrecortadas y de forma secuencial, representa vistas nocturnas de Nueva York colmadas de un silencio imaginario. Configura un patrón armónico que repetirá abordando diferentes temas. Son habituales sus mares sosegados en los que domina la calma. Paisajes con una sintaxis, geometría y ritmo, un espacio de reflexión.

“Soñé que revelabas (colorado)” (2016)
En algún caso, como en “Hibérnica” se desdibuja la uniformidad del patrón con pequeñas pinceladas que surgen entre las bandas horizontales. Aquí imaginamos un cielo gris que cubre unas rocas bajo un amanecer rosado que tinta el mar de rojo carmesí.

“Hibérnica” (2024-5)
Premio Nacional de Artes Plásticas, recurre a la línea para construir patrones cromáticos que generan un ritmo y un pulso vital muy sutil. Quizás su magia reside en que por medio de la abstracción es capaz de conectar y hacernos imaginar paisajes figurativos, transmitiendo sensaciones como la calma y la serenidad.
Hasta el 20 de abril de 2026
