Bárbara Krueger en el Museo Guggenheim
Cuando lo visual se mezcla con lo conceptual y el arte además de deleitarnos con la mirada, remueve nuestras mentes, me parece todavía más redondo. Me fascinan los artistas como Jenny Holzer (1950) o Bárbara Krueger (1945) que aprovechan el poder de la palabra para cuestionar a nuestra sociedad.
El Museo Guggenheim ha organizado la primera retrospectiva en España de esta última artista estadounidense que sabía que me iba a encantar.
Fue diseñadora gráfica y trabajó en el mundo publicitario, adoptando ese lenguaje, como en el arte pop, que traslada a su obra. Emplea mensajes cortos y precisos que inicialmente posiciona sobre bandas rojas que llaman la atención y le ayudan a transmitir el lenguaje. Posteriormente, a partir de una exposición en Irlanda decidió empezar a utilizar también el verde.
Las primeras obras constaban de montajes sobre fotos en blanco en negro con letras que construían mensajes. Comenzó plasmándolas en formato página y posteriormente las trasladó al espacio público con pancartas y vallas publicitarias.
Trata temas universales como el abuso de poder, la violencia doméstica y el consumismo, lo que nos lleva a cuestionar cómo somos influidos por la política y los medios de comunicación.
Cualquier soporte es válido para trasladar su discurso. Paredes, suelos y pantallas se colman de letras incitándonos a detenernos, leer y pensar. No siempre se capta el mensaje desde el inicio. Nos exige detenernos ante el ritmo frenético de nuestras vidas y concentrarnos en lo que vemos.

“Camino” (2025) y “Otro. Otro” (2024)
En el centro de una sala observamos su famosa pieza “Compro, luego existo” que nos hace reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y cómo configuran nuestra propia identidad. A su alrededor, muestra ejemplos de imágenes que no son suyas pero que ha encontrado en internet utilizando sus códigos visuales. Nos lleva a pensar sobre la apropiación en la era digital y sobre la autoría. Es como un puzzle que se va uniendo, creando diferentes mensajes. En muchas ocasiones añade algún sonido tipo caja registradora, un recurso más para evocar al consumismo, que suena al modificarse el texto, lo que llama la atención.

“Compro, luego existo” (1987) “Así es como lo hacemos”
En otra de sus piezas, recoge mensajes de las redes sociales, de memes o anuncios que encuentra en internet y los va retransmitiendo en una pantalla a toda velocidad, evocando el ritmo y abundancia de mensajes a los que estamos sometidos, haciendo énfasis en la manipulación de los medios que distorsiona la realidad.

«Sin título» (2020)
En ocasiones retrabaja obras anteriores como estos fotocollages que realizó en los 80 y que reconstruye plasmándolos en pantallas leds. “Tu cuerpo es un campo de batalla” fue creado originalmente como póster cuando las mujeres se manifestaron para luchar por el aborto. Pegaron los panfletos en Washington y en NY, junto a sus estudiantes, trasladando el mensaje de que una mujer podía tener dos facetas diferentes, para lo que partía su cara en dos. En la pantalla led, la frase varía haciéndonos reflexionar sobre más temas como el culto al cuerpo, a la belleza y a cómo queremos ser imaginados y recordados sin llegar a aceptar nuestra realidad.

“Tu cuerpo es un campo de batalla” (1989/2019)
Una de las salas más llamativas, cuenta con un gran óvalo que cubre gran parte de una pared con la palabra TÚ, una forma de dirigirse al espectador, junto a otros textos que se intercala en negro con fondo blanco o en blanco con fondo negro.
Se apropia de extractos de novelas. Por un lado, de “Una habitación con vistas” de Virginia Wolf donde se habla del papel de las mujeres como espejo del poder masculino. Por otro lado, de George Orwell que compara el futuro con la presión de una bota sobre el rostro humano.

Por último, voy a comentar la sala blanca y roja en la que toma protagonismo la frase superior “El globo se encoge para quienes lo poseen” mientras que en el suelo nos dice “Nuestra gente es mejor que la vuestra”. En esta sala habla de desigualdad y del sentimiento de superioridad de los que acumulan riquezas. Una crítica al poder, a los países y familias ricas así como a las estructuras económicas dominantes.

“El globo se hunde” (2010) y “Nuestra gente es mejor que la vuestra” (1994/2025)
Hay muchas más obras interesantes en las que hace una crítica social como cuando una sala aparece dominada por la palabra Verdad que se desvanece y que nos lleva a pensar en la clase política, la corrupción y la poca credibilidad que generan.
En definitiva, es una oportunidad para contemplar una exposición muy visual que nos hace detenernos a reflexionar sobre nuestra sociedad a través de temas muy actuales como el consumismo, el abuso o el poder. Sin embargo, me quedo con una pequeñita que nos recibe en casa y que dice: “Kiss”, incitándonos al amor.
Hasta el 9 de noviembre de 2025
