Anna Weyant en el Thyssen
Aunque hay gente que tiene la idea de que el mundo del arte contemporáneo es una tomadura de pelo y que está poco depurado el sistema de valorización de una obra, yo no lo veo así. Es cierto que el hecho de que un artista sea valorado por una galería específica o un coleccionista con mucho poder influya en su valor. No obstante, considero que hay mecanismos correctores como el mercado y el tiempo y sin ser perfecto, no me parece menos justo que en otras industrias.
A pesar de ello, de vez en cuando hay algún caso polémico como es el de la artista canadiense Anna Weyant (1995) que fue pareja de Larry Gagosian (1945), uno de los grandes galeristas y marchantes de arte a nivel mundial que al representarle impulsó la carrera de la artista, subiendo sus precios estrepitosamente hasta alcanzar en subasta más de 1,6 millones de euros.
Sin conocer su historia me topé con su obra en una exposición en el Museo Thyssen y pude valorarla sin ningún juicio de valor ya que era la primera vez que la veía y desconocía los precios que habían alcanzado algunas de sus obras.
Me sorprendió que pictóricamente tuviera referencias a la pintura antigua. Recoge el dramatismo de la pintura barroca, el detalle de los maestros flamencos de los siglos XVI y XVII y temáticamente al surrealismo. Sin embargo, la temática es muy diferente, mucho más actual.
Por un lado, encontramos naturalezas muertas con un fondo agresivo. Así un cuchillo se clava en el pan como si le estuviera atacando, o unos peces nos muestran sus dientes en modo amenazante.

“Buffet” (2020) de Anna Weyant
En otra de sus naturalezas muertas junto a un florero y una jarrita de leche con restos de guirlandas que señalan que hubo una celebración, una pistola reposa a su lado de forma inquietante haciéndonos pensar qué pudo ocurrir allí el día anterior.

“Lily” (2021) de Anna Weyant
De forma más sutil, tres cacerolas en las que resalta el brillo del metal dejan entrever la sombra de unas figuras con un cuchillo en la mano de forma intimidadora y siniestra. Las cacerolas están sobre un mantel de lino sobre el que se observan claramente las dobleces del tejido.

“Me vuelve loca” (2022) de Anna Weyant
La muestra se completa con obras de la colección Thyssen de otras épocas que nos llevan a comprender las influencias de la artista canadiense.
Por ejemplo, en el “Retrato de Dr Hastein” de Christian Sad (1894-1982) se asoma una sombra amenazante que recuerda a la sombra de las cacerolas de Weyant.

“Retrato del Dr. Hastein” de Christian Schad
Por otro lado, analiza la complejidad de la adolescencia con un lenguaje infantil. Chicas adolescentes muestran situaciones al borde del colapso.
Una mujer desfallece sobre una caja en forma de pastel. Sus perlas y vestido sedoso elegante junto a las guirnaldas que caen de la caja, hacen alusión a que transcurre después de una fiesta y nos lleva a pensar en los excesos de los adolescentes y su fragilidad.
“Tras la fiesta” (2020) de Anna Weyant
En otra pieza, una chica duerme profundamente con un antifaz para que nadie le moleste y la boca abierta transgrediendo su intimidad. Contrasta la piel de porcelana de las mujeres, símbolo de su delicadeza con el estado en el que las dispone de total abandono.

“Sueño” (2020) de Anna Weyant
Por último, quiero citar la obra de “Escape artista” en el que de forma dramática tras una ventana deja entrever unas piernas y una cuerda como si alguien tratara de escapar de una habitación interior. Las piernas con piel de bebé invocan a una joven y a ese deseo de huir de su vida que consideran oprimida por reglas y normas.

“Escape artista” (2019) de Anna Weyant
También como marco de una ventana, la obra “La llave de los campos” de René Magritte (18989-1967) presenta el cristal de la ventana haciéndose pedazos como si fuera un medio para poder atravesarla.

“La llave de los campos” (1936) de René Magritte
En definitiva, se exponen más de treinta obras que dialogan con cuadros de la colección permanente y que nos muestran una pintura figurativa con una paleta de tonos pardos y ocres y tintes clásicos, pero con una temática muy actual centrada en niñas adolescentes que se presentan en situaciones irónicas surrealistas generando tensión pero manteniendo un cariz onírico y ambiguo.
Hasta el 12 de octubre de 2025
