Chiharu Shiota en el Centro Azkuna de Bilbao
Cuando voy a Bilbao, además de ir a las exposiciones del Guggenheim me gusta ver las del Centro Azkuna en la Alhóndiga.
Al descubrir que exponía la japonesa Chiharu Shiota (1972) cuya obra es muy visual, pensé que era ideal para llevar a mi hija. Sin embargo, aproveché un viaje en el que iba sola para hacer un día intensivo en arte. Ésta es sin duda una de esas muestras que sorprenden a cualquiera.
Al entrar en la Alhóndiga, nos reciben trece largos vestidos rojos que cuelgan del techo a escala monumental. Son autónomos, pero están conectados formando guirlandas a modo de celebración. Los vestidos son una segunda piel sobre la que nos escondemos y que reflejan a la vez la presencia y la ausencia de quiénes deberían llevarlos.
En su obra domina el rojo que en Japón simboliza la energía, el sol y la vida; pero ella lo emplea como el flujo sanguíneo que actúa como lazo de unión.
Representó a su país en la Bienal de Venecia construyendo una casa a base de lana roja que alude a los cimientos sobre los que nos basamos y a la seguridad que nos aporta. Al tratarse de un hogar nos transmite la permanencia del tiempo que contrasta con la delicadeza del material con el que es confeccionado.

“Mi casa es tu casa” (2024/2025)
Emplea objetos cotidianos como su ropa o muebles que envuelve con hilo rojo mostrando la fragilidad de la vida.
En la entrada una gran mesa recoge maquetas de muebles envueltos en lana roja que nos trasladan a su mundo a escala inferior, como si se tratara de una casa de muñecas, resultando delicioso.

“Viviendo dentro”
Miles de metros de lana roja construyen una casa que nos invita a transitar por ella. Los hilos representan caminos, vivencias, historias y recuerdos de la artista.
En los 90, viviendo en Berlín, se interesó por las ventanas y por todo lo que se había visto a través de ellas. A partir de ahí decidió incluir en sus construcciones ventanas suspendidas que evocan la presencia o ausencia de sus habitantes y esos ojos que todo lo ven.

”Lo de dentro y lo de fuera” (2025)
La artista decidió realizar una instalación específica para el centro Azkuna. Para ella solicitó a la ciudadanía vasca que enviara dibujos y cartas que hablaran de su hogar. Esas cartas y dibujos se despliegan suspendidos junto a una de las ventanas y pueden ser leídas y observadas por el público que circula por la instalación.

Se incluyen dibujos y grabados en los que a través de un hilo va construyendo su universo, tratando cuestiones como la complejidad de las raíces y de las conexiones.

“Conectado al universo” (2022)
Construye estructuras de lana como vestidos que se expanden al universo insistiendo en la fragilidad del cuerpo. Además de las instalaciones realizó performances que refleja en fotografías y videos.

“Fuera de mi cuerpo” (2024)
La preocupación por la fragilidad del cuerpo y la enfermedad que reflejan la transitoriedad de la vida es representado en “Diálogos con la ausencia”.
El arte le salvó la vida tras anunciársele un cáncer de ovarios en 2016. Para mostrar ese sufrimiento y su capacidad de resistencia compone una maraña de tuberías en las que se transporta sangre como líneas rojas finas. Las estructuras de cristal de órganos humanos y la sangre generan incomodidad y ansiedad.

“Diálogo con la ausencia” (2023/2025)
En definitiva, recurre a finas líneas rojas con las que teje caminos tratando temas como el hogar, la migración, la vida, la muerte y la memoria con un lenguaje poético y onírico que puede generar angustia y claustrofobia.
Hasta el 28 de septiembre de 2025
