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Soledad Sevilla En El Museo Reina Sofía

Soledad Sevilla en el Museo Reina Sofía

Hace aproximadamente un año tuve la oportunidad de ver una exposición de la artista valenciana Soledad Sevilla (1944) en San Sebastián y cuando descubrí que organizaban otra muestra en Madrid en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, me costó acudir ya que pensaba que iba a ser muy reiterativo.
Grata fue mi sorpresa cuando sólo se repetían dos obras, con lo que esta nueva exposición completaba la primera.
Recoge su trayectoria desde que estuvo en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid (1968-1973) cuyo objetivo era fomentar la investigación y la docencia relacionada con la programación informática. Se creó un seminario de artes plásticas para fomentar la expresión artística donde se producían debates entre los artistas asistentes como Elena Asins (1940-2015), Eugenio Sempere (1923-1985) o José María Iturralde (1942). Enseguida dejó el ordenador para volver a lo físico, lo artesanal y lo pictórico investigando sobre las líneas puras, la geometría y el color.
En los sesenta realizó su primer acercamiento a lo tridimensional analizando cómo se introducía la luz sobre el metacrilato generando una nueva dimensión. Creó formas modulares geométricas que disponía sobre elementos industriales, como una investigación sobre elementos menos tradicionales.
Soledad Sevilla

Sin titulo (1968)

Sevilla trabaja fundamentalmente la línea y la retícula creando ilusiones espaciales en busca de la generación de profundidad. Recurre a la geometría a base de pentágonos y hexágonos que repite infinitamente. Mondrian fue uno de sus referentes, y decidió homenajearle recurriendo a colores básicos como el rojo y amarillo por medio de superposiciones.

Soledad Sevilla

“Mondrian” (1973)

Observamos cómo en los ochenta se centró en la búsqueda de lo bello y lo sublime. Trabajó en una serie sobre las Meninas y en otra sobre la Alhambra donde captó la emoción de la luminosidad y de la oscuridad. Son cuadros abstractos que nos remiten a la arquitectura, emplean diferentes tonalidades para identificar las diferentes partes de un habitáculo como puertas y ventanas, por medio de la claridad o de la negrura. A base de tramas entrecruzadas que producen luces y sombras, enfatiza la teatralización.

Soledad Sevilla

Serie “Alhambras” (1984-6)

En los dos mil destacan sus obras sobre el insomnio, un trastorno que siempre ha padecido. Por la noche considera que se ve todo más claro y es precisamente en ese momento cuando decide investigar sobre la luz y la oscuridad configurando muros vegetales a base de bloques de plantas. En esta serie emplea una pincelada rápida en forma de hoja con la que construye frondosas vegetaciones colgantes sobre tapias. En este caso presentamos un luminoso óleo de gran formato, aunque anteriormente realizó otros más apagados.

Soledad Sevilla

“Hotel Triunfo” (1998)

Su fascinación por lo perecedero, lo transitorio y lo efímero se representa en miles de mariposas de papel que se mueven cada segundo, volviendo siempre a la misma posición como idea de tiempo circular y de la vanitas.

Soledad Sevilla

“El tiempo vuela” (1998)

Por último, no quiero dejar de mencionar las arquitecturas agrícolas inspiradas en los secadores de tabaco granadinos, que ya tuvimos la ocasión de ver en San Sebastián. Son arpilleras de metal, papel o neopreno que se asemejan a celosías pobres. Adoptan un carácter tridimensional que con una sucesión de líneas paralelas dejan entrar la luz, convirtiéndose las sombras en parte de la obra.

Soledad Sevilla

“Arquitecturas agrícolas” (2013)

Soledad Sevilla afirma que lleva toda su vida pintando el mismo cuadro, reflejando su continua investigación sobre la línea, la geometría, la luz y la profundidad que aplica a lo largo de toda su obra con gran coherencia, emocionalidad y poesía.

Hasta el 10 de marzo de 2025

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