Saltear al contenido principal
Arte Moderno De México De La Mano De La Colección Blaisten En La Casa De México

Arte Moderno de México de la mano de la colección Blaisten en la Casa de México

Cómo me gusta la labor que hace la Casa de México en España. Consigue dar a conocer la cultura de su país por medio de exposiciones, conferencias, talleres y gastronomía. Algo que parece evidente pero que no es frecuente desarrollarlo con tanta calidad.
Esta vez asistí a una muestra de Arte Moderno mexicano a través de la colección del empresario agropecuario mexicano, también licenciado en bellas artes y mecenas, Andrés Blaisten (1950). Es probablemente la colección privada de arte mexicano más importante del mundo.
En este caso, desde la mirada de la crítica de arte española exiliada en México, Margarita Nelken (1894-1968), que defendió estilos que iban más allá del afamado muralismo al igual que Blaisten.
El mecenas buscaba propuestas no institucionalistas, marcadas por intereses personales. Aunque cuenta con muralistas en su colección, no son murales con motivos políticos. Muestra su mirada desde el ojo de un pintor que, con gran sensibilidad, pone atención en los pigmentos y el colorido.
Su colección se centra en la primera parte del siglo XX,  ya que cuando comenzó a comprar estaba menos de moda que el arte contemporáneo. Su valor era inferior y decidió adquirir obras de esa época que con el tiempo se han revalorizado.
Es común la representación simbólica de México a través de animales. En la entrada, un mural de José Clemente Orozco (1883-1949) muestra la unión de una serpiente y un jaguar como representación del mundo prehispánico, junto a un toro que nos remite a España. Esos animales entrelazados son una alegoría de la identidad de México.
Orozco

“Alegoría de México” (1948) de José Clemente Orozco

México es un país surrealista y a su vez metafísico con sus contradicciones y complejidad. Sin embargo, es un surrealismo al que no estamos acostumbrados en Europa.

Carlos Orozco Romero (1896-1984) estuvo interesado en este movimiento y opinaba que el verdadero pensamiento se hallaba en el subconsciente y en el sueño. Por ello, emplea una escala distorsionada y una perspectiva exagerada en el que pinturas pequeñitas humanas empujan un globo sonriente hacia arriba. Los paisajes vacíos y las cabezas cortadas generan un ambiente onírico.

Carlos Orozco

“Sueño” (1940) de Carlos Orozco Romero

Otro artista próximo al surrealismo fue Guillermo Meza (1917-1997) que representa la naturaleza dominada por la fantasía y el realismo mágico.

Meza

“Naturaleza muerta” (1949) de Guillermo Meza

Por otro lado, Rufino Tamayo (1899-1991) fue uno de los pocos artistas latinoamericanos que produjo naturalezas muertas con objetos pintorescos como son unas cartas, un cigarro y el modelo de un pie. Se crea una atmósfera misteriosa con sensación de extrañamiento.

Rufino Tamayo

“Naturaleza muerta con pie” (1928) de Rufino Tamayo

Margarita Neiken revisó el trabajo de mujeres establecidas como María Izquierdo (1902-1955), la mujer de Rufino Tamayo, y apoyó el de otras jóvenes.

Izquierdo abarcó una iconografía variada en la que mostraba la cultura popular con nuevos códigos. Como gran feminista, la figura femenina toma protagonismo en su obra. Aprovecha su pintura para denunciar problemáticas de las mujeres. En “El idilio” concibe un espacio metafísico en el que destaca la sensación de vacío y de ausencia, con unos árboles y nubes que atrapan y una pareja de la que sólo se puede observar el rostro de la dama.

María Izquierdo

“El idilio” (1946) de María Izquierdo

La obra de Feliciano Peña (1915-1982) se caracteriza por su paisajismo. En este caso un gran tronco se retuerce de forma alegórica protagonizando la escena. El fondo es más realista y figurativo. Estudió en la Escuela de Pintura al Aire Libre en la que se enseñaban las vanguardias europeas y su primitivismo.

Peña

“Troncos” (1944) de Feliciano Peña

En la misma escuela estudió Amador Lugo (1921-2002) al que le gustaba la estética muralista, pero no su connotación política. Optó por la simplificación con tono infantil.

Amador Lugo

“Perro con gatos” (1933) de Amador Lugo

Muy anterior y con una estética más realista destaca el artista autodidacta Hermenegildo Bustos (1832-1907). Principalmente retratista, aunque también produjo naturalezas muertas, sorprende por la calidad de su pintura en la que es capaz de captar la personalidad del modelo.

Bustos

“Retrato de Dolores Hoyos” (1864) y “Retrato del niño Enrique Hernández” (1865) de Hermenegildo Bustos

Por último, no quiero dejar de citar al famoso muralista Diego Rivera (1886-1957) que en esta ocasión muestra un dibujo surrealista protagonizado por dos rábanos que juegan entre ellos como si uno cabalgara al otro, dotándoles de un tono irónico.

Diego Rivera

“La noche de los rábanos” (1946) de Diego Rivera

Podemos apreciar en total sesenta y cuatro obras que abarcan el periodo desde los años cuarenta hasta la muerte de la crítica de arte Neiken en 1968. Una colección antiacadémica y humanista que refleja su interés por otros estilos más allá del imperante muralismo.

Hasta el 16 de febrero de 2025

Esta entrada tiene un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba