31 mujeres. Una exposición de Peggy Guggenheim en la Fundación Mapfre.
Me encanta descubrir cómo grandes mecenas del arte, como la galerista y coleccionista americana Peggy Guggenheim, han apostado por dar visibilidad a las mujeres. Y más aún cuando lo hicieron en una época en la que fue realmente revolucionario. Fue en 1943 cuando organizó una de las primeras exposiciones dedicadas a mujeres en su galería Art of this Century de Nueva York. Allí treinta y un mujeres americanas y europeas reconocidas o emergentes expusieron sus obras mayoritariamente surrealistas o de arte abstracto.
La fundación Mapfre rememora esta muestra que se divide en cuatro secciones. La primera corresponde al “Yo como arte”. Presenta cómo las mujeres recurrían a la pintura para escapar de los roles femeninos mostrando diferentes personalidades que representaban por medio de disfraces y maquillaje. Fueron habituales lo autorretratos y las performances improvisadas cuestionando activamente la imagen de la mujer.
La artista Dorothea Tanning (1910-2012) se apropia del estilo de representación de la moda en revistas femeninas para hacer su autorretrato. Juega con espejos que reflejan sus piernas desnudas y que se dirigen al espectador.

“Autorretrato” (1940) de Dorothea Tanning
La segunda sección es denominada “Extrañamente familiar” en la que las artistas reinterpretan géneros convencionalmente utilizados por las mujeres, como el bodegón o el paisaje. Se representan interiores domésticos asociados a las mujeres, pero con otros códigos. Elementos que generan extrañeza como la taza de piel de Meret Oppenheim (1913-1985) o figuras fantasmales e imágenes inquietantes que rompen con el hogar tradicional de nuestro imaginario como Dorothea Tanning.

Recuerdo del «Desayuno con pieles» (1936), (1972) de Meret Oppenheim
La tercera sección toma el nombre de “Bestiarios” haciendo alusión a la representación de lo animal que fue muy recurrente especialmente en el surrealismo. Paisajes fantásticos en los que las mujeres podían ir contra las normas al no ser escenarios reales. Leonora Carrington (1917-2011) recurre, por ejemplo, al caballo para representar al mismo tiempo la autoridad patriarcal y la liberación femenina.

“Los caballos de Lord Candlestick” (1938) de Leonora Carrington
La cuarta y última sección se dedica a “Los lenguajes de la abstracción” evidenciando cuál fue su contribución más allá del expresionismo abstracto. Se reinterpreta el cubismo con referencias a la música o se generan vínculos con las artes decorativas como es el caso de Sophie Taueber-Arp (1889-1943).

“Composición vertical-horizontal” (1927-1928) / (1943-1956) de Sophie Taeuber-Arp y Jean Arp
En definitiva, una interesante exposición que rememora a las mujeres mecenas y artistas que buscaron formas para crear un arte propio escapando de sus roles tradicionales.
Hasta el 5 de enero de 2025

Magnífico recorrido por la exposición.