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Programa De Jóvenes Curadores De La Fundación Sandretto En El Ateneo De Madrid

Programa de jóvenes curadores de la Fundación Sandretto en el Ateneo de Madrid

Me declaro absoluta fan de la que llaman la Peggy Guggenheim europea: Patricia Sandretto Re Rebaudengo. Además de tener una gran sensibilidad y ojo artístico que le ha llevado a construir grandes colecciones, realiza proyectos que le permiten contribuir a configurar el tejido artístico, generando puentes entre diferentes culturas.

Uno de ellos es este programa para jóvenes curadores de otros países que hacen una inmersión en nuestro país recorriendo durante tres meses museos, galerías y talleres. A partir de esa investigación los tres curadores, que inicialmente no se conocían, comparten y desarrollan una exposición incluyendo artistas que han descubierto y haciendo guiños a la idiosincrasia española.

De hecho, titularon a la muestra de este año “Sagrada Familia” en alusión a lo inacabado y a la migración, siendo el lugar de exposición el Ateneo.

Nos reciben unos carteles de Lumbung Press, una práctica colectiva de impresión desarrollada por los artistas de la Documenta 15, que produce para esta ocasión patrones imperfectos reflejando la poesía visual que se genera a partir del error. Es una forma de cuestionar la perfección y estética en código de humor. Coloca los carteles en el exterior del edificio rompiendo las barreras del espacio museístico.

Lumnubng Press

“El peor registro posible” de Lumbung Press

De las paredes cuelgan unas banderolas rojas de seda de la artista dominicana Lizette Nin que vive actualmente en Barcelona y trabaja sobre la memoria de su infancia. Considera que los recuerdos con el tiempo se vuelven ligeros, pero no por ello dejan de ser impactantes. En esa reflexión autobiográfica recurre a árboles y flores que se encontraban donde ella vivía y a las manos con las que su abuela desgranaba el cacao, unas manos trabajadas signo de su ardua labor. Ella se autorretrata mirando hacia abajo como si los recuerdos surgieran de su cabeza, dejándonos apreciar cómo su pelo trenzado está también poco cuidado como consecuencia del poco tiempo que tiene libre por su trabajo. Escoge el color rojo de fondo como símbolo de rebeldía. Lo remata con unas perlitas doradas que considera una forma de atesorar los recuerdos.

Lizette Nin

“Las memorias que creó Margarita” de Lizette Nin

Assoukrou Aké (1995) es un artista de Costa de Marfil que juega con las tradiciones de diferentes culturas acentuando las diferencias entre ellas. Así mezcla un sacramento como el bautizo con otros ritos que también simbolizan los inicios de una vida. Para ello talla la madera con gubia aludiendo a su vez a la piel tallada. Considera que aunque aparentemente tengamos distintas costumbres todos estamos conectados. Todos tenemos sueños, a los que a veces nos aferramos  y otras veces ellos se aferran a nosotros.

Assoukrou Ake

“Atrapadores de sueños” de Assoukrou Aké

En el suelo, unas cajas de la artista madrileña Esther Merinero (1994) tratan de generar nuevos significados a temas cotidianos que pasan desapercibidos. Se cuestiona dónde comienza y acaba una obra. ¿Tiene su origen y fin en el empaquetado? Como considera que las obras no tienen que ser forzosamente estéticas, incluye en esta ocasión el embalaje y una hoja doblada de pensamientos que aportan base conceptual aunque en detrimento de la belleza.

Para desarrollar la obra realizó fotos de una mancha de aceite, observando los infinitos colores que surgen en ella y cómo se reflejan. Trató de recrear los colores a partir de resinas y epoxi, convirtiéndose en unas manchas sólidas que eleva del suelo. Le interesa el análisis de lo que puede ser un accidente y su fragilidad.

Esther Merinero

“You want to be everywhere” de Esther Merinero

También en el suelo una televisión proyecta un vídeo realizado por la artista española Candela Sotos (1986) que descubre que su abuelo fue precursor del cine  y decide homenajearle. Su investigación versa sobre un nenúfar amazónico que se cultiva en Argentina y que únicamente florece dos veces en la vida de la planta. La primera vez en verano en el ocaso florece blanca y es masculina, mientras que la segunda nace de color rosáceo y es femenina. Es una flor que está en peligro de extinción por el cambio climático y porque los ingleses se las llevaron para tenerlas en los palacios. Durante dos años graba poco a poco la secuencia desde el nacimiento de su primera hoja, acariciándola como si fuera un bebé y empleando la misma técnica que desarrolló su abuelo.

Para mí fue un descubrimiento la florista y artista zamorana María Eugenia Diego (1989) que trabaja con materiales naturales como las ramas, las flores o el esparto. Para realizar esta obra comenzó construyéndose una escayola para su brazo, molde que emplea para envolver con esparto mostrando su ductilidad y que luego replica a mayor escala. Le interesa cuestionar cuál es el material que coloniza, cuál es el invitado o acogido.

Maria Eugenia Diego

“Ser huésped” de María Eugenia Diego

En definitiva, una fresca aproximación al arte joven español desde los jóvenes ojos de curadores extranjeros que son seleccionados para realizar esta muestra que hace hincapié en lo inacabado, lo impredecible y lo performativo.

Hasta el 3 de julio de 2024

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