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La Pinacoteca Agnelli En Turín

La Pinacoteca Agnelli en Turín

  • Arte

Antes de casarme mi mayor ilusión era hacer viajes artísticos y descubrir una ciudad a través de sus museos, galerías, arte y arquitectura. Uno de estos viajes fue a Turín donde disfruté de grandes colecciones de arte. Una de ellas, la pinacoteca Agnelli, está situada en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad y del mundo, el Lingotto, que toma ese nombre por su forma de lingote de oro.

Este edificio fue inicialmente la fábrica de vehículos de Fiat en la que se quiso que en el mismo lugar se fabricaran y se probaran los coches. Para ello, construyó una pista en lo alto del edificio, la Pista 500, en la que cuando un vehículo terminaba de producirse, le esperaba un piloto para probarlo.

Fue rediseñado por el gran arquitecto Renzo Piano que deja entrever sus estructuras tubulares de colores tan representativas de su obra como es el caso del Pompidou en París. Decide convertirlo en un edificio multidisciplinar que alberga tiendas, restaurantes, cines, hotel, centro de convenciones y centro de arte.

La pinacoteca de Giovanni Agnelli y Marella Caracciolo se presenta en ese centro y alberga parte de su colección. Comienza en el siglo XVII con obras del veneciano Il Canaletto (1697-1768) que nos deleita con sus vedutas o vistas que ocupan dos paredes de una de sus salas. He querido destacar ésta que representa la fiesta de la Sensa, una de las más importantes de Venecia. El Duque sube al barco del desfile y se dirige a San Nicolo di Lido donde tuvo lugar la ceremonia del matrimonio entre Venecia y el mar. Canaletto se convierte en cronista de la época reflejando la arquitectura del momento e importantes acontecimientos como éste. Tiene una pincelada precisa y detallista y destaca la luz que no es característica de su obra anterior.

Canaletto

“El Bucintoro en el muelle el día de la Ascensión” (1740)

En otra de sus salas, una vez más dos paredes con obras del artista francés Henry Matisse (1869-1954). Se centra en la representación de interiores, como es el caso de su estudio de Vence. Mesas, flores y grandes decoraciones con colores vivos y amplias pinceladas. Estas serán sus últimas pinturas ya que posteriormente empleará la técnica del papel cortado, que recortará y pegará en grandes superficies.

Henry Matisse

En la tercera sala encontramos obras de Pablo Picasso (1881-1973), Auguste Renoir (1841-1919), Amadeo Modigliani (1884-1920) y Edouard Manet (1832-1883).
Entre las obras del español Pablo Picasso, voy a destacar ésta de la época azul que refleja la melancolía y tristeza que atraviesa tras el suicidio de un amigo. En esa época retrata a la parte baja de la sociedad como esta cortesana de lujo que posa muy arreglada y enjoyada, pero con una mirada triste por su condición. Fue una época en la que optó por describir escenas callejeras en cafés y cabarets, siendo las prostitutas las protagonistas de la vida nocturna y bohemia parisina. Subyace la influencia de los cabarets de Toulouse Lautrec y el colorido propio del post impresionismo.

Pablo Picasso

“L`Hétaïre” de Pablo Picasso (1901)

Interesante también esta obra del impresionista francés Auguste Renoir, que tras una visita a Italia queda obnubilado por la belleza clásica y por la obra de Rafael, decidiendo producir esta pintura con una pincelada mucho más definida que en su característica obra impresionista. Se trata de su mujer que hace de modelo, centrándose en un cuerpo escultórico y sensual, rodeado de un paisaje que se posiciona en segundo plano.

Auguste Renoir

”La bañista rubia” (1882) de Auguste Renoir

En la entrada nos recibe una de las obras del turinés Giacomo Balla (1871-1958) representativa del movimiento futurista en el que se proyectaba la velocidad propia de la sociedad del momento. El coche era considerado como un elemento que simbolizaba el dinamismo y el movimiento, siendo representado a base de líneas repetitivas a modo de fotogramas que representan el movimiento de las ruedas y el casco,

La parte baja con el título fue añadida posteriormente. Nos remite al reverso del lienzo en el que produjo propaganda fascista.

Giacomo Balla

“Velocitá astratta” de Giacomo Balla (1913)

Al salir al exterior, nos encontramos con grandes instalaciones artísticas de artistas contemporáneos que conviven en la Pista 500 situada en el tejado del edificio.

La artista austriaca Valie Export (1940), crea una escultura en la que dos tijeras gigantes se cruzan. Modifica la escala de este elemento cotidiano amplificándolo para resaltar su importancia. Es un utensilio asociado a la mujer para la costura y la cocina. Su agrandamiento resalta el peso de la mujer y su cuerpo. Describe las múltiples identidades que puede tener una mujer, siendo el filo de las tijeras una reacción violenta a las divisiones de sexos y a la posición de la mujer en la actualidad. Influida por el feminismo de postguerra, presenta un feminismo radical, un monumento a nuestra identidad y nuestro cuerpo.

Vallie Export

“Die doppelgängerin” (2010-22) de Valie Export

La artista americana Finnegan Shannon (1989) analiza la accesibilidad de los espacios evidenciando las dificultades que atraviesan las personas con limitaciones de movilidad. Para ello concibe una serie de bancos que distribuye a lo largo de la pista, en los que incluye mensajes que incitan al público a reflexionar y a posicionarse sentándose como acto de protesta.

Finnegan Shammon

“Do you want us here or not” (2024) de Finnegan Shammon

El artista alemán Thomas Bayrle (1937) se apropia de una sección de una carretera como si fuera una extensión de la pista del circuito de Lingotto. Esta sección se entrelaza con otra generando una metáfora de la interconexión que existe en los objetos y las personas. Simula los cinturones de la línea de montaje de la fábrica, tecnología innovadora vinculada a la producción en masa. Este circuito interminable se presenta como una montaña rusa que evoca el progreso imparable propio del capitalismo de nuestros días.

Thomas Bayrle

“Flamingo” (2023) de Thomas Bayrle

Por último, quiero destacar un collage de ciento cincuenta metros de largo diseñado específicamente para esta curva de la Pista 500 por la artista francesa Dominique González-Foerster (1965). Comienza mostrando la situación cultural y política de la ciudad de Turín para continuar representando otros elementos de la historia de la ciudad.

Dominique Gonzáez-Foerster

“Pistarama” (2023) de Dominique González-Foerster

En definitiva, una colección muy interesante que abarca varios siglos hasta la actualidad, en un edificio pintoresco que el arquitecto Le Corbusier denominó “Una de las mejores imágenes de la industria”. Para no perdérselo.

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