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Eva Lootz En La Sala Alcalá 31

Eva Lootz en la sala Alcalá 31

El año pasado supimos que la artista austriaca afincada en España Eva Lootz (1940) donaba treinta y seis obras al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y que comunicaba que dejaría todo su legado a esta institución. Estas obras junto a otras que ya poseía el museo le permiten desarrollar un análisis de su trayectoria y una exposición que tendrá lugar a mediados de junio. Como complemento, la sala Alcalá 31 le dedica otra exposición que titula “Si aún quieres ver algo”.

Eva Lootz no encaja en ningún movimiento en concreto. Su obra tiene elementos del arte conceptual, ya que su objetivo es hacernos reflexionar sobre la realidad; del arte povera, ya que para ello emplea materiales sencillos y del land art, ya que esos elementos son habitualmente escogidos de la naturaleza.

Considera que con la televisión la comunicación va muy rápido. Hay multitud de noticias que se mezclan con los ruidos de fondo que nos hacen perder el foco en la sociedad. Para ver más allá de lo visible crea un ensayo sobre la desaparición del mundo tal y como lo conocemos. Con ese objetivo, trabaja con frecuencias lumínicas y sonoras que nos permiten ver más allá de lo perceptible.

Habla de vibración, eco y resonancia. Con una vibración artística logra que lo invisible se haga visible y con la resonancia consigue que perdure. Hace referencia al mundo que poco a poco se va perdiendo y no somos capaces de verlo.

Realiza instalaciones con elementos simples como este letrero de espejo. Sus letras vibran con el aire y el movimiento, como metáfora a los grandes problemas de la sociedad que están presentes pero que no conseguimos visualizar.

Eva Lootz

La sala principal está a oscuras y del techo cuelgan treinta fresqueras a modo de urnas. Las fresqueras son espacios para almacenar y proteger la comida del calor, siendo habituales en zonas cálidas. Con las fresqueras muestra su deseo de proteger y visibilizar a personas que dieron su vida por defender la cultura y lengua de territorios que estaban en peligro de extinción. Cada urna tiene el nombre de una de estas personas, producida a base de tubos incoloros que solo pueden verse con la luz ultravioleta. Recuerda a un mausoleo que homenajea a las personas que están nombradas en las urnas. El uso de luces ultravioleta le permite hacer visible lo invisible.

Considera que tiene que haber reflexión en sus piezas, para lo que trata de elevar los objetos cotidianos a obra de arte, mostrando una influencia de Marcel Duchamp con sus ready made.

Eva Lootz

“Fresqueras” (2020)

Recurre habitualmente a elementos como la sangre, la saliva, el esperma o las plumas de pavos reales que se hacen visibles como consecuencia de la luz ultravioleta. En el centro de la sala descubrimos varias pirámides de este tipo de materiales. Una de ellas de polvo de hueso, que tiene esa capacidad lumínica de verse bajo esta luz. Es una obra que no se modela con las manos ni con una máquina, sino que adquiere su forma como resultado del efecto de la gravedad.

Además, una pirámide de minerales que se iluminan tomando diferentes colores. Al igual que las luciérnagas tienen una proteína y una enzima que permiten que se iluminen en la oscuridad. La cúrcuma, la cáscara de huevo, la calcita o el rubí tienen también esa propiedad de verse como efecto de la luz ultravioleta. Para Lootz todo está interconectado.

Las pirámides están rodeadas de unas columnas sangre y de otras parlantes que con un dibujo de una oreja nos señalan que podemos escuchar las reflexiones de la artista que nos invita a pensar. En su opinión cada uno tenemos un papel en la vida y un pequeño gesto puede ayudar mucho porque todo está conectado.

Eva Lootz

Mientras que la parte baja de la sala está formado por instalaciones que hacen referencia al cuerpo, la parte superior consta de más de mil dibujos que forman el pensamiento. Trata temas que conocemos pero que no podemos ver.

Para ella, son dibujos que piensan y que realiza a modo de diario desde el 2020, el año de la pandemia. Fue un momento en el que como no se podía hacer nada decidió sumergirse en ella misma y hacer este trabajo sobre la cultura sudamericana y territorial que va desapareciendo. Al exponer en el Patio Herreriano de Valladolid recordó la controversia de Valladolid en la que se enfrentaron Bartolomé de las Casas, partidario de que los indios eran iguales que nosotros con los mismos derechos, contra Sepúlveda que consideraba que nosotros éramos superiores y que teníamos derechos sobre ellos pudiendo imponer la esclavitud. A partir de ahí comenzó a estudiar la historia colonial y las setecientas setenta y tres lenguas que existen en Latinoamérica, que son el elemento de trasmisión de los pensamientos y que se transforman en dibujos o instalaciones.

Estos dibujos en tamaño dina 4 plastificados recuperan el trabajo de filósofos y antropólogos que han sentado las bases de investigaciones de estas culturas y territorios. Para ello emplea lápices, rotuladores y tippex. Incluye recetas y pieles de plátano que coloca entre frases y dibujos.

Eva Lootz

En definitiva, esta artista premio de artes plásticas reflexiona sobre las injusticias, haciendo también referencia a las mujeres que han sido invisibilizadas. Considera que el arte debe ser reflejo del pensamiento y las intervenciones artísticas permiten generar pensamiento a partir de la experiencia que se genera entorno a ellas. Para realizar esta muestra, investigó sobre las tecnologías y el poder de la luz, experimentando con diferentes materiales que nos permiten ver lo aparentemente invisible.

Hasta el 21 de julio de 2024

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