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Adrian Piper En El Padiglione De Arte Contemporánea (PAC) De Milán

Adrian Piper en el Padiglione de Arte Contemporánea (PAC) de Milán

Como decía mi madre “Después de la tempestad viene la calma”. Y así, después de un pequeño disgusto, tuve la alegría de descubrir que iba a pasar unas horas en Milán en la semana del arte moderno como si fuera un regalo caído del cielo. Eso me animó rápidamente a organizarme la jornada para después de mis innumerables reuniones correr a ver algunas exposiciones. El primer sitio al que me dirigí fue el Pabellón de Arte Contemporáneo (PAC) que nunca decepciona. Había una extensa retrospectiva de la artista afroamericana Adrian Piper (1948) que desarrolla una línea conceptual basada en su experiencia como mujer negra, con un amplio abanico de formas creativas plásticas que permiten asimilar su mensaje de forma consistente.

En sus inicios tuvo un enfoque muy conceptual, influido por el artista americano Sol LeWitt (1928-2007). En la entrada encontramos dos esculturas volumétricas en blanco y negro de esa época, que están colocadas en la pared y en el suelo. Rectángulos de madera con varias cavidades, que según la perspectiva desde la que se las observe se distinguen diferentes niveles y formas geométricas, además de la dominancia del blanco o del negro. Nos recuerdan las diferentes posibilidades y limitaciones de un objeto según el punto de vista desde el que lo observemos.

Adrian Piper

“Recessed Square” (1967)

En la pared de al lado, catorce imágenes cuadradas que parecen totalmente negras. Al detenerte sobre ellas apenas se atisba a la artista en el fondo, más cerca o más lejos, aludiendo a la escasa visibilidad que ella ha tenido como consecuencia de su raza. En algunas de las imágenes está desnuda y en otras apenas lleva ropa interior, mostrando cómo ha tenido que desnudarse metafóricamente y cómo ni en esas circunstancias era apenas apercibida.

Adrian Piper

“Double recess” (1967)

En los setenta su obra se volvió más política, participando en performances en las que abordó cuestiones como el género y la etnia.

En los ochenta trató los estereotipos raciales. Un ejemplo es “Cerca de casa” basado en quince fotografías con textos que nos provocan, haciéndonos reflexionar sobre nuestra postura en relación con el racismo. Se tratan temas como el sexo, preguntando al espectador si ha tenido relaciones con alguna persona de raza negra y cómo se siente por el solo hecho de pensar en ello. Son cuestiones que de alguna forma incomodan al espectador y le llevan a empatizar con su problemática.

Adrian Piper

“Close to home” (1987)

En los noventa comienza a realizar instalaciones con medios audiovisuales. Así, otra de las salas cuenta con paredes blancas y suelo negro sobre el cual se colocan siete pilares cúbicos de espejo.  Sobre ellos se proyecta nuestra imagen entre el blanco y el negro como si tuviéramos que optar por uno de los dos colores. Mientras nos adentramos en ella se escucha un audio repetitivo que hace alusión a su condición. La obra se titula “La cosa en sí soy yo”, cosificando al propio espectador que debe posicionarse entre ambos extremos.

Adrian Piper

“Das Ding -an-sich bin ich” (2018)

En otra pared podemos observar cinco imágenes periodísticas sobre sucesos violentos en los que los protagonistas son negros. Sobre estas imágenes se incluye el mensaje de “Pretende no saber lo que ya sabes” junto a unos monos tapándose los ojos aludiendo a cómo en ocasiones debemos tratar de no pensar o no conocer situaciones que denunciaríamos.

Adrian Piper

“Pretend #3” (1990)

En otra de las salas repite el formato de exposición colocando un conjunto de fotografías en blanco y negro con un texto en rojo que, en esta ocasión, quieren mostrar que las vivencias de la artista no son algo esporádico, sino que es bastante genérico. Se incluyen mensajes que dan tranquilidad como “Estamos a tu lado” en los que un gran número de personas de raza negra miran a la cámara como si la propia fotografía estuviese desarrollada para hablar al público.

Adrian Piper

“Safe” (1990)

Hasta aquí queda bastante clara la denuncia de la artista que nos incita a participar en su lucha invitándonos a coger dos tarjetas que expresan su frustración y enmarcarlas como ha hecho ella en la exposición. Conmigo lo consiguió, me llevó un tiempo disponer de las dos tarjetas ya que una de ellas estaba agotada y tengo intención de enmarcarlas como ella con un paspartú negro y marco blanco, uniéndome a su reivindicación.

Adrian Piper

En definitiva, una mujer activista ganadora del León de Oro a la mejor artista en la bienal de Venecia de 2015 que recurre al arte para denunciar las injusticias sociales y la xenofobia que ha sufrido. Emplea un amplio elenco de manifestaciones artísticas como la escultura, la performance, la fotografía, la pintura o la instalación, consiguiendo conmover al público, cuya participación es esencial e inevitable.

Hasta el 9 de junio de 2024

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