Saltear al contenido principal
“Surrealismos. La Era De La Máquina” En La Fundación Canal

“Surrealismos. La era de la máquina” en la Fundación Canal

Siempre me ha divertido el surrealismo, que trata de expresar lo que tenemos en nuestro subconsciente y que, aunque a veces parecen ideas muy locas, extraen lo que tenemos en nuestro interior. Fue precisamente hace cien años cuando André Bretón produjo el primer manifiesto del surrealismo y la Fundación Canal le rinde homenaje.

La exposición se sitúa a principios del siglo XX tras la primera guerra mundial. Europa se encontraba devastada y la sociedad fragmentada. La máquina es construida como símbolo de progreso y se introduce en el arte. Nos situamos en Nueva York, donde viven artistas refugiados como Man Ray, Francis Picabia y Marcel Duchamp. Allí se produce el nacimiento del movimiento Dadaísta, incluso antes que en Europa. Estos artistas evolucionarán al surrealismo.

La muestra comienza con una selección de obras del fotógrafo americano Alfred Stieglitz (1864-1946), que deja de interesarse por una fotografía que imita la pintura, creando la fotografía tal y como la conocemos hoy. Aunque se continúa fotografiando motivos como el cuerpo humano, se transforma la perspectiva fragmentando el cuerpo y centrándose en una parte del mismo. Un ejemplo de ello es cuando fotografía las manos de su mujer, Georgia O´Keeffe, consiguiendo comunicar el erotismo de esa parte del cuerpo. Además, le interesó generar una narrativa de la sociedad neoyorquina de esa época.

Alfred Stiegler

“Manos de Georfia O´Keeffe con dedal” (1919) de Alfred Stieglitz

En 1905 Stieglitz inauguró una pequeña galería en Nueva York donde se expuso por primera vez el arte de vanguardia, incluso antes que en el MoMa. Tuvo gran importancia ya que si alguien triunfaba en esa época en Nueva York triunfaba en todo el mundo. De hecho, el primer español que tuvo éxito en Estados Unidos fue Joaquín Sorolla y posteriormente llegaron otros como Salvador Dalí.

El artista francés Francis Picabia (1879-1946) era pintor y dibujante. Diseñó los catálogos de las exposiciones de la galería de Stieglitz, que en sí mismos eran obras de arte. Para él la máquina era un motivo de belleza, que sustituía al cuerpo como objeto de representación. Al igual que la belleza del cuerpo se consideraba por sus proporciones, la máquina se presentaba como un objeto de proporciones perfectas con una geometría que le permitía desarrollar una función. Buscaba esa estética industrial retratando a sus amigos artistas como máquinas y enfatizando en algo que les definiera. De esta forma muestra a Alfred Stieglitz con una cámara de fotos y a él mismo, que era coleccionista de coches, con un claxon.

Francis Picabia

“Retrato de Alfred Stieglitz por Francis Picabia  

Comienza el surrealismo que se basa en la reproducción de los sueños y de lo que hay en el subconsciente. Para poder expresarlo recurren a técnicas como el cadáver exquisito o el método paranoico crítico. Dalí (1904-1989) tenía una gran fascinación por el aspecto femenino. Aquí podemos apreciar cómo recupera una escultura clásica como la Venus de Milo, diosa de la belleza y la superpone a un dibujo del torero Manolete, cuya muerte impresionó a Dalí y no dudó en representar. Era muy habitual realizar trampantojos que mezclaran varios temas y que de alguna forma se asimilaban al comportamiento de nuestra mente en los sueños.

Salvador Dalí

“Estudio preparatorio para Torero alucinógeno”(1970) de Salvador Dalí

Le gustaban los juegos visuales que empleaba incluso en los catálogos. Era muy común que mostrara el componente erótico que surge del subconsciente, siendo los pechos de mujer frecuentemente retratados por los surrealistas. El humor era muy importante para artistas como Marcel Duchamp (1887-1968), que consideraban la seriedad como algo muy peligroso. Tituló por ejemplo a un catálogo “Se ruega tocar”. La portada del mismo era un pecho con volumen, colocado sobre terciopelo negro. De esta forma generaba un juego mental entre lo racional y lo erótico, ya que para conocer el contenido del texto había que tocar el catálogo y comenzar con la portada tocando ese pecho. Para ellos era importante que fuera el espectador el que concluyera la obra con su interpretación.

Marcel Duchamp

“Se ruega tocar” (1947) de Marcel Duchamp

Otro representante del surrealismo fue el artista americano Man Ray (1890-1968) que aplicaba un lenguaje sencillo pero impactante, generando situaciones de extrañamiento. Retrató en muchas ocasiones a su amante Lee Miller, la fotoperiodista que se fotografió desnuda en la bañera de Adolf Hitler justo antes de que muriera. Ambos experimentaron con la fotografía inventando los rayogramas, a base de la introducción de objetos en material foto sensible que exponían a la luz, consiguiendo transparencias y sensación de misterio. Es muy conocida la «espalda música» inspirada en las mujeres de Ingres. Man Ray decía que pintaba lo que no podía ser fotografiado porque provenía del subconsciente, y fotografiaba lo que deseaba pintar, lo que existía. Siguiendo ese criterio observamos cómo fotografía la realidad de la espalda de Lee y pinta sobre ella la música, que es lo que él imaginaba.

Man Ray

“El violín de Ingres” (1924) de Man Ray

Otro ejemplo de Man Ray es el metrónomo en el que a primera vista observamos un ojo cerrado, el de su amante Lee Miller, pero que cuando te mueves el ojo se abre como si te estuviera observando. Inicialmente llamó a esta obra “Objeto para ser destruido”. Venía con unas instrucciones. El objetivo era comprobar lo hipnótico del amor al observar el metrónomo y cómo el paso del tiempo podía provocar la locura y la destrucción. El péndulo simbolizaba el corazón y su bombeo. En un museo hubo una persona que siguió al pie de la letra las instrucciones y lo destruyó. El artista con el dinero del seguro produjo una serie de cien metrónomos, que pasó a denominar “Objeto indestructible”.

Man Ray

”Objeto indestructible” (1964) de Man Ray

El movimiento y la velocidad eran entonces signos de modernidad. Man Ray realizó las “Puertas giratorias” por las que cada vez que se entraba a la exposición el espectador producía una forma diferente. Podemos observar por ejemplo a una bailarina o a una orquesta.

Man Ray

“Puertas giratorias” (1972) de Man Ray

Interesado por el movimiento, Marcel Duchamp produce en 1910 su primer ready made basado en una rueda sobre un taburete.  En la muestra se proyecta precisamente un video y algunos dibujos sobre la creación de “El gran vidrio”, una máquina a modo de juego en el que se observa cómo una novia es inalcanzable para los solteros, generando una tensión sexual. En esa línea, un naipe con la figura de la Mona Lisa bajo la que se escribe “LHOOQ”, hace referencia a otra obra en la que la Mona Lisa fue masculinizada con un bigote y una barba haciendo referencia a la teoría de Freud sobre la homosexualidad de Leonardo da Vinci. Las letras LHOOQ aluden a “Elle a chaude o cule” que significa “Ella tiene el culo caliente”. En este caso, la obra se llama “rasurada” haciendo alusión a su obra anterior que, aunque ya no tiene bigote ni barba, con el título nos remite a esa imagen.

Marcel Duchamp

“LHOOQ rasurada” (1965) de Marcel Duchamp

En total más de cien piezas de cinco artistas hacen un repaso del surrealismo que surgió a principios del siglo XX y que marcan una nueva concepción del arte en el que la máquina tiene gran protagonismo.

Hasta el 21 de abril de 2024

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba