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“Pieles Y Pliegues” En Tabacalera De San Sebastián

“Pieles y pliegues” en Tabacalera de San Sebastián

Como conmemoración del centenario del nacimiento de Eduardo Chillida (1924-2002), se ponen en marcha diversas exposiciones en la ciudad. En el centro de arte de Tabacalera se aborda desde el punto de vista de la escultura actual, tanto de la local con un gran número de artistas vascos, como internacional.

Supone una búsqueda de la recuperación del sentido del tacto y la conexión emocional para lo que se realizan diferentes planteamientos del espacio y la materia. No se circunscribe a algo estático, sino que se promueve el movimiento llevándose a cabo diversas performances alrededor de las obras, destacando su corporalidad.

Nada más entrar nos reciben unas esculturas que a distancia parecen metálicas pero que al aproximarse a ellas nos damos cuenta de que están elaboradas por tejidos. Pertenecen a la artista bilbaína Nora Aurrekoetxea (1988) que emplea lonas de hormigón y toallas para reflexionar sobre el amor y como nos protegemos contra el dolor. Una de ellas se encuentra recostada y otra erguida, mostrando su interdependencia.

Nora Aurrekoetxea

“Mitad” y “El muelle” (2023) de Nora Aurrekoetxea

Al girar a la izquierda entramos en una de las salas en la que encontramos unas esculturas rígidas de hormigón de la artista vasca June Crespo (1982). Han sido construidas a partir de encofrados de bidones de acero cuyo proceso fue documentado en una película. La robustez de las figuras contrasta con los huecos producidos por los bidones que evocan el interés de la artista por analizar la circulación que se puede generar a través de ellos. Reflejan restos de tinte azul como huella del proceso de fabricación, que las hace únicas.

June Crespo

”Core” (2022) de June Crespo

Por otro lado, la brasileña Lucía Koch (1966) cuestiona las tradicionales estructuras arquitectónicas que pasan desapercibidas con relación al contenido. Para ello configura una instalación blanda a partir de un tejido translúcido plisado de color rojo sangre que se va fusionando con el color marrón tierra. Cuelga del techo a modo de cortina configurando formas arquitectónicas que presentan aberturas que nos invita a entrar a su interior. La participación del público genera nuevas perspectivas de la instalación.

Lucía Koch

“Sin fin” (2022) de Lucía Koch

Al fondo de la sala la artista egipcia Iman Issa (1979) nos presenta una serie de tres autorretratos escultóricos blancos que se colocan sobre la pared. Parten de retratos de otras personas, habitualmente personalidades literarias, tal y como podemos comprobar en las cartelas colocadas junto a cada una de las cabezas. En esos textos incluye alguna citas del propio escritor con las que la artista se identifica reconociendo que paradójicamente no las entiende en su globalidad. Su apariencia críptica nos invita a concebir nuevos significados generados por nuestra percepción que es influida por la historia personal de cada uno y la experiencia con la propia obra de arte. Es una forma de reivindicar que el arte no esté condicionado por su contexto y que la observación de sus obras se realice de forma autónoma, bajo el prisma de cada uno.

Iman Assa

“Autorretratos” de Imán Issa

En definitiva, una revisión de la escultura actual protagonizada por mujeres artistas que recurren a la materia para jugar con lo corpóreo e invitar al público a interactuar con ella.

Hasta el 2 de junio de 2024

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