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La Escultura De Medardo Rosso En La Fundación Mapfre

La escultura de Medardo Rosso en la Fundación Mapfre

Recuerdo haber descubierto la escultura de Medardo Rosso (1858-1928) cuando vivía en París y desde entonces apenas había vuelto a ver nada de este artista turinés.

Pionero de la abstracción, partía de esculturas figurativas que deformaba en el contexto de finales del siglo XIX, principios del siglo XX, en el que el arte era predominantemente figurativo. No quiso reproducir escenas, sino que lo que le interesaba era captar las impresiones fugaces de las personas a los que observaba.

Se inspiraba en gente común, humilde y marginal tratando de mostrar su situación de desamparo. Las fotografiaba para posteriormente tratar de plasmar las emociones que había experimentado. Un ejemplo de ello es “La portera”, la primera obra en la que muestra su estilo innovador en el que la emoción es protagonista. Realizaba varias versiones en diferentes materiales con las que pretendía captar el recuerdo que le producía la persona retratada.

Medardo Rosso

“La portera” (1883)

Cuando el artista estuvo en el hospital quiso rememorar la imagen de un señor enfermo y transmitir la emocionalidad de la atmósfera que sintió allí. Podemos observar cómo prescinde del tradicional pedestal: su cuerpo y silla se funden en el bronce y lo crea con una perspectiva frontal que tampoco era habitual en la época. Son esculturas que no surgen del vacío, sino que se funden en él.

Medardo Rosso

“Hombre en el hospital” (1889-1903)

Con el nacimiento de su hijo decide plasmar la imagen de una madre con su niño. Lejos de configurar una tradicional maternidad en la que se transmite infinito amor y serenidad, muestra a un bebé incómodo llorando mientras su madre le besa tratando de calmarle. Un momento íntimo en el que se percibe una tensión poco representada en la época.

Medardo Rosso

“La edad de oro” (1885)

Una de sus obras más clásicas en la que podemos apreciar la cara del niño en su totalidad es “Niño enfermo”. Sus ojos cerrados y su semblante lánguido manifiestan el estado afectado del niño como consecuencia de la enfermedad.

Medardo Rosso

“Niño enfermo” (1893)

Otra de sus innovaciones fue convertir componentes como cera o yeso en materiales finales de una obra. De hecho, una de las versiones de “Niño al sol” es en cera y refleja el interés del autor por el efecto de la luz en la expresión de una persona, transformando la escena. Para ello experimenta con el uso de diferentes materiales, superficies lisas y rugosas o la aplicación de óxido a sus piezas consiguiendo diferentes efectos lumínicos.

Medardo Rosso

 “Niño al sol” (1892)

Le encargaron algún retrato como éste del nieto de un coleccionista, al que no le acabó de gustar su resultado rechazándolo y devolviéndolo. La desmaterialización de la obra provoca que parte de su rostro quede desdibujado y difuminado reflejando la importancia de la perspectiva y de la relación de la obra con el espacio. Esta fue la última pieza que creó nueva. A partir de entonces se centró en desarrollar diferentes versiones de las anteriores. La ausencia de rasgos perfectamente definidos le proporciona un carácter pictórico.

Medardo Rosso

“He aquí el niño” (1920)

Casi trescientas obras reunidas de este artista innovador, incomprendido en su época, que evolucionó la escultura hacia la abstracción centrándose en la transmisión de la emoción, el efecto de la luz y de la posición de la escultura sobre el espacio.

Hasta el 7 de enero de 2024

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