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Juan Muñoz En El CA2M En Móstoles

Juan Muñoz en el CA2M en Móstoles

Soy consciente de que a mucha gente de Madrid le cuesta ir a Móstoles a ver una exposición, pero hay que reconocer que al final no se tarda mucho más que ir al centro de Madrid y que el Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M) suele tener una interesante programación.

Si bien hace poco os relaté lo que me pareció más significativo de la exposición del artista madrileño Juan Muñoz (1953-2001) en la Sala Alcalá 31 centrada en la obra que le ha dado la fama, la de los 90; en esta nueva exposición se centra en su trabajo anterior, menos conocido, pero que nos ayuda a comprender la evolución de su obra. Ambas muestras sirven para conmemorar el setenta aniversario del nacimiento del artista.

La década de los ochenta se caracteriza por su recuperación de la figura humana, su búsqueda de la emocionalidad y de la teatralidad por medio de las instalaciones.

Juan Muñoz

“Del borrar” (1986)

Sus primeras obras giran alrededor del retrato, siendo una demostración de una presencia vital, que posteriormente se irá perdiendo hasta retratar la propia ausencia.

Son comunes los acróbatas que nos hacen reflexionar sobre la fragilidad del cuerpo. También acude al ventrílocuo que se siente delante del espectador mudo esperando a que alguien le dé voz.

Juan Muñoz

“Sin título” (1984)

A finales de los 80 Juan Muñoz produjo unas figuras planas en las que los miembros del cuerpo se unían como un mecano, que nos trasladan al teatro de sombras. Los cazadores con las escopetas en las manos, que generan un tono amenazante, consiguen dar sensación de movimiento a pesar de la quietud del propio formato escultórico.

 

Juan Muñoz

“Hunter” (1988)

En el patio del museo podemos apreciar la reconstrucción de su primera exposición individual en la galería Fernando Vijande de Madrid en 1984. Fue la primera vez que expuso escaleras, balcones o minaretes. Construyó una arquitectura de la vigilancia que muestra el poder de la mirada. De hecho, la visibilidad desde esa altura nos hace preguntarnos quién vigila al vigilante.

Una escalera de caracol con cuatro cabezas de madera llevando una de ellas una oreja sin cuerpo, que son recurrentes en su obra y que pone atención en la escucha más allá de la visión. Son orejas posicionadas de frente como si estuvieran escuchando al espectador.

Juan Muñoz

“Dentro y fuera”

A su derecha, observamos cómo de un balcón en miniatura cuelga un cuchillo a escala normal. Su fragilidad al sostenerse sobre nosotros resulta amenazante. Genera un universo desasosegante y perturbador.

Juan Muñoz

“Navaja a la derecha del balcón” (1984)

Allí descubrí sus performances que anticipan su interés por la teatralidad. En una de ella levanta una estructura vegetal como si fuera un minarete al que puede subirse para vigilar, ver y ser visto.

Juan Muñoz

“Plaza de toros de la Malagueta, Málaga” (1985)

Me encantó volver a ver los llamados “Dibujos de gabardina” con fondo negro en los que se pintan con tiza blanca interiores domésticos, a modo de negativos o radiografías en la que se generan vacíos que configuran una tensión psicológica.

Juan Muñoz

“Dibujo de gabardina” (1989)

Finalmente podemos apreciar instalaciones con suelos ópticos que fomentan la teatralidad y que le dieron fama. Es precisamente con este tipo de obras con las que comienza la exposición de Alcalá 31. El pasear por ellos nos genera sensación de movimiento pudiendo desestabilizarnos.

Juan Muñoz

En definitiva, una interesante muestra de la escultura actual de Juan Muñoz que refleja su admiración por el barroco y su teatralidad generando narrativas a lo largo de su obra. Un artista conocido internacionalmente y que queda en nuestra memoria.

Hasta 7 de enero de 2024

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