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Yayoi Kusama En El Guggenheim De Bilbao Y En La Tate Modern En Londres

Yayoi Kusama en el Guggenheim de Bilbao y en la Tate Modern en Londres

Yayoi Kusama (1929) es una artista japonesa plástica que ha generado gran interés en el público general y en firmas de lujo como Louis Vuitton con los que ha colaborado no sólo coproduciendo objetos como bolsos sino incluso interviniendo el edificio de la firma con sus clásicos lunares y la reproducción de la artista a modo de escultura. La potencia de la personalidad de Kusama, que se convierte en un personaje público queda patente.

Es tal su interés que podemos contemplar dos exposiciones diferentes al mismo tiempo en grandes museos como el Guggenheim y la Tate Modern, estando en este último las entradas prácticamente agotadas.

Sus características lunares hacen alusión al cosmos. Considera que el planeta Tierra es un lunar en el infinito y que nosotros somos un punto todavía más diminuto.

Son habituales sus autorretratos como forma de plasmar ese universo en el que reduce la paleta a un color vivo como el rojo o el amarillo que alterna con el blanco o negro. Representa a un ser compuesto de lunares rodeado por esas redes infinitas que interactúan generando energía.

Sus padres era recolectores de semillas por lo que vivió muy unida a las plantas y a la naturaleza. Se interesó por lo orgánico analizando la evolución de las especies desde su nacimiento hasta su muerte. Uno de los ejemplos más característicos de la artista son las calabazas, que considera conectadas con el cosmos y generadoras de algo benévolo. Le recuerdan a su alma.

Yayoi Kusama

“Calabazas” (1998-2000)

Su deseo de reiteración se plasma en esculturas formadas por acumulaciones de tejidos blandos con forma corporales que se reproducen de forma obsesiva apropiándose de objetos cotidianos hasta hacerles perder su función. En estas butacas las manos se multiplican apropiándose de los sofás y dificultando el poder sentarse, resultando además un poco extraño el acto de sentarse sobre miles de manos.

Yayoi Kusama

“Acumulación de manos” (1980)

Repite su proceso una y otra vez generando redes que van hacia el infinito. Considera que los puntos no pueden vivir por sí mismos, sino que se necesitan los unos a otros. Se identifican con la energía en la vida. Siguiendo esa serialidad observamos unos grandes tentáculos que surgen del suelo con rebeldía. Juega con lo macro y lo micro.

Yayoi Kusama

“El momento de la regeneración” (2004)

Desde 1977 vive voluntariamente en un centro psiquiátrico produciendo obras que le ayudan a escapar de su trauma psicótico. Un arte que plasma en distintos medios como la pintura, la escultura, las instalaciones, el vídeo o la performance. Considera que el mundo es caótico sirviéndose del arte para su propia sanación y la de toda la humanidad. De hecho, su intención es conseguir cambiar la sociedad a través del arte.

A finales de los sesenta se alejó de lo material y realizó performances y happenings en los que los participantes iban desnudos pintados con lunares denunciando los estereotipos que a ella más le han impactado como la raza, el género o las actitudes belicistas. Se aprovechó del impacto mediático para propagar su mensaje. Denomina a estos actos “Auto-obliteración”, una forma de destruir el yo limitado por las convenciones sociales y de promover en consecuencia la liberación de ese yo.

Yayoi Kusama

“Auto-obliteración” (1966–1974)

Una adolescencia marcada por la guerra y la postguerra le hizo consciente de la muerte, un tema al que recurre con asiduidad. Un ejemplo son las estructuras blandas “La muerte de un nervio” que simbolizan su lucha con la vida y la muerte, que produjo en un momento en el que estaba deprimida con deseos de morir.

Yayoi Kusama

“La muerte de un nervio” (1976)

Tras la pandemia comenzó a crear pinturas más alegres celebrando la vida y el amor. Lienzos en formato cuadrado a los que no había recurrido hasta entonces.

Yayoi Kusama

La exposición de Londres está formada por instalaciones de espejos infinitos que reflejan su obsesión por la repetición y la profundidad. Estructuras luminosas que nos trasladan a un mundo cósmico psicodélico en el que el público se funde con los puntos infinitos.

Yayoi Kusama

Habitaciones infinitas

En definitiva, una gran oportunidad para conocer la obra de esta artista que representó a Japón en la bienal de Venecia y que ha sabido crear un mundo propio con el que trata de contribuir a la construcción de un mundo mejor.

Hasta el 8 de octubre de 2023

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