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Animalidad En El Museo Würth De La Rioja

Animalidad en el Museo Würth de la Rioja

Me encanta poder contribuir a la expansión del arte y la cultura  lo que aproveché un evento que organizábamos en La Rioja en el que queríamos transmitir belleza y emoción para canalizarlo a través de la visita a este museo.

El profesor Würth, un alemán que comenzó como ferretero, tuvo la sensibilidad de tomar una decisión irracional como la adquisición de una obra de arte, iniciándose en el mundo del coleccionismo. Hoy cuenta con más de 18.500 piezas que expone en quince museos europeos cerca de sus sedes o centros logísticos. El de La Rioja se sitúa precisamente en un polígono industrial en el que llama la atención descubrir un centro de arte de ese calibre, pero es que el señor Würth se propone rodear a sus empleados de cultura y apostar por fomentarla en lugares con menos recursos artísticos.

En la entrada nos reciben grandes obras producidas para ese espacio. Por un lado, el bilbaíno Darío Urzay (1958) realiza una lectura abstracta del paisaje que rodea al museo. En su proceso de trabajo parte de una foto aérea del espacio que puede obtener de internet para luego tratarla con elementos químicos que reaccionan con la base de aluminio. Posteriormente la cubre con una capa de resina que la alisa.  En el centro se observa el cerro que queda enfrente del cuadro y al ser la superficie de espejo se refleja sobre el cuadro. También se refleja el público que queda situado entre el paisaje real y el representado. Para hacerlo más realista estudia el paisaje cogiendo piedras que luego incluye en la obra.

Dario Urzay

“Proyecto Würth” (2006) de Darío Urzay

Algunos artistas basan su obra en la revisión de la historia del arte basándose en obras del pasado que interpretan con otra mirada. Dos ejemplos de ellos son la cabeza de madera de olivo del artista valenciano Manolo Valdés (1942) que reinterpreta a una mujer de Henri Matisse (1869-1954) situada también en la entrada del museo; y tras ella un colosal caballo del artista italiano Mimo Paladino (1948) que se inspira en la escultura ecuestre “El condotiero Gattamelata” de Donatello. (1386-1456). Paladino fue un representante de la transvanguardia italiana que optaba por la revisión del arte del pasado vinculando su obra con lo arcaico. Esta estatua ecuestre de terracota tiene ciertos tintes etruscos. En ella, el jinete ausente hace referencia al juego de poder que existe habitualmente entre el animal y el hombre. Sin él, el caballo obtiene su máxima dignidad.

Manolo Valdés

«Lillie» (2006) de Manolo Valdés y “Caballo para Wurth” (1998) de Mimmo Paladino

Acababan de inaugurar una exposición que trataba de la “Animalidad” en la que se analiza cómo se han representado los animales creando un espejo entre el animal y el hombre, razón por la cual se hace un guiño diseñando el nombre de la misma sobre letras de espejo.

Comienza señalando a los animales como víctimas del cambio climático. Denuncia cómo los animales se encuentran en peligro de extinción como consecuencia del mal proceder del ser humano, lo que nos lleva a concienciarnos del papel que jugamos en la naturaleza.

La artista alemana Irmela Maier (1956) construye esculturas de animales a partir de dibujos que realiza de los mismos en el zoo. Sus miradas, sus gestos, su comportamiento son muy similares a los del ser humano. Hay un paralelismo que nos hace reflejarnos en ellos. En este caso el animal que trata es el oso polar, un animal en peligro de extinción que juguetea sobre espejos multiplicando la ternura de sus movimientos y llevándonos a concienciarnos más de que no queremos que llegue su desaparición.

Animalidad

“Deprisa por favor, es la hora” de Irmela Maier (2019-20)

Una de las aproximaciones que se realiza en la muestra hacia el animal, destaca su carácter simbólico, metafórico. El arte ha tenido su papel en esta simbología contribuyendo a símbolos como es el caso de la paloma con la paz. Fue a partir de la representación de Pablo Picasso (1881-1973) de la paloma para el cartel del Congreso Internacional por la Paz en el año 1949. Aludía a la paz como el comienzo de una nueva era tras la segunda guerra mundial. A partir de entonces la paloma, que aquí se representa con tan solo tres trazos, adoptó este significado. Esta obra se sitúa junto a la de André Masson (1896-1987) realizada en 1936 bajo el nombre de “Insectos toreros”. Forma parte del movimiento del surrealismo que refleja la situación sociopolítica española ante el inicio de la guerra civil. De hecho, los insectos han sido frecuentemente representados a lo largo del imaginario surrealista.

Andre Masson     Pablo Picasso

“Los insectos toreros” (1936) de André Masson y “Paloma” (1966) de Pablo Picasso

Destaca un conejo que por su posición nos recuerda a los conejos de chocolate de pascua. Sin embargo, al acercarnos descubrimos que está realizado a base de heces de conejo mezclado con paja que es la comida que suelen tomar los conejos. El artista suizo Dieter Roth (1930-1998) cuestionaba el arte y su comercialización recurriendo, con clave de humor, a materiales orgánicos heterodoxos como el chocolate, el pan o las heces.

Dieter Roth

“Conejocacaconejo” (1972) de Dieter Roth

Otra de las salas incide en los animales empleados en las fábulas y representadas en el mundo del arte. De esta forma podemos descubrir a la ratita presumida o la fábula sobre la astucia y la fuerza del artista mexicano Francisco Toledo (1940-2019).

El ultimo bloque reflexiona sobre la relación del animal con el hombre.  Tanto con animales domésticos, como los de las granjas o los salvajes. La muestra nos recuerda cómo el grado de una civilización puede medirse en función de su trato a los animales.

Dentro de la nueva escultura inglesa nos encontramos la obra de Barry Flanagan (1941-2009) denominada “El gran pensador sobre el ordenador”, en el que una liebre se muestra en actitud reflexiva sobre una computadora. Hace referencia al pensador de Rodin y compara el pensamiento de un ser vivo con el de un objeto. Indirectamente nos lleva a reflejarnos en el propio animal y a concienciarnos en cómo lo técnico puede superar a lo humano. Plásticamente Flanagan decide confrontarlos aún más por medio de las texturas, contrastando la textura orgánica de la liebre con un ordenador completamente liso, perfecto y frío. Emplea el humor para hacernos reflexionar.

Barry Flanagan

“El gran pensador sobre el ordenador” (2009) de Barry Flanagan

La última obra que voy a describir hace referencia a la evolución del animal en la sociedad. Anteriormente los animales interesaban por su utilidad pero hoy conviven con el hombre en sus casas acompañándolo y aliviando su soledad. La artista austriaca Xenia Hausner (1951) retrata la muerte de su padre en “Muerte de amor”. Ella fue escenógrafa y mantiene su interés por la teatralidad recreando las escenas con actores que luego copia. En esta ocasión el único que no era actor en la escena, sino un personaje real, es el perro que forma no sólo parte de la familia, sino de los momentos más vitales de ella.

Xenia Hauser

“Muerte de amor” (1996) de Xenia Hausner

Termina la exposición en una sala en la que podemos observar algunos bestiarios, como el de Aberdeen del siglo XII, que recogen descripciones e imágenes de animales reales y fantásticos; junto a una proyección de fotografías de mascotas de los empleados de Würth y del público que ha visitado la exposición.

En definitiva, ciento cincuenta obras de ochenta y cinco artistas componen esta muestra en la que se reflexiona sobre el mundo animal destacando su carácter simbólico, terapéutico o metafórico.

Hasta el 18 de febrero de 2024

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