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Ann Verónica Janssens En La Fundación Pirelli Hangar Biccoca

Ann Verónica Janssens en la Fundación Pirelli Hangar Biccoca

Como amante del arte me hace especial ilusión ver acciones de mecenazgo en las empresas privadas. Una de ellas de mi sector, la compañía italiana de neumáticos Pirelli, creó en 2004 una fundación para la producción y promoción de arte contemporáneo, organizando exposiciones en una de sus sedes en Milán, el Hangar Bicocca.

En mi último viaje de placer a Milán había intentado visitarlo, pero casualmente estaban en pleno cambio de exposición lo cual me dejó la miel en los labios. Sin embargo, esta última vez que volví a la ciudad del diseño italiana tuve la oportunidad de conocerlo.

En una antigua fábrica de ferrocarril con altísimos techos nos encontramos con la instalación permanente “Los Siete Palacios Celestiales” del artista alemán Anselm Kiefer (1945). Su infancia a finales de la Segunda Guerra Mundial le hizo crecer en una tierra devastada que ha influido en la estética de su obra.

Esta instalación es la más importante producida para un lugar específico. El pasado de esta construcción industrial se hace visible en la obra hasta formar parte de ella. De hecho, es intención de la fundación generar diálogos entre las obras y el espacio. Nos evoca a un lugar ubicado entre la ciudad y los suburbios.

Está compuesta por siete torres de trece a diecinueve metros de altura formadas por materiales precarios como containers, libros y hormigón. Algunas torres están inacabadas recordando a ese estado de ruinas que le impactó en su infancia y que le hizo investigar sobre la identidad histórica de Alemania. No resulta entonces raro encontrar elementos movibles en el suelo que pueden llegar a ser peligrosos generando espacios vivos que atraen la atención del espectador.

Anselm Kiefer

«Los siete palacios celestiales» de Anselm Kiefer

Combina las esculturas con cinco pinturas de grandes dimensiones en colores apagados y matéricos en los que elementos como la sal o las semillas de girasol cobran protagonismo acercando el arte a la realidad. Abarca temas como la salvación espiritual de Alemania, las constelaciones, la alquimia o lo esotérico.

Además, exponía la artista belga Ann Verónica Janssens (1956) que representó a Bélgica en la bienal de Venecia. Investiga fenómenos intangibles como la luz, el sonido, el color o el aire.

Le interesa crear experiencias sensoriales para el público que van desde la alegría al vértigo. Para ello, construye zonas indefinidas a través de la niebla, los espejos, la viscosidad en los líquidos o el vidrio, jugando con la percepción.

La exposición comienza en una sala oscura en la que espejos circulares, como si fueran grandes gotas caídas del cielo sobre el suelo, proyectan la arquitectura industrial del espacio llevándonos a descubrir detalles que nos podían haber pasado desapercibidos. Establece una relación dinámica con las obras a lo largo de la muestra que toma el título del “Gran baile”.

Anne Veronica Janssens“Gotas” (2023) de Ann Verónica Janssens

En esa buscada interacción con el público coloca columpios que cuelgan del techo y que invitan al espectador a balancearse y observar el edificio y la exposición desde otra perspectiva pudiendo generar cierta desorientación. Para acceder a los columpios hay que subir sobre una plataforma de ladrillos que produce cierta inestabilidad.

Se alterna con esculturas geométricas minimalistas y conceptuales anti monumentales en las que domina la desmaterialización y la deconstrucción.

Al fondo una instalación en forma de habitación rectangular cóncava totalmente blanca titulada “Espacio infinito”, genera un efecto óptico que nos lleva a dudar sobre los propios límites de la misma.

Le encanta experimentar con el cristal que le permite jugar con las transparencias para alterar la percepción. Así genera unas ruedas de este material en las que atrapa burbujas en su interior otorgándoles sensación de movimiento.

Anne Veronica Janssens

“Rollo de cristal azul” (2019) y “Espacio infinito” (1999) de Ann Verónica Janssens

Continuando con ese análisis de la psique humana a través de juegos de impresiones, aplica el cristal y la parafina para construir unas esculturas a modo de aquarium en las que se generan distintas sensaciones en función de si se observa desde arriba que parece un bloque de color rojo sólido, o desde un lateral que puede simular una fina capa de elementos rojos que flotan sobre el líquido.

Anne Veronica Janssens

«Red» (2010) de Ann Verónica Janssens

Genera espacios vulnerables que retratan nuestra sociedad. Creaciones efímeras como pequeñas piedras desperdigadas por el suelo que representan el resultado que podría haber tenido una lluvia meteórica en el que al andar sobre ellas y arrastrarlas genera un sonido similar a esa simbolizada lluvia.  O grandes cristales que se apoyan en el suelo de los que sobresalen luces de colores generando un espacio mágico.Anne Veronica Janssens

«Espejos mágicos» (2013-2023) de Ann Verónica Janssens

Al fondo se amontona el público para esperar la entrada a una sala dominada por la niebla que desorienta al espectador al perder la noción de la ubicación de los límites. Esa desorientación interactúa con el propio ritmo que se reduce como resultado de la búsqueda generada para reencontrarse con una realidad controlada y conocida.

Anne Veronica Janssens

“Mukha”(1997) de Ann Verónica Janssens

En definitiva, lo considero una visita obligada para los amantes del arte contemporáneo que nos hará conscientes de nuestra vulnerabilidad a través de juegos perceptivos de elementos intangibles que nos llevarán a perder el control y generar sensaciones, que como ella afirma, nos permitirá escapar de la tiranía de los objetos.

Hasta el 30 de julio de 2023

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