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Lucian Freud En El Museo Thyssen

Lucian Freud en el Museo Thyssen

Recuerdo cómo a mi padre le atraía el trabajo del británico Lucian Freud (1922-2011) cuando era poco conocido en España. Supongo que la expresividad que consigue por medio de la exaltación de la carne es lo que provocaba su admiración.

El Museo Thyssen es el único museo español que tiene obras de este artista. Suelen organizar interesantes visitas guiadas y en cuanto me surgió la oportunidad no dudé en acudir.

En sus inicios observamos cómo se busca a sí mismo acercándose a las personas de su entorno. Era un hombre muy mujeriego del que se dice que tenía casi tantas mujeres como hijos, lo que le llevaba a retratar principalmente a sus novias.

Comenzó llevándolo a cabo con una pincelada fina y apretada, lo que le permitía conseguir un gran nivel de detalle como podemos observar en “Muchacha con rosas”; en su cabello, en la rosa que sujeta o en la rejilla de la silla.

La frontalidad y frialdad con la que se enfrenta a su modelo nos puede recordar al arte que se realizaba en el norte de Europa. Tras la guerra se pierde la fe en el ser humano, considerando que sólo puede cometer actos horribles. A partir de ahí representan la cruda realidad creando elementos distorsionantes para mostrar ese ser monstruoso en el que se ha convertido el hombre. La nueva objetividad alemana, de hecho, enfatizaba lo feo.

Lucian Freud

“Muchacha con rosas” (1947-8)

Poco a poco comienza a desnudar a sus retratados para ahondar en la piel. Profundiza en ella haciendo énfasis en las texturas. Modifica también la pincelada siendo más ancha y suelta. Refleja la influencia de la búsqueda existencialista de Bacon y de la expresividad del estado anímico del retratado.

Lucian Freud

“Muchacha con perro blanco” (1951-2)

En ocasiones emplea fondos lisos y neutros para resaltar al personaje. La superioridad del artista queda patente en sus obras. En sus autorretratos recurre a un espejo que pone en el suelo en el que se refleja, retratándose en un plano superior. Sin embargo, sus hijos, a los que le gusta pintar como una forma de relacionarse y crear un vínculo, se presentan diminutos y con una perspectiva frontal. Por otro lado, cuando no es él el modelo, utiliza otra perspectiva quedando siempre en un plano más elevado.

Lucian Freud

“Retrato con dos niños” (1965)

Hacía posar a sus modelos en sesiones interminables que se volvían tortuosas. Se cuestiona si podía llegar a ser un abuso de poder. Si bien es cierto que eso es lo que le ayudaba a conseguir una atmósfera de naturalidad e intimidad en la que el retratado acababa olvidando que estaba posando. Surgía la esencia de esa persona y su relación con otros modelos o el propio pintor, lo que podía provocar extrañamiento, como es el caso del cariño y hastío que podemos vislumbrar en esta pareja.

Lucian Freud

“Michael Andrews y June” (1965-6)

Fue uno de los primeros en representar la homosexualidad de forma natural.  Aquí un amigo suyo yace desnudo en la cama y mira hacia un lado junto a otro vestido que mira hacia el otro. Una situación rara salvo por un gesto que muestra el vínculo entre ellos cuando la mano de uno de ellos se posa cariñosamente sobre la pierna desnuda del otro.

Lucian Freud

“Dos hombres” (1987-8)

Su afición por apuestas deportivas le hizo contraer fuertes deudas y tener que recurrir a realizar retratos por encargo. Uno de los coleccionistas con los que entabló amistad fue el Barón Thyssen.

Lucian Freud

“Hombre en una silla (Barón H.H. Thyssen-Bornemisza)” (1985)

Tuvo una relación complicada con su madre, pero al final de su trayectoria se acercó a ella y la volvió a pintar. Aquí vemos una escena ficticia en la que la madre figura vestida en un primer plano sentada en una butaca mientras que por detrás asoma el cuerpo desnudo de una de sus mujeres que se encuentra reclinada en una cama. Le gustaba crear situaciones extrañas como ésta que mezcla la relación que tenía con dos mujeres de su vida.

Lucian Freud

“Gran interior” (1973)

La muestra culmina con una sala dedicada a la desnudez de los sesenta. Sus modelos se retratan tumbados como si estuvieran preparados para ser diseccionados. Observamos la influencia de su abuelo que hizo estudios de animales que Lucian admiró. Mezcla pincelada finas con exceso de pintura. La acumulación de la misma consigue transformar el pigmento en carne. Provee a sus modelos de alma como en este retrato que quedó inacabado de su ayudante David Dawson.

Lucian Freud

“Retrato del lebrel” (2011)

En definitiva, en esta primera gran retrospectiva desde su muerte, descubrimos a uno de los últimos pintores tradicionales que se pelea con el lienzo para analizar al ser humano a través de los cuerpos de sus retratados y de la atmósfera que crea de intimidad.

Hasta el 18 de junio de 2023

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