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Leonora Carrington En Fundación Mapfre

Leonora Carrington en Fundación Mapfre

Me encanta la semana de ARCO, no sólo por ver la feria sino por todas las exposiciones que se preparan en torno a esa fecha para aprovechar la afluencia de gente. Una de ellas es la de la artista surrealista británica Leonora Carrington (1917-2011).

Escritora desde su infancia, en su obra despliega toda la imaginación y creatividad que surgen a partir de los relatos que le contaban su madre y su abuela cuando era pequeña. Una niña rebelde que no encajaba con la educación católica propia de una familia acomodada y que es llevada a un internado en Italia donde conocerá la pintura del trecento y quattrocentro que influirá posteriormente en su obra.

En Inglaterra queda cautivada por la obra de Marx Ernst (1891-1976) con el que acaba teniendo una relación sentimental. Huyó con él a Paris estableciéndose juntos en una casa desde donde crearon parte de su obra. Llega la segunda guerra mundial y Max Ernst es arrestado y trasladado a un campo de prisioneros.

Leonora huye a España donde es violada e ingresada en un sanatorio de enfermos mentales. Sus visitas al Museo del Prado le influyeron notablemente. De esta época nos encontramos “Abajo” en su proceso de recuperación. Medio lúcida medio enferma decide sacar todos los personajes que lleva dentro. Ella se autorretrata en el margen derecho con unas alas y junto a un caballo observando otros personajes enmascarados, mitad animal o andróginos.

Leonora Carrington

“Abajo” (1940)

En 1941 se marcha a Nueva York donde se encuentra con algunos amigos del surrealismo que le incitarán a emplear un lenguaje más libre y autobiográfico. Así, en “Habitación Jardín” se retrata en un estado de furia y frenesí balanceándose sobre un caballito de juguete que le regaló Max Ernst y que podría suponer el recuerdo de su estancia en el sanatorio. Al fondo le espera su cama cuyo dosel es sostenido por unas cariátides desnudas. Le observan la mujer árbol y el pájaro exaltado ante la imagen. A su lado se halla sentada otra persona con una máscara, que esconde su estado anímico, junto a dos conejos. Uno de ellos observando la escena con las orejas tiesas en alto mientras que el otro está de espaldas, más ajeno y con las orejas gachas.

Leonora Carrington

“Habitación jardín” (1941)

En “Té verde” Leonora se retrata atrapada en una piel de caballo como una crisálida inmóvil esperando a madurar. En la parte inferior derecha dos yeguas-perros atadas a los árboles refuerzan la falta de libertad. Al fondo podemos apreciar el paisaje inglés de su infancia, el de la pintura italiana que le introdujo al mundo del arte y el jardín del sanatorio de Santander. Son paisajes y momentos de su vida que deja atrás. A su lado, parece haber un puchero que nos recuerda su interés por la alquimia. El título hace referencia a un cuento en el que un doctor descubre que la toma excesiva de té verde puede generar alteraciones de la conciencia, un estado que le resulta conocido.

Leonora Carrington

“Te verde” (1942)

En 1943 se traslada a México donde permanecerá hasta su muerte. Allí se junta con otros artistas exiliados con los que comparte el dolor de la huida y recibe influencias de la mitología, antropología y arqueología mexicanas.

Su maternidad le lleva a recordar su familia y su niñez. En “La casa de enfrente” podemos observar su vida y obsesiones. Nos encontramos con la mansión de su infancia, la casa en la que vivió con Max Ernst, el sanatorio de Santander y su hogar en México. Ella se sitúa en el centro de la imagen, sentada junto a una mesa y detrás suyo aparece la sombra de un caballo. Dentro de sus temas recurrentes aparece una mujer en el lecho, tres hechiceras junto a su pócima o la niña que corre llorando con las manos en alto como en Alicia en el País de las Maravillas.

Leonora Carrington

“La casa de enfrente” (1945)

Tuvo gran interés por la magia, el tarot y la alquimia, ya que eran formas de adentrarse en la mente humana. Empleó la iconografía en sus obras como en “El carro de Molly Malone”. Supone un símbolo de la cultura irlandesa, protagonista de una famosa canción irlandesa en la que se representan dos arcanos del tarot: “El carro” que muestra el control de la mente humana y “El mundo” que significa cambio, viaje, huida y éxito.

Leonora Carrington

“Carro de Molly Malone” (1975)

El interés de Leonora por los animales se remonta a su infancia. Frecuentaba el zoológico con asiduidad y afirmó conocer mejor a los animales que a las propias niñas de su edad. Creó un mundo mágico de fantasía en el que pintaba animales reales o mitológicos mostrando su contrariedad con el ser humano como depredador. De hecho, en todas las obras que hemos mencionado se puede observar la presencia de animales y en algunos casos incluso de más animales que humanos.

Leonora estuvo muy adelantada a su tiempo. Le interesaron temas que hoy son muy actuales como el feminismo, la ecología o la espiritualidad. Todos esos temas junto a la política están presentes en su obra.

En definitiva, 188 obras conforman esta muestra, siendo la primera antológica de Leonora en España, una gran oportunidad para descubrir su mundo mágico a través de grandes obras pictóricas en las que suele autorretratarse.

Hasta el 7 de mayo de 2023

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