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La Colección Susana Y Ricardo Steinbruch En El Museo Reina Sofía

La colección Susana y Ricardo Steinbruch en el Museo Reina Sofía

Tras recorrer las galerías de la calle del Doctor Fourquet, una gran fuente de inspiración, me dirigí al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MCARS) con cierto escepticismo ya que en los últimos tiempos me parece que gran parte de sus exposiciones son monótonas e inaccesibles para la mayor parte del público.

Sin embargo, fue un placer descubrir una muestra basada en la colección de Susana y Ricardo Steinbruch en la que pude disfrutar de las obras de grandes artistas. Presenta un gran foco en el arte contemporáneo latinoamericano y en especial el brasileño, por el que siempre he tenido cierta debilidad ya que admiro la simplicidad con la que son capaces de generar emoción. No se centra únicamente en el arte latinoamericano, sino que genera un diálogo con obras de artistas de otras procedencias entre las que destaca la producción que tuvo lugar en Europa del Este durante la segunda mitad del siglo XX.

La primera parte gira alrededor del arte brasileño. Mientras el arte concreto paulista se basaba en una abstracción pura sin ninguna relación con la realidad, dominada por líneas y colores planos y por geometría; el neoconcretismo de Río continuaba esa línea, pero de forma más libre y humana y acercándola al espectador. Comenzó en los años 50 siendo Lygia Clark (1920-1988) y Helio Oiticica (1937-1980), cofundadores del movimiento. Lygia Clark intentó redefinir la relación entre el arte y la sociedad. Creó esculturas móviles llamadas “Bichos” que el espectador podía modificar creando su propia visión de la obra. Por otro lado, Helio Oiticica se basó en la expansión del color llegando a realizar pinturas monocromas.

Neoconcretismo

Vista de la sala de arte brasileño concreto y neoconcreto

El artista brasileño Waltercio Caldas (1946) con su característica forma de crear el espacio, consigue una percepción visual que emociona y nos hace reflexionar. Trabaja creando movimiento a partir de elementos constructivos que coloca con ironía.

Waltercio Caldas

“Maizena” (1979) de Waltercio Caldas

La artista brasileña de origen italiano Anna María Maiolino (1942) muestra unas pinturas escultóricas a base de barro que modela de forma sistemática y minuciosa. Vincula su obra con el cuerpo, representando formas que nos sugieren lo que puede llegar a ingerir para alimentarse y lo que expulsa como excremento.

 

Maioloni

“Codicilos” (1998), (1993-2000), (1993-1996) de Anna María Maiolino

Siguiendo con los artistas brasileños no podía faltar Cildo Meireles (1948) que imprimía textos en las botellas de coca cola criticando al sistema y al devolver los cascos hacía que se redistribuyeran a otros clientes propagándose sus mensajes. Siguió ese mismo proceso con billetes, un elemento recurrente en su obra. También los falsificó creando billetes de cero cruzeiros lo que le permitía cuestionar la diferencia entre su valor simbólico y su valor real. En otras ocasiones, con el objetivo de hacernos reflexionar sobre la identidad de una nación, reemplazaba la imagen de los billetes por la de alguien anónimo con poco poder social como podía ser un indígena. Lleva a pensar quién es mejor representante de la sociedad de un país y cómo el dinero es un símbolo del poder.

Cildo Meireles

“Proyecto Coca cola” (1970) y «Proyecto billetes» de Cildo Meireles

Saltando de continente nos acercamos a un representante del arte conceptual belga, Marcel Broodthaers (1924-1976). Hasta los 40 fue poeta y su poesía se percibe en su obra plástica. Emplea materiales cotidianos a los que dota de humor. En este caso observamos unos barriles llenos de cáscaras de huevos. Le interesaron las cáscaras de huevo y de algunos moluscos como los mejillones por su cariz de objetos desechados que nos lleva a debatir entre la basura y el arte.

Marcel Broodthaers

«Charco/gallina» (1966) de Marcel Broodthaers

Susana y Ricardo viajaron al este de Europa donde nos encontramos con la artista croata política Sanja Ivekovic (1949). En esta ocasión, muestra una de las visitas oficiales del presidente yugoslavo en la que los ciudadanos tenían prohibido asomarse a sus balcones. Sin embargo, observaban detrás de sus ventanas que Sanja señaliza con colores haciendo una crítica al sistema de vigilancia al estilo soviético.

Sanja Ikevovic

«Nuevo Zagreb» (1979) de Sanja Ivekovic

En definitiva, una interesante colección dominada por el arte brasileño con un peso importante de arte abstracto y neoconcretismo que se va completando con las obras de otros artistas de la época de diferentes países que reflejan los viajes de la pareja en los que descubren una gran conexión entre el arte de diferentes países de distintos continentes destacando el arte de Europa del Este.

Hasta el 13 de marzo de 2023

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