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«Nuestra Señora De París» De Victor Hugo

«Nuestra Señora de París» de Victor Hugo

Otra de esas novelas que recomendaba mi abuelo era Nuestra Señora de París (1831) del autor francés Victor Hugo (1802-1885). Había leído recientemente “los Miserables”, que me había encantado, y estaba segura de que esta vez no sería muy diferente.

Transcurre en el París del siglo XV, siendo la primera novela que engloba a toda la sociedad desde la monarquía y el clero hasta los indigentes,  dando un paso más al tratarse de la primera vez en la que los marginales son protagonistas. Esta aproximación fue adoptada posteriormente por Honoré de Balzac (1799-1850), Charles Dickens (1812-1870) y Gustave Flaubert (1821-1880).

Subraya el efecto dominante que produce lo físico sobre las personas. Así contrapone al jorobado y deforme Quasimodo, campanero de la catedral de París, a la bella e inocente gitana Esmeralda que baila en la calle con su cabra. El primero es considerado un monstruo que genera repulsión y miedo, siendo por ello maltratado y castigado; lo que contrasta con la gitana, que es como un ángel, deseada, atraída, admirada y venerada por hombres de todos los estratos sociales: militar, eclesiástico, burgués o indigente.

El amor es protagonista manifestándose en diferentes formas. La idealización de Esmeralda sobre su fuerte pero vacuo capitán que, sin embargo, la desea como a un objeto. La obsesión del cura Frolio que fantasea y se obsesiona por poseer a la gitana, prefiriendo que muera antes de no tenerla para él. La piedad que siente Esmeralda hacia Quasimodo que despierta en él un instinto de protección a modo de agradecimiento convirtiéndose en su perro guardián. Una gratitud y lealtad que también ejerce el jorobado hacia el sacerdote Frolio hasta que descubre la maldad y crueldad con la que trata a su protegida. Así el amor enfrenta lo físico con lo espiritual.

Esta novela supone el apogeo del Romanticismo prevaleciendo la pasión sobre la razón. También se despiertan sentimientos negativos como la decepción, el engaño, la mentira, la crueldad o el dolor. Tiene un componente de fatalismo que convierte a la novela en una tragedia épica con un final terrible pero tierno.

Critica la pena de muerte con la horca, las torturas y los procedimientos judiciales. La piedad es capaz de generar más justicia que las propias actuaciones jurídicas. Por otra parte, reprocha el comportamiento de algunos miembros de estamentos como el clero, en los que bajo la capa de un bondadoso clérigo se esconde un personaje monstruoso, mucho más atemorizador que su deforme siervo.

En un momento en que el estilo gótico era criticado en París, Victor Hugo quiso rendirle homenaje y situar la obra precisamente en una de sus joyas: la iglesia de Nuestra Señora de París, Nôtre Dame. La catedral, como símbolo de Pari,s es testigo de lo que acontece en este relato. Consiguió su propósito de ensalzar el arte gótico promoviendo no sólo restauraciones sino la arquitectura neogótica.

En definitiva, Victor Hugo describe los acontecimientos de su tiempo y su preocupación por las desigualdades sociales, la justicia y el declive del arte gótico. Defiende el amor como elemento catalizador del ser humano, aunque con un tinte fatalista y trágico.

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