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Las Flores Según Joaquín Sorolla Y Esteban Vicente En Segovia

Las flores según Joaquín Sorolla y Esteban Vicente en Segovia

En cuanto me hablaron de esta exposición que trataba un tema tan recurrente como las flores con dos lenguajes tan diferentes, pero de grandes artistas, decidí que tenía que ir a verla.

Era en Segovia, en el Museo Esteban Vicente, una excusa perfecta para irme de excursión con mi hija y enseñarle un poco de geografía española.

Las flores y los paisajes han sido fuente de inspiración a lo largo de la historia. Llegaron incluso a fomentar nuevas formas de expresión como es el impresionismo. Un movimiento que se desarrolló en la segunda parte del siglo XIX y que trataba de captar el instante. Las obras se producían a base de rápidas pinceladas que reproducían impresiones o sensaciones. La variación de la luz del exterior es la que condicionaba la propia pintura, que debía ser veloz y menos precisa. Prevalecía el interés por la luz y el instante, sobre la forma.

La obra del artista valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923) forma parte de este movimiento, siendo considerado como un maestro en la captación de la luz, lo que provocó que etiquetaran a su pintura como luminista.

Sorolla

Pero esa no ha sido la única forma de representar el mundo floral, sino que goza de diferentes aproximaciones no solo figurativas sino abstractas, como la del artista segoviano Esteban Vicente (1903-2001).Esteban Vicente

 “Visión” (1995) de Esteban Vicente

En ambos casos, su vida está dominada por la pasión por la naturaleza que comparten con sus cónyuges y que les lleva a plantar sus propios paraísos particulares naturales y silvestres. Atrapados por ellos no dudaron en plasmarlos en su pintura. Sus obras se convertían en un homenaje a sus esposas.

En el siglo XIX fue bastante habitual que los artistas plantaran sus propios jardines y posteriormente los pintaran. Este es el caso del impresionista francés Claude Monet (1840-1926) que construyó un jardín en Giverny, que tuve la ocasión de visitar cuando viví en París, y en el que se pueden reconocer sus famosos puentes y nenúfares.

Esto fue a lo que dedicó Sorolla el último periodo de su vida. Comenzó a plantar su jardín en 1911 y desde 1916 no dejó de pintarlo. En ocasiones era el tema principal, como los lienzos que vemos en esta exposición, y en otras, era el escenario para sus retratos.

Sorolla

“El jardín de la Casa Sorolla” (1918-1919) de Joaquín Sorolla

Cincuenta años más tarde, en 1961, Esteban creó su propio jardín al otro lado del Atlántico, en Long Island, y tardó tres años en verse abducido por él. Desde entonces no dejó de plasmarlo en su pintura. Dominaban sus colores favoritos: el verde, el blanco, el amarillo y el fucsia, que se reflejaban en su obra. Su aproximación era diferente a la de Sorolla. En vez de pintarla desde el exterior lo hacía desde dentro de su granero.

Esteban Vicente

“Dynamic Rhythm-Bridgehampton” (1970) de Esteban Vicente

Es interesante comprobar cómo ambos españoles triunfaron con su pintura en distintos continentes. Dos enfoques muy diferentes a un mismo tema en el que se conjuga la admiración, ilusión y pasión por la naturaleza, representada con una rica paleta cromática y una extraordinaria captación de la luz.

Sorolla

En total, más de ochenta obras conforman estos paraísos particulares que viajarán posteriormente a Nueva York, al Parrish Art Museum.

Esteban Vicente“Sin título” (1967) de Esteban Vicente

Hasta el 2 de octubre de 2022

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