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La Reinterpretación De Las Obras Del Museo Del Prado Por Alberto García Alix En El Jardín Botánico

La reinterpretación de las obras del Museo del Prado por Alberto García Alix en el Jardín Botánico

Me encanta acudir a exposiciones en el Jardín Botánico que suponen una excusa para disfrutar de un paseo por este exquisito jardín del que podemos estar orgullosos los madrileños.

He de reconocer el mérito del fotógrafo leonés Alberto García Alix (1956), premio nacional de fotografía, que captó muy bien el ambiente de la movida madrileña en el que los jóvenes se dejaban llevar por la música, el alcohol, las drogas y el sexo. Retrató a su ambiente más cercano en unas situaciones muy íntimas que entonces no eran habitualmente representadas y que describen las vivencias de una parte de la sociedad en un periodo determinado.

Siendo un documento sobre esa época, muy al estilo de la fotógrafa americana Nan Goldin (1963), tenía la impresión de que se había quedado anclado en ese momento y que no había sabido evolucionar.

Sin embargo, me encantó descubrir el trabajo que ha realizado inspirado en el Museo del Prado, denominado “Fantasías en el Prado”, en el que deja entrever sus fantasmas. Nos cuenta cómo cuando era pequeño su madre le solía llevar al museo, donde les contaba historias de los cuadros que, sin duda, le impactaron.

Gracias a la superposición de imágenes y a la aplicación de técnicas de enfoque y desenfoque consigue crear un ambiente fantasmagórico.

Alberto García Alix

Así vemos cómo se funden varias obras de Diego Velázquez como el retrato de «Felipe IV anciano» (1653) con el de «Las meninas» (1656) o con el príncipe Baltasar Carlos a caballo (1634). Da la impresión de que el espíritu de Felipe IV está presente.

Alberto García Alix

Interesante también cómo «El paisaje del Pardo al disiparse la niebla» (1866) de Antonio Muñoz Degrain se intercala con el retrato de Federico Flórez y Márquez (1842) de Federico de Madrazo y Kuntz en el que no sabes si los árboles constituyen parte del cabello del joven o si su alma es la que prevalece en el paisaje.

Alberto García Alix

Por último, quiero destacar el juego que se produce con los brazos de “Cristo abrazando la cruz” (1602) del Greco, que parecen abrazar su propio rostro con esa mirada lánguida y serena. Contrastan con unas manos finas un tanto afiladas y deformadas por la sobrexposición. Parecen más maléficas que bondadosas. Una imagen sobrecogedora en la que Cristo aparece atrapado por sí mismo manifestando su desconsuelo.

Alberto García Alix

Un juego de manos y rostro que se reproduce entre el “Cardenal” (1510) de Rafael y “Cristo con la cruz a cuestas” (1532-5) de Sebastiano del Pombo, que se sostiene en el Cardenal transmitiendo todo su dolor.

En definitiva, una nueva aproximación a las obras del Museo del Prado cuya doble exposición consigue un efecto místico y fantasmagórico que atrapa al espectador.

Hasta el 28 de agosto de 2022

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