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“Tío Vania” De Chéjov

“Tío Vania” de Chéjov

Es interesante descubrir cómo un pequeño acontecimiento despierta el interés de otro como es el caso de la selección de un libro. En esta ocasión, fue la película japonesa “Drive my car” en la que se interpretaba la obra de teatro “Tío Vania” la que nos animó a leerla. Y lo mejor de ello es que fue una motivación no sólo para mi marido y para mí sino para todo el grupo que solíamos hacer tertulias literarias y que habíamos abandonado por el covid.

El autor es el dramaturgo ruso Antón Chéjov (1860-1904) que se encuadra dentro del realismo y naturalismo. Colocaba al individuo en el corazón de la obra centrándose en retratar la vida cotidiana. Era capaz de retratar los momentos más sublimes como los más vulgares.

Su gran aportación fue la introducción de una nueva técnica que denominó “acción indirecta” en el que algunos momentos fundamentales, en vez de tratarlos en una escena, simplemente se deducían. Daba más valor a la caracterización de los personajes que al argumento de la propia obra.

Tío Vania nos habla de la estabilidad de la rutina y de cómo la llegada de un personaje como es el dueño de la hacienda en la que transcurre la obra, el profesor Serebriakov, y su segunda bella mujer Elena, rompen con la vida ordenada y tranquila de la familia.

Habla de sacrificio y de renuncias como la de estos familiares que han dedicado sus vidas al negocio de la familia, trabajando duramente para apoyar el supuesto talento de Serebriakov en vez de perseguir sus sueños.

Cuestiona el valor del trabajo, que era de vital importancia en la sociedad rusa de finales del siglo XIX. Queda patente la impotencia de descubrir que el trabajo no les ennoblece.

Incide en la decepción de los personajes que dejan de ver sentido a su vida y que ya no se ven capaces de reconducirla tras sentirse traicionados. Este sentimiento, bañado en alcohol, desata la furia del tío Vania que enloquece y quiere acabar con la vida de su cuñado.

La frustración de los personajes es también consecuencia de amores no correspondidos. Hace énfasis en los desencadenantes del amor. Mientras los hombres son sucumbidos por la belleza de las féminas, en especial de la bella y joven Elena, ellas se dejan embaucar por la inteligencia masculina. Así, la hermosura de Elena despierta pasiones entre los hombres que la rodean mientras que la menos agraciada Sonia pasa desapercibida.

Se entrevé un gran deseo de amar y de ser amados para romper con la monotonía que les tortura. Esa ansia les lleva a confundir sentimientos, a coquetear o a confiar en el amor como salvación para salir del hastío.

Un interesante desenlace en el que el hecho de haber llegado a una situación tan límite como estar cerca de la muerte, les hace tomar conciencia del valor de la vida. Llegan a olvidar la monotonía y el hartazgo inicial, optando por desear la vuelta a la normalidad y cobijarse en sus trabajos como ocupación de su vida diaria.

Critica la sociedad feudal del momento en el que las tierras marcan el destino de muchas familias y la moralidad en torno al sistema.

Abarca temas existenciales como la frustración, el sacrificio, los sueños no cumplidos, los amores no correspondidos, la atracción de la belleza o la apatía. En definitiva, la búsqueda del sentido de la vida.

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