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«Historia De Dos Ciudades» De Dickens

«Historia de dos ciudades» de Dickens

A mí marido y a mí nos encanta escuchar un podcast sobre cine “Todopoderosos” que en ocasiones dedica el programa a un autor cuyas obras han sido llevadas al cine. Uno de esos programas estaba dedicado a Charles Dickens (1812-1870) del que había leído de niña Oliver Twist y David Copperfield que me fascinaron. Más recientemente leí “Los papeles póstumos de Pickwick” cuyas historias intercaladas unidas a un relato desestructurado me desconcertó.

«Historia de dos ciudades» corresponde a una tercera etapa del autor. Tras narrar historias de niños como Oliver Twist, o autobiográficas como David Copperfield, se centra en lo colectivo, en el análisis de una sociedad.

Decidí escoger éste, porque me parecía que tenía interés su forma de contrastar la vida en dos ciudades importantes en el siglo XVIII pero a la vez tan distintas. Hablamos, por un lado, de París en plena revolución francesa, una ciudad agitada y caótica y, por otro, de Londres donde la vida era más tranquila y ordenada.

Su famoso inicio “Eran los mejores tiempos, eran los peores tiempos, era el siglo de la locura, era el siglo de la razón, era la edad de la fe, era la edad de la incredulidad, era la época de la luz, era la época de las tinieblas, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación, lo teníamos todo, no teníamos nada, íbamos directos al Cielo, íbamos de cabeza al Infierno; era, en una palabra, un siglo tan diferente del nuestro que, en opinión de autoridades muy respetables, solo se puede hablar de él en superlativo, tanto para bien como para mal» refleja esa dualidad.

Retrata las sombras de la sociedad, describiendo las desigualdades sociales, a los pobres y a los ricos. Tiene ciertos elementos que me recuerdan a “Los miserables” de Victor Hugo (1802-1885), que se publicó tres años después. Ambas son novelas sociales y juegan con un elemento sorpresa en el que se descubre que el hombre al que ama uno de los personajes pertenece a una familia que traicionó a la suya.

La justicia es tratada como una lucha constante que se desarrolla a lo largo de la novela con juicios y encarcelamientos. Muestra cómo situaciones injustas pueden llevarte a la muerte y cómo las terribles condiciones que se viven en las prisiones pueden hacerte perder el juicio. Así el Doctor Manette tras dieciocho años encarcelado recuperará el equilibrio gracias al reencuentro con su hija, enfatizando el poder del amor filio paternal.

Esta novela histórica está escrita en un tono fatalista criticando tanto la tiranía aristocrática como los excesos revolucionarios en torno a la guillotina. Sin embargo, Dickens consigue generar un halo de esperanza.

A lo largo de la novela compara a dos protagonistas opuestos: Darnay y Carlton cuestionando al verdadero héroe. Darnay, un noble que confiesa la familia de la que proviene el día de su boda  y  Carlton, un abogado alcohólico que al final sacrifica su vida por la felicidad de su amada y dice: “Es mucho, mucho mejor lo que hago que lo que he hecho antes». Sus personajes son complejos, narrados con todos sus vicios y virtudes.

Está escrito en tercera persona permitiéndole ofrecer una visión panorámica. Además, con sus detalladas descripciones consigue crear una atmósfera que nos traslada a la sociedad del momento con un destino inevitable en la que se refleja el miedo y la naturalidad con la que se veía la muerte. Una historia llena de sentimentalismo en el que vencen el amor, la bondad y el sacrificio humano.

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