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Bruno Munari En La Fundación Juan March

Bruno Munari en la Fundación Juan March

Las visitas guiadas ayudan a conocer mejor las exposiciones y a profundizar en el trabajo del artista expuesto. Me encantan las que organiza la Fundación Juan March y trato de no perdérmelas.

En esta ocasión fui a ver la del italiano Bruno Munari (1907-1988) que en su época fue más reconocido como pedagogo e ilustrador que como artista. Su mente curiosa e inquieta le llevó a desarrollar el arte en distintos campos a la vez. No era habitual no especializarle en una disciplina y fue arrinconado por ello.

La sociedad moderna desde la segunda revolución industrial y las revoluciones sociales mostraba un ritmo creciente que quiso reflejar en sus obras. Lo estático le parecía que correspondía al pasado.

Creó las “máquinas aéreas”, unos objetos móviles con materiales ligeros que permitían estar en constante movimiento con los que pasaba de dos a tres dimensiones transformando el aire en una tercera dimensión. Le fascinaba el movimiento y la sombra en la pared que convertía a la construcción abstracta en infinita. Se trata de las primeras obras cinéticas de arte que, tres décadas después, fueron propuestas por el artista americano Alexander Calder (1898-1976).

Bruno Munari

Comenzó siendo futurista y al crear las “maquinas inútiles” despojó a la máquina de su función convirtiéndola en juguete. Para Munari lo lúdico era esencial. Daba por válidos los conceptos del pasado, pero trataba de hacer lo de siempre de otra forma. Así estas esculturas escuetas eliminan la pesadez de la monumentalidad del pasado. Esculturas de cartulina ligeras y plegables que también podían usarse para la publicidad. Las denominó “esculturas de viaje” siendo un tanto paradójico ya que habitualmente cuando una persona realiza un viaje piensa en lo práctico y no en lo estético.

Bruno Munari

Dentro de la pintura destacaron sus cuadros abstractos geométricos “Negativos-Positivos” con los que dejaba libertad al espectador para decidir cuál era la forma que aparecía en primer plano y cuál en el fondo. Una vez más destaca su simplicidad.

Bruno Munari

Creó el método Munari, el proceso que llevaba a cabo para realizar su trabajo partiendo de un problema y tratando de resolverlo de la forma más simple posible. Comenzaba observando el mundo para posteriormente buscar una solución óptima, sencilla y a la vez económica empleando medios mínimos.

Fue diseñador industrial en la década de los 40 y 50 y con su método de optimización y simplificación creó un diseño clásico y universal. Observamos, por ejemplo, cómo construía una lámpara con dos o tres aros y una media de nylon.

Le gustaba experimentar el límite. Consideraba que siempre se podían superar con una mirada nueva. Llevaba las cosas a su esencia para ayudarlas a perdurar en el tiempo.

Bruno Munari

Siguiendo el mismo método diseñó un centro de mesa por medio de una plancha metálica que giró para crear la concavidad que requiere un cuenco. En sus diseños ni faltaba ni sobraba nada. Todo era continuidad. De esta forma conseguía también la economización de espacio reduciendo los costes de almacenamiento. Sin embargo, su constante simplificación no se comprendió.

Bruno Munari

Su faceta multifacética le llevó a explorar el mundo de la publicidad. Con la misma mentalidad afrontaba estos proyectos. En una campaña de publicidad de Campari para el metro, tuvo en cuenta la gran velocidad con la que lo vería el público desde ese medio de transporte, para maximizar su visibilización. Decidió jugar con las teorías de la percepción centrándose en la marca, troceando y solapando la propia palabra con varios colores llamativos.

Bruno Munari

Le interesó mucho el cine y experimentó con el medio jugando con el tiempo y la percepción. De esta forma grabó el salto de una persona que se tiraba de un trampolín tan rápidamente que apenas daba tiempo a detenerse en la acción, para posteriormente mostrar el mismo salto a cámara lenta y apreciar todos los detalles. Trabajaba con ilusiones como los magos, con la realidad y la percepción.

Potenció el lenguaje gestual, sin palabras, por su poder para ser comprendido por todo el mundo. Creó cubiertos en los que las púas se movían a distintos lados y unas cartas que denominó “Mirémonos directamente a los ojos” que nos invitan a profundizar en las miradas. Fomentaba la comunicación de las personas.

Bruno Munari

Quería abrir el museo a la sociedad comenzando con el público infantil. Para ello promovió la creación de un laboratorio dentro del propio museo. Fomentaba la creatividad y la fantasía mediante el juego y la experimentación. El laboratorio tenía lugar antes de ver la exposición para no ser condicionada por ella e invitaba a los niños a crear. Los resultados a los que llegaban eran similares a los suyos reflejando la espontaneidad e inocencia que perdemos con la edad.

En definitiva, fue un revolucionario de su tiempo. Inquieto y multifacético creó un método que le permitió innovar en distintos campos como la pintura, la escultura, el diseño o la publicidad. Pablo Picasso le denominó el Leonardo da Vinci y el Peter Pan de su tiempo.

Hasta el 22 de mayo de 2022

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