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Morandi En La Fundación Mapfre

Morandi en la Fundación Mapfre

La fundación Mapfre organiza habitualmente exposiciones de arte del siglo XIX y XX junto a talleres para niños que les aproximan al mundo artístico. Estas exposiciones viajan por sus sedes de Madrid y Barcelona dándoles más visibilidad.

En esta ocasión, dedicaba la muestra al artista italiano Giorgio Morandi (1890-1964), mundialmente conocido por sus suaves y poéticas naturalezas muertas.

Es de especial interés cómo evidencia la influencia de este artista sobre otros más actuales como Tacita Dean, Tony Cragg o Alfredo Alcain, generándose un diálogo entre diferentes piezas de distintas épocas.

Morandi solía pintar las vistas y paisajes que veía desde su estudio de Bolonia y las del pueblo apenino Grizzana donde pasaba sus veranos. Pero si en algo destaca este artista es en sus composiciones desarrolladas con objetos cotidianos.

La muestra abarca la obra desde sus inicios en el que recibió influencia de Paul Cezanne, el cubismo, el futurismo o la pintura metafísica hasta que adquiere un lenguaje propio.

Podemos observar, por ejemplo, la perspectiva cubista de esta naturaleza muerta con una reducida paleta de colores que recuerda a Braque, Gris o Picasso.

Giorgio Morandi

“Naturaleza muerta” (1914) de Giorgio Morandi

Apenas aborda la figura humana, siendo muy excepcional la obra de los bañistas que realizó en 1915 y que muestra una clara influencia de las bañistas de Cezanne.

Giorgio Morandi

“Los bañistas” (1915) de Giorgio Morandi

Fue amigo de Giorgio de Chirico lo que le llevó a interesarse por la pintura metafísica.

Giorgio Morandi

«Natura morta metafísica» (1918) de Giorgio Morandi

A partir de 1910 surgieron nuevas corrientes artísticas que reclamaban la vuelta al orden en el que los objetos y lo cotidiano adquirían protagonismo.

Giorgio Morandi

“Naturaleza muerta” (1919) de Giorgio Morandi

Afrontaba los paisajes de la misma forma que sus bodegones, con pocos trazos y simplicidad cromática.

Giorgio Morandi

“Cortile di via Fondazza (Paesaggio)” (1957) de Giorgio Morandi

Mostró un gran interés por las flores, por las silvestres que veía junto a su estudio y por las macetas de sus hermanas. En ocasiones empleaba como modelo flores secas o de papel. Podemos observar cómo contrastaba la verticalidad de los floreros con la horizontalidad del suelo. Aprovechaba las sombras para crear dramatismo en la escena. Por un lado, reflejaba el paso del tiempo y, por otro, les otorgaba una vida eterna a estas piezas efímeras. En la muestra nos encontramos con los artistas ceramistas Bertozzi & Casoni, que se inspiran en la obra del pintor italiano para representar uno de sus floreros de forma tridimensional incluyéndole un escarabajo.

Giorgio Morandi             Giorgio Morandi

“Fiori” (1952) de Giorgio Morandi                         “Per Morandi” (2021) de Bertozzi & Casoni

A lo largo del tiempo, su obra se fue simplificando, reduciendo la paleta de colores. Produjo variaciones en torno al blanco muy próximas a la abstracción en las que alcanzaba infinitas tonalidades diferentes.

Giorgio Morandi

 “Natura morta [Naturaleza muerta / Still life]” (1952) de Giorgio Morandi

Su influencia en el arte de entonces y en el actual queda patente. A lo largo de la exposición disfrutamos de la reinterpretación que hacen varios artistas entre los que voy a destacar dos. Por un lado, la artista británica Tacita Dean ((1965)  filma su casa taller analizando el procedimiento que empleaba el boloñés. Al filmar sus objetos con polvo incide en su opacidad rememorando la obra de Morandi como si estuviera viva. Por otro lado, el artista británico Tony Cragg (1949) representa el paso del tiempo de forma tridimensional bajo una escultura formada por la acumulación de piezas de vidrio erosionadas por la arena.

Tony Cragg

“Paisaje erosionado” (1998) de Tony Cragg

En definitiva, asistimos no sólo a la muestra de uno de los mejores artistas italianos del siglo XX, maestro de la luz, de la volumetría, de la paleta pálida multitonal, de la inmovilidad y del silencio; sino que apreciamos su influencia directa en artistas de todas las épocas incluida la actual. Como decía Giorgio, “Algunos pueden viajar por el mundo y no ver nada de él. Para llegar a su comprensión, es necesario no ver demasiado, sino mirar de cerca lo que se ve”.

Hasta el 9 de enero de 2022 en Fundación Mapfre (Madrid) y del 4 de febrero al 22 de mayo en la Pedrera (Barcelona)

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