Bego Antón en Tabacalera de San Sebastián
Tras un paseo por el río Urumea de San Sebastián entré con mi hija en Tabacalera para descubrir las exposiciones navideñas. Recordaba haber visto algunas fotografías de la artista bilbaína Bego Antón (1983), que exponía en la planta baja, y que me habían resultado muy impactantes por lo que entré a verla con cierta precaución dudando de si iba a ser adecuada para mi hija.
Bego aborda en esta exposición cuatro proyectos en los que explora la relación entre los seres humanos, los animales y la naturaleza destacando comportamientos que nos pueden parecer extraños pero que son adoptados de forma relativamente frecuente por diferentes grupos de personas.
Comienza con un proyecto divertido, “The gallop”, que representa el mundo del hobbyhorse, un deporte que se creó en Finlandia. Niños y adolescentes juegan a hacer saltos y doma de caballos con un caballito de juguete como si fueran adultos. Explora no sólo la búsqueda de relaciones con animales como los caballos, sino el poder de la imitación y el ansia de crecer y jugar a ser mayores.

Posteriormente los perros toman protagonismo en su trabajo titulado “Everybody Loves to Cha Cha Cha”.

Nos descubre la afición de sus dueños por bailar con sus mascotas. Llegan a desarrollar coreografías con ellos y a participar en competiciones como el Musical Canine Freestyle que tiene su origen a finales de los ochenta en Canadá, Estados Unidos e Inglaterra. El concurso más importante toma el nombre del “Dog Dance World Championship” y en la exposición podemos ver vídeos y fotografías de los participantes ensayando en sus hogares con sus perros. El hecho de adentrarse en sus casas le permite comprender mejor la psicología de sus retratados, sus pasiones y obsesiones. Entra en su intimidad y ensalza su valentía para hacer algo diferente.

El tercer proyecto toma el nombre de “The Earth is Only a Little Dust Under Our Feet” haciendo referencia a un viaje que llevó a cabo la artista por Islandia para investigar la vida de los elfos. Se inscribió en la Escuela de Elfos de Reikiavik para descubrir ese universo mágico y posteriormente recorrer la isla entrevistando y fotografiando a aquellos habitantes que afirman tener poderes para verlos. Analiza la relación de sus habitantes con su territorio y con su historia.

Por último, el proyecto que ya conocía, “Todas ellas brujas”, que toma el título del libro que regalan a Rosemary en «La semilla del diablo».

Escenifica las imágenes de las brujas que fueron perseguidas en el País Vasco durante la Edad Media. Son imágenes muy buenas pero muy impactantes y menos apropiadas para el público infantil.

Esta fotógrafa documental está especializada en retratar a un público cuyas grandes pasiones le llevan a actuar de forma extraña para el resto de la sociedad. Le interesa además mezclar lo sobrenatural, la realidad y la fantasía, sacándonos de este mundo más anodino para llevarnos a un mundo mágico e imaginativo.
Hasta el 13 de febrero de 2022
