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“Otelo” De Shakespeare

“Otelo” de Shakespeare

Continuando con las tragedias de Shakespeare (1564-1616) en las que el autor hace una gran disección de las emociones del ser humano, quise adentrarme en el mundo de los celos con «Otelo».

Trata temas como el racismo y las convenciones sociales con el enamoramiento de la hija de un senador veneciano, Desdémona, de un general moro al servicio de Venecia, Otelo. El hecho de que un negro no sea un villano representa una sociedad más abierta que la medieval. Sin embargo, se muestran explícitamente los prejuicios que tiene el padre que procura evitar este amor. Vence la pasión y Desdémona osa enfrentarse a su padre abandonándole para contraer matrimonio con Otelo a escondidas.

La valentía mostrada por el protagonista oculta las inseguridades que corresponden a su origen y que le hacen susceptible de ser manipulado. Yago, el alférez, consigue que las debilidades de Otelo afloren. El general moro hace referencia a su condición: “Mi nombre, que era inmaculado / Como el rostro de Diana, ahora está tan sucio y tan negro / Como mi propia cara”.

Precisamente la manipulación es uno de los temas principales que se tratan en esta obra dramática. La envidia por no haber sido promocionado le lleva a Yago a traicionar a Otelo, a modo del Príncipe de Maquiavelo, que fue publicado unas décadas antes.

A lo largo de la obra se va produciendo un desgaste psicológico del protagonista que acaba volviéndose loco de celos y dejando de confiar en su persona amada. Asistimos a la caída del héroe. La manipulación refleja la falta de libertad del protagonista que padece un destino de fatalidad. Observamos aquí también la importancia que tiene para él su imagen frente a la sociedad reivindicando su honor por encima del amor.

La fragilidad de su persona se manifiesta en cómo convierte a un objeto, en este caso un pañuelo, en la prueba del amor de ambos. Una obsesión que es utilizada como herramienta de traición.

Nos enfrentamos a una de las tragedias más intensas de Shakespeare en la que apenas hay escenas cómicas. Se enmarca dentro del teatro isabelino mucho menos rígido que el teatro clásico francés. De hecho, mientras el teatro clásico seguía las reglas aristotélicas de producirse en un solo lugar, durante un solo día y con una sola historia y acción; Shakespeare se permite abarcar diferentes lugares, distintos momentos y añadir otras acciones. Además, mezcla personajes nobles con plebeyos, el verso y la prosa.

El lenguaje se adapta a los sentimientos de los personajes. De esta forma, observamos cómo el lenguaje de Otelo es rico y elocuente en sus inicios para pasar a ser frío, breve y conciso a medida que se va turbando su carácter.

Un retrato del ser humano que muestra la complejidad de nuestros sentimientos y emociones sin moralizaciones. Aborda las grandes pasiones del hombre oponiendo la pureza y bondad de Desdémona a la envidia y maldad de Yago.

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