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“El Proceso” De Kafka

“El proceso” de Kafka

Continuando con la lista de obras recomendadas por mi abuelo, decidí imbuirme en la lectura de “El proceso” del escritor checo Franz Kafka (1883-1924), uno de los mayores exponentes de la literatura del siglo XX.

Recordaba haberme sentido sobrecogida con “La Metamorfosis”, una historia que derrocha imaginación e ingenio en la que un hombre se despierta un día convertido en un insecto.

“El proceso” es una obra inacabada que fue publicada en 1925, un año después de su muerte. Narra la historia de un banquero Josef K. que es procesado y no consigue entender la causa de su procesamiento. De alguna forma critica la justicia, su poca transparencia e inaccesibilidad.

Se van sucediendo escenas absurdas cómo la búsqueda del tribunal donde tiene que comparecer desconociendo el lugar y la hora, para lo que va entrando en casas ajenas hasta localizarlo. De hecho, las situaciones absurdas como éstas o como las de “La metamorfosis” toman el nombre de kafkiano, característico del autor.

Denuncia cómo el éxito profesional de este banquero corresponde con una vida solitaria en la que apenas tiene amistades y sus relaciones sentimentales son superficiales. Su aparente carrera profesional se va al traste porque, aunque sigue con una vida normal, lo hace bajo el peso del sentimiento de culpa que le domina; culpa por el proceso y por no ser capaz de resolverlo. Nos hace preguntarnos si es posible el castigo con omisión de culpabilidad.

La investigación de la causa de su proceso genera tensión y angustia en el lector. La desesperación con la ineficacia de la justicia queda patente. De hecho, vemos cómo el protagonista comienza el proceso de forma tradicional contratando un abogado, para posteriormente tomar el caso él mismo y finalmente buscar cualquier forma de acceso a los jueces como cuando recurre a un pintor de magistrados. Aparentemente, no hay posibilidad de defensa ni de control de la situación. Reclama la intrínseca falta de libertad.

La K. de su apellido podría referirse al propio autor y ser autobiográfico. Kafka era existencialista por lo que analizaba la condición humana, la libertad, la responsabilidad y el sentido de la vida.

Tiene una gran influencia de “Crimen y Castigo” de Dostoyevski cuya estructura dicen que copió. Y él a su vez es uno de los autores más influyentes siendo uno de los primeros que combinó fantasía y realismo y que abordó temas como la burocracia, la ansiedad, la culpa y el existencialismo.

Con “El proceso” hace una crítica a la sociedad cada vez más absurda e inhumana en la que impera la soledad, la impotencia y la frustración. Poco a poco consigue ir llevando al lector a través de un túnel en el que la burocracia y el desconocimiento se hacen desesperanzadores convirtiéndose en la peor pesadilla.

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