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Ad Reinhardt En La Fundación Juan March

Ad Reinhardt en la Fundación Juan March

Uno de los sitios en los que trato de no perderme sus visitas guiadas es en la Fundación Juan March. Es un placer acercarse a ese espacio y que te reciban grandes esculturas de artistas como Chillida o Sempere. Además, puedes acudir simplemente a relajarte, a coger un libro en su biblioteca y sentarte en el jardín junto al bucólico sonido de una fuente. Incluso niños como mi hija de 7 años disfrutan con este plan.

En esta ocasión, acogía la muestra del artista americano Ad Reinhardt (1913-1967), la primera que se hace en España y una de las más completas de Europa.

Ad Reinhardt, a pesar de ser un buen dibujante, centró su obra en la abstracción, que le interesaba por su pureza, subjetividad y atemporalidad. Se considera uno de los precursores del minimalismo y del arte conceptual ya que su filosofía era pintar lo mínimo para que el espectador se centrara en contemplar su obra y descubrir aquello que las hacía mágicas.

Pretendía crear un juego visual por medio de la fragmentación del color. En ocasiones escogía un único color, como el amarillo, y aplicaba brochazos de varios tonos consiguiendo un efecto vibrante.

Ad Reinhardt

Pintura amarilla” (1949) de Ad Reinhardt

Es un artista que fue asumiendo diversas influencias e incorporándolas a su trabajo.

Definía su pintura como si estuviese compuesta de ladrillos. Refleja entre otras una influencia asiática por la repetición de pinceladas de forma geométrica, así como del cubismo, ya que da la impresión de que se pueden observar distintas perspectivas.

La serie de los ladrillos fue producida en la década de los 50, una época muy vinculada a artistas abstractos americanos por su ambiente de libertad. Inspirado por Mondrian, incorporó a su trabajo disciplina y color dando orden a lo que hacían los americanos. De hecho lo radicalizó, cubriendo toda la superficie del lienzo a base de formas geométricas.

Ad Reinhardt

Pintura de ladrillos” (1950) de Ad Reinhardt

 Los ladrillos fueron evolucionando, siendo cada vez formas más grandes y precisas. De esta forma fue generando su propio lenguaje, pero manteniéndose fiel a sus raíces, deseando crear movimiento a través del color.

Tuvo asimismo gran influencia de Josef Albers, que consideraba que el color era un recurso relativo de la pintura, ya que en función del color que existiera al lado del otro cambiaba la percepción del mismo.

Josef Albers

“Homenaje al cuadrado” (1959) de Josef Albers (Referencia: no en la exposición)

 Así nacen sus series monocromáticas azul y roja. Consideró que ese era su verdadero lenguaje y que todo lo anterior era únicamente experimentación.

Aunque pudiera parecer monocromático, cuando nos paramos a contemplarlo nos damos cuenta de que emplea tonos de un mismo color y que hay algo más que un lienzo liso. Podríamos incluso decir que también hacía homenajes al cuadrado ya que sus manchas componen formas geométricas. Consigue sensación de calma. La silenciosa monocromía.

Ad Reinhardt

“No. 15” (1952) de Ad Reinhardt

Continúa radicalizando su lenguaje hasta llegar a la serie de pinturas negras en las que hay que contemplar las obras durante un rato. Entonces se consigue vislumbrar unos cuadrados de distintos tonos cuasi invisibles que conforman una cruz griega y que engañan nuestros sentidos ya que su apariencia inicial es de pintura monocroma. Quería crear una experiencia espiritual de interioridad, de enfrentamiento a la nada.

Ad Reinhardt

“Pintura abstracta” (1962) de Ad Reinhardt

En el otro extremo hay una sala dedicada a su biografía en la que se descubre su participación en la universidad en el diseño de carteles y portadas de revistas. Hacía diapositivas de sus viajes para mostrarlas posteriormente a sus amigos y alumnos en las clases que impartía de arte. Realizó viñetas sobre cómo mirar el arte, cómo mirar la pintura abstracta o la cubista, una forma más amena de instruir. Su faceta de profesor, ilustrador o crítico de arte le generaban ingresos que le permitían dedicarse a lo que realmente le gustaba, pintar.

Ad Reinhardt

“Cómo mirar una pintura cubista” (1946) de Ad Reinhardt

En definitiva, Ad Reinhardt es un artista que se estuvo embebiendo durante muchos años de otros artistas para configurar su propio lenguaje. Se mantuvo fiel a sus raíces, enfocado en la geometría, el análisis de los colores raíces y la contemplación que hace que la obra adquiera el significado que desee el propio espectador.

Hasta el 16 de enero de 2022

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