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José Ramón Amondaráin En El Kursaal De San Sebastián

José Ramón Amondaráin en el Kursaal de San Sebastián

Cuando estoy en San Sebastián me encanta dar un paseo hasta la Zurriola, ver a los surfistas y de paso la exposición del Kursaal. En esta ocasión, acogía una retrospectiva de José Ramón Amondaráin (1964) del que sólo conocía su obra pictórica que tampoco me entusiasmada. Allí descubrí la obra escultórica de sus últimas tres décadas que me gustó mucho más de lo que esperaba.

Bajo el título “Agitar las imágenes” pretende generar un diálogo con otros artistas, apropiándose de sus obras y aportando otra mirada, en ocasiones, a modo de “parodia”. De hecho, la exposición comienza con una serie denominada “Anagramas”, que como su nombre indica, crea nuevas palabras a partir de la reordenación de sus letras. Escoge el nombre de artistas modernos y contemporáneos como Lucio Fontana o Mona Hatoum y con esas letras genera otro significado que adopta la interpretación que hace el artista de su obra. Así configura la frase “Oh mama tú no” a partir de Mona Hatoum aludiendo a su exploración de las relaciones materno filiales muy presente en su obra.

Amondaráin anagramas

Con el acto de agitar promueve la acción. La agitación de soluciones químicas, por ejemplo, permite configurar una nueva materia en la que se mezclan los sedimentos que han quedado en la superficie. Y, en realidad, esto es lo que pretende, dar otra lectura a las imágenes o materiales.

Junto a los anagramas hay otra serie denominada “Aviones” en las que unos aeroplanos son pintados simulando la obra de artistas de la vanguardia como Miró. Así los aviones adoptan otra imagen, dando la impresión de estar camuflados, generando una referencia militar.

Amondaráin aviones

En la siguiente sala nos encontramos con otras series como la de “mochos”. La pintura se expande más allá de los límites del cuadro y, en ocasiones, se concentra para adquirir un carácter tridimensional.

Amondaráin   Amondaráin

Así bajo una mancha de pintura se descubre una pistola, un tenedor o una lata. Cualquier elemento puede adquirir la forma de una escultura. Incluso la propia concentración de pintura se llega a convertir en una multitud de filamentos que se entremezclan como si fueran cables o se elevan para formar una escultura. Otras veces simplemente se concentran tomando una forma redondeada como si fuera una piedra y adquieren diferentes tonos mostrando la extensa gama cromática.

Amondaráin      Amondaráin

Estos “mochos” son elevados en pedestales ensalzándolos y configurando un bosque de peanas que, en ocasiones, interviene.

Amondaráin

Por otra parte, reutiliza y recicla elementos inutilizados que encuentra en su taller. Por ejemplo, las planchas de aluminio para impresión de sus catálogos que, en vez de ser eliminadas, son aprovechadas para construir una escultura geométrica heredera de la nueva escultura vasca vislumbrando imágenes que provienen de anteriores impresiones.

Amondaráin tóner

Otra de sus series “paletas”, nos hace reflexionar de este utensilio tan esencial para el acto de pintar pero que, en vez de ser una sencilla herramienta de madera, adopta formas como su autorretrato o es producido con materiales tan alejados al mundo del arte como macarrones o vegetales. Demuestra que con cualquier material se puede concebir una producción artística.

Amondaráin paleta    Amondaráin paleta

En definitiva, más de 200 piezas componen esta muestra en el que se produce un continuo diálogo con la historia del arte investigando sobre los materiales y desarrollando obras escultóricas en las que la pintura siempre está presente.

Hasta el 26 de septiembre de 2021

 

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