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«Los Hermanos Karamazov» De Dostoyevski

«Los hermanos Karamazov» de Dostoyevski

Entusiasmada por la lectura de Ana Karenina, decidí continuar con los grandes autores rusos y adentrarme en la vida de los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski (1821-1881) publicada en 1880. Un buen momento para leer y homenajear a este autor, en el año Dostoyevski, que conmemora los 200 años que han transcurrido desde su nacimiento y 140 desde su muerte.

Al principio me abrumó el contraste entre el refinamiento de Ana Karenina y el embrutecimiento de los hermanos Karamazov. Me sentía más próxima a las vicisitudes amorosas de los protagonistas de la primera novela que a los deseos de venganza y de traición de la familia Karamazov.

Sin embargo, a lo largo del libro fui descubriendo un alma más honesta y pura de lo que se podía dilucidar en sus inicios y comencé a sentirme atrapada por las opuestas visiones de los protagonistas.

Cuatro hijos de distintas parejas con un instinto común colmado de ímpetu, vehemencia, pasión, furia y brutalidad que denominan Karamazov; pero con diferentes caracteres, van narrando las relaciones con su padre. El enamoramiento de su padre de una mujer de vida alegre contribuirá a generar disputas entre sus hijos que preocupados por su herencia llegarán a considerar cometer parricidio.

El hijo mayor, Mitia, es el que se parece más al padre, hedonista, jugador y despilfarrador. Vania, el primer hijo del segundo matrimonio es ateo, callado y con mal carácter. Odia a su padre y se siente culpable de su asesinato, simplemente por haberlo deseado. Aliosha, es todo lo contrario que Iván, creyente y empático. Vive en un monasterio bajo la influencia del maestro stáret. Por último, se rumorea que el criado del padre, Smerdiakov es hijo ilegítimo de éste. Está resentido y odia a su padre. Sólo tiene buena relación con Vania, al que admira.

Puntos de vista opuestos se van transmitiendo a lo largo de toda la novela. Además de las diversidades entre los hermanos, en el procedimiento judicial se intercalan las diferentes visiones tanto de los testigos como del abogado defensor y el fiscal que son capaces de plantear enfoques diametralmente opuestos ante las mismas declaraciones. ¿La verdad es cuestión de perspectiva?

Es un drama espiritual en el que se describen las dudas sobre la existencia de Dios y sobre la moralidad. Se hace hincapié en los vicios, las pasiones y las virtudes de diferentes personajes que desembocan en sensaciones contrapuestas como la agitación y el malestar o la paz interior. Adicionalmente se analizan las posibles consecuencias del ateísmo. Como dice Vania “si Dios no existe, todo está permitido”. Se cuestiona si en esa permisión entraría quitar la vida a alguien.

Los escenarios en los transcurre la obra contribuyen a incidir en esa moralidad. Comienza con la vida de Aliosha con su stáret en un monasterio, símbolo máximo de la honradez e integridad, y acaba con el presunto asesino en una cárcel, encarnando el vicio, la deshonra y la perversión.

En definitiva, una novela metafísica en la que se debate entre la fuerza irracional de la pasión y la existencia de Dios. El exceso de cada uno de los personajes facilita la descripción de sus posiciones antagónicas. El stáret en el que se inspira Aliosha encumbra la bondad mientras que el padre Fiodor Karamazov representa la máxima brutalidad que incidirá de diferentes formas en cada uno de sus hijos, y que les llevará a tratar de descubrir el misterio del asesinato.

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