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Felix González-Torres En El MACBA

Felix González-Torres en el MACBA

La última vez que fui a Barcelona aproveché para ir a ver el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) y allí me encontré con una exposición del gran artista americano de origen cubano Felix González- Torres (1957-1996).

Si bien no me gustó la lectura que hicieron de su obra, vinculada a la historia política de España y de Barcelona, cuando el contexto del artista y sus motivaciones para crear fueron otras radicalmente diferentes, me pareció una gran oportunidad de ver su trabajo.

El consideraba que la estética y el arte era política y le gustaba que cada obra fuera interpretada por el espectador según su experiencia, pero el hecho de que la lectura la haga una institución y pueda llegar a confundirse con la lectura del propio artista me parece que puede alterar el sentido de su obra. A mí particularmente me interesa más ponerme en el contexto del artista para luego hacer yo mis propias reflexiones y no creo que se deban modificar obras de un artista ni sus títulos como se ha hecho en esta ocasión.

Artista minimalista interesado por la gráfica y lo colectivo. Es habitual que coloque en el suelo una pila de papeles a modo de monumento permitiendo que el espectador pueda arrancar una hoja y llevársela a su casa. De esta forma, otorga libertad al público para que interactúe con la pieza e incluso tome posesión de parte de la obra, alterando la relación tradicional del mercado del arte en la que el museo sólo permite observar y no adquirir obras y menos aún poseerlas de forma gratuita. El hecho de que la montaña de papeles se vaya reduciendo paulatinamente le da un carácter efímero al propio monumento.

González Torres

“Sin título” (The end), 1992

Otros de los objetos habituales en sus exposiciones son las guirnaldas o ristras de bombillas. Es el antimonumento. Se trata de objetos cotidianos con una duración limitada como la vida de las personas. Estas bombillas se unen por un cordón y se pueden colocar de diferentes formas ocupando el espacio. El artista precisamente deseaba que se tuviera la creatividad de seleccionar dónde colocarlo. Promovía la libertad y comunicaba la fugacidad de la vida con cierta melancolía y poesía.

González Torres

“Untitled» (Last Light), 1993

Muy consciente del reloj que cuenta los segundos de nuestra vida, crea “Perfect lovers”. Son dos relojes que están sincronizados a la vez y que representan el amor de una pareja. Los segunderos van moviéndose al compás como si se tratara de los latidos de corazón de dos amantes. Establecen una historia rítmica y paralela que, sin embargo, puede romperse en el momento en el que uno de los relojes o de sus baterías dejen de funcionar. Es habitual que, con el tiempo, como el amor, se vaya de-sincronizando y generando una distancia que les separe. La pareja de Felix contrajo el sida y el artista decidió producir esta obra como una representación de la lucha contra la enfermedad. El tiempo sólo importa a los vivos y los relojes representan la vida y el miedo a perderla.

González Torres

«Untitled» (Perfect Lovers) 1987-1990

Otra de las obras que me gustaría destacar es la caja médica que contiene un reloj, imágenes de periódicos y una ilustración del cuadro “El pelele” de Goya. Los recortes de periódicos corresponden a noticias sobre asesinatos cometidos por extremistas o de cómo era el trato a los homosexuales en China. De alguna forma denunciaba los totalitarismos y otros movimientos populistas, pudiendo “El pelele” representar cómo el hombre se convierte en un juguete al que le malean.

González Torres

«Sin título» (Botiquín de primeros auxilios de metal, papel, reloj), 1990

 Volviendo a sus obras de arte en las que el espectador interactúa con la obra y se apropia parte de la misma, coloca 130 kg de caramelos envueltos con papel azul como si se tratara de un lago. Involucra al público permitiendo que el espectador pueda cogerlos y comérselos. El azul transmite al artista belleza, amor, miedo y masculinidad. Con “Blue Placebo” hace referencia a la enfermedad, en especial al sida que, como hemos visto, le tocaba muy de cerca. Una enfermedad que afectó a muchos homosexuales. Con placebo evoca a los ensayos médicos en los que no se sabe si estás tomando medicinas o placebo pero que en cualquier caso no deja de ser una esperanza de cura. De esta forma pretendía denunciar la política conservadora de Estados Unidos en el acceso a los retrovirales para tratar esta enfermedad. Denunciaba a su vez a la sociedad que olvidó la enfermedad. Un olvido al que alude con el carácter efímero de la obra al ir desapareciendo mientras la gente se va comiendo los caramelos.

Al fondo, podemos observar una cortina de cuentas de vidrio azules y plateadas que hay que traspasar para continuar con la exposición y que a su paso resuenan como una cascada.

González Torres

“Sin título” (Blue Placebo), 1991 y “Sin título” (Blue curtains), 1995

El uso de caramelos en su obra es recurrente. Cuando su pareja muere de sida decide colocar en una esquina 79,3kg de caramelos, el mismo peso que tenía su pareja. Se podía ir cogiendo caramelos, reduciendo el peso de la obra y llevándose parte de él.

En esa misma línea coloca en una esquina 100kg de chupachups envueltos en papel con los colores de la bandera estadounidense. En esta ocasión, hace referencia al sentimiento patriótico que generan los colores de las banderas y los monumentos. Esa admiración por el líder fuerte se transmite, en especial en el caso de América, con la esperanza del sueño americano.

González Torres

“Sin título” (Para un hombre en uniforme), 1991

La exposición no se circunscribe al museo, sino que sus instalaciones se prolongan por la ciudad fuera de la institución, utilizando vallas publicitarias y colocando ristras de bombillas junto al MACBA y en la zona de las Ramblas. Le gustaba cuestionar el espacio, alterarlo con su obra e incitar a la reflexión.

En definitiva, este artista que representó a Estados Unidos en la 52 Bienal de Venecia, fue un artista minimalista que sufrió por su amor homosexual y en especial por la enfermedad del sida, como transmite en su obra. Un artista que cuestionaba el mercado del arte y que consideraba al público como parte de su trabajo. Como él decía: “Sin el público no soy nada”.

Hasta el 12 de septiembre de 2021

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