Saltear al contenido principal
Georgia O´Keeffe En El Museo Thyssen

Georgia O´Keeffe en el Museo Thyssen

Una de mis semanas preferidas del año es cuando tiene lugar la feria de arte contemporáneo ARCO. Me encanta no sólo ir a la feria y encontrarte con amantes del arte, sino poder disfrutar de continuos eventos artísticos, algunos de ellos organizados para el programa VIP de la feria. Como parte de este programa, tuve la oportunidad de ir al Thyssen por la noche y deleitarme con la exposición de la artista americana Georgia O´Keeffe (1887-1986) que tantas ganas tenía de ver.

Es habitual en este museo que las exposiciones no sean demasiado extensas y que las finalices ávido de contemplar más obras. Sin embargo, en esta ocasión, son 90 piezas las que componen la muestra y diría que es una dimensión muy acertada.

Georgia desde sus inicios evitó imitar lo que hacían otros artistas y optó por pintar con su estilo propio. Comenzó prescindiendo del color, centrándose en el blanco y negro a base de carboncillo para una vez dominadas las formas añadir color.

Antes de adentrarnos en su mundo de naturaleza y flora podemos apreciar sus primeras obras en las que la figura humana toma protagonismo.

Me gustaría destacar esta figura que de lejos puede parecer una mancha azul pero que, sin embargo, al aproximarnos a ella observamos el desnudo de una mujer sentada con las piernas cruzadas y ligeramente inclinada hacia un lado como consecuencia del apoyo sobre su brazo. Con pequeñas variaciones de color capta el movimiento de forma asombrosa.

Georgia O´Keeffe

“Serie Desnudos VIII” (1917)

En 1918 se instaló en Nueva York donde pintó flores de gran tamaño para captar la atención de los atareados neoyorkinos.

Su mirada atenta al detalle, como si hiciera un zoom, le sirvió para crear abstracciones florales que tuvieron multitud de interpretaciones psicoanalíticas destacando la femineidad de las mismas ya que sugerían el sexo femenino.

Georgia O´Keeffe

Vivió en un rascacielos y, fascinada por sus dimensiones, representó esa verticalidad a través de la cual se vislumbraba el cielo, que contrastaba con las pequeñas casas de su lugar de veraneo, Lake George, más parecidas a los graneros de sus orígenes texanos.

Georgia O´Keeffe

«Mi chabola. Lake George.» (1922)

Las flores fueron un tema recurrente sobre el que llegó a hacer casi dos centenares de obras. La flor “Estramonio” le interesó tanto por su corta vida, ya que florecía por la noche y se moría a las horas, como por su naturaleza venenosa que nos hace reflexionar sobre la vida y muerte. Una flor difícil de contemplar, cuya sensualidad no se centra únicamente en la propia flor, sino en las pronunciadas curvas de sus hojas que las convierten en carnosas.

Georgia O´Keeffe

“Estramonio, flor blanca nº1” (1932)

En 1929 descubre Nuevo México con su naturaleza imponente. Le cautivó su majestuosidad y su rica historia. Su aproximación a la naturaleza en la que se desvela un cierto erotismo le llevó a concebir un lenguaje propio. Así cuando pinta unas montañas hace énfasis en su rugosidad representándolas con formas voluptuosas.

Georgia O´Keeffe

“Paisaje de Black Mesa, Nuevo México. Desde la casa de Marie II.” (1930)

A partir de ese momento fue todos los veranos a Nuevo México donde pudo descubrir los diversos paisajes que representó siguiendo ese lenguaje en el que destacaba su pasión por el color. En 1949 se trasladó allí definitivamente.

Georgia O´Keeffe

“Colinas grises” (1941)

De sus estancias en Nuevo México una de las cosas que le llamaron la atención fueron los huesos de los animales que se encontraba en sus recorridos. Interesada por ellos, decidió hacer una serie sobre la pelvis subrayando los vacíos desde los que podía contemplar el paisaje y en concreto el cielo. Distorsionaba la escala concibiendo un paisaje surrealista daliniano.

Georgia O´Keeffe

“Pelvis con distancia“ (1943)

Viajera incansable especialmente en el último tercio de su vida, trasladaba los paisajes a sus obras. En esta última parte de su vida viajó fuera del continente americano cuya mirada desde el avión le llevó a plasmar ese esencialismo en sus lienzos. Un minimalismo que culmina en el paisaje nevado que observa desde la ventana de su dormitorio, en el que destaca la línea de la carretera, la línea que reflejaba sus viajes.

Georgia O´Keeffe

‘Carretera en invierno I’. 1963.

Esta es la primera retrospectiva en España de una de las máximas representantes del arte norteamericano del siglo XX. Pionera en la abstracción y el minimalismo y considerada como la madre del modernismo americano, contempla el mundo con una mirada pausada mostrando su pasión por el color y la sensualidad.

Hasta el 8 de agosto de 2021

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba