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«Crimen Y Castigo» De Dostoyevski

«Crimen y castigo» de Dostoyevski

Tengo un gran recuerdo de lo que he leído de Dostoyevski. El temblor de las manos del «Jugador» por ejemplo se me quedó grabado de tal forma que cada vez que se hace alusión a la ludopatía me viene esa novela a la memoria. En esta ocasión quise leer “Crimen y Castigo”, una de sus grandes obras.

Forma parte del realismo ruso que desgrana los problemas que sufre la sociedad en la capital de la Rusia Imperial, San Petersburgo, durante el siglo XIX. Con una visión pesimista fruto de su falta de salud y de recursos hace hincapié en temas que le preocupan como las desigualdades sociales, la pobreza o el egoísmo.

Estamos ante una novela psicológica que profundiza en las formas de pensar y de conducirse del protagonista Raskólnikov, un estudiante que se ve forzado a abandonar los estudios por falta de dinero a pesar de los esfuerzos de su madre y hermana por ayudarle económicamente.

Su mente debilitada y enfermiza como consecuencia de la hambruna le llevan a tramar el asesinato de una usurera para así hacerse con el dinero y objetos de valor que posee, que le permitirán salir de la podredumbre. Sin embargo, se descubre más tarde cómo una vez que obtiene el dinero deja de ser prioritario para él.

Para Raskólnikov, el mundo se divide en seres superiores como Napoleón, que pueden ejecutar acciones  por encima de las leyes, y la mayoría, seres inferiores que deben acatar las leyes establecidas para mantener una adecuada convivencia. Él se considera del primer tipo, lo que le permite acudir al crimen para enfrentarse contra la miseria. Su desprecio por el ser humano le lleva a considerar a la mayoría seres inferiores, entre ellos la anciana a la que decide asesinar, a la que denomina piojo de la sociedad, puesto que se aprovecha del más débil para hacer su fortuna.

Y es que la frialdad con la que emprende los asesinatos, no dudando en matar a su hermana al verse sorprendido por ella, deja esconder cierta inquietud que se traduce en fuertes episodios de fiebre y delirios que generan gran tensión a la novela, ya que le impide controlar todo lo que dice. Sus actos le obsesionan, lo que le lleva a lanzar preguntas sobre el tema a cualquier persona e incluso se vuelve a acercar al lugar del crimen y a la comisaría para conversar con el juez sobre ello.

Los personajes secundarios ayudan a generar tensión a la historia.

Aparece un rico pretendiente que quiere contraer matrimonio con su hermana que, como mujer sacrificada de la época, acepta para poder ayudar a su familia económicamente. Sin embargo, Raskólnikov se rebela contra esa idea generando inestabilidad en la familia.

Razumijin, amigo del protagonista, es un elemento sosegador puesto que muestra su gran corazón protegiéndole y cuidándole. Acaba enamorándose de su hermana uniéndole más a él. Sin embargo, incluso su lealtad se tambaleará cuando descubre un artículo que en su día escribió su amigo en un periódico en el que defiende su forma de ver el mundo. Un mundo dividido en seres superiores e inferiores, en el que los primeros pueden transgredir las leyes, lo que le hace sentirse descolocado. A pesar de lo descabalado que es la teoría de su amigo, no deja de buscar razones para justificar esas ideas disparatadas que están por encima de la moral.

Porfirio Petróvich es un juez de instrucción que intuye que Raskólnikov es el asesino y se generan unos diálogos inquietantes entre ambos generando gran suspense. El mismo artículo del periódico suscita gran curiosidad en el juez que le somete a un interrogatorio sobre sus teorías que el estudiante defiende llegándose a intuir la posibilidad de que haya sido él el autor del crimen.

Por medio de escenas dramáticas y situaciones escandalosas, entre los que no faltan personas desequilibradas, borrachos, prostitutas, un suicidio y un intento de violación; muestra el orgullo herido del protagonista, su cuestionamiento del mal y de los valores familiares y la búsqueda de Dios. Sin embargo, la obra está dominada no tanto por los actos, como por las reflexiones y diálogos que transmiten la angustia sufrida por los personajes, originando tensión a la escena. Es una novela más introspectiva que descriptiva.

Se considera a Dostoyevski precursor del existencialismo en el que se analiza la libertad y consecuente responsabilidad individual del hombre, las emociones y el sentido de la vida. En “Crimen y castigo” se percibe la angustia existencial del protagonista por una vida absurda.

Sin embargo, surge algo de esperanza al final. Bajo ese corazón gélido brota el amor. Tras ayudar a una familia con el poco dinero que tiene cuando fallece el progenitor, conoce a su hija. Una mujer que se había prostituido para ayudar a la familia, pero buena y generosa. Su fragilidad y vulnerabilidad le atraen y le hace confiar en ella sus reflexiones, el propio crimen e incluso le convence para entregarse a las autoridades consciente de que ella nunca le abandonará. Es como si despertara su conciencia.

Un realismo psicológico que retrata el sufrimiento de una sociedad angustiada por su situación de penuria y atormentada tras un asesinato que da que hablar y que conlleva inquietantes conversaciones. Un realismo que delata su preocupación por el futuro de la humanidad en el que será el sufrimiento el que permita el renacimiento del espíritu. La trama psicológica implicará emocionalmente al lector hasta el punto de que no se relajará durante toda la obra.

Su característica profundización en el alma del ser humano tuvo una gran influencia en importantes escritores como Proust, Thomas Mann, Faulkner o Camus de los que ya he escrito en este blog y en filósofos como Nietzche y Sartre.

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