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Margaret Watkins En Tabacalera De San Sebastián

Margaret Watkins en Tabacalera de San Sebastián

Otro emplazamiento que nunca me pierdo en San Sebastián es Tabacalera. Me entusiasman no sólo sus exposiciones, sino su biblioteca que incluye laboratorio y juegos, donde desde los más pequeños hasta los más mayores pueden descubrir nuevas formas de diversión; sin olvidar su azotea, que cuenta con unas fantásticas vistas de la ciudad.

Dentro de su programa de exposiciones, se encuentra una sala de la Kutxa, dedicada especialmente a fotografía de los siglos XIX y XX, y otras dos en el piso superior sobre arte más actual.

En esta ocasión, me voy a detener en la de la fotógrafa canadiense Margaret Watkins (1884-1969), innovadora en su tratamiento de la fotografía, poco reconocida pero, en mi opinión, a la altura de las mejores.

Su habilidad con el encuadre, distribuyendo armoniosamente formas en un espacio, y con el tratamiento de la luz, le permiten conseguir un efecto pictórico como el de este paisaje, cuya perspectiva desde el otro lado de una valla le proporciona una profundidad muy realista. Por medio del enfoque obtiene una imagen algo desdibujada que tramite serenidad y calma.

Margaret Watkins

En 1915 se traslada a Nueva York y trabaja como asistente de la fotógrafa estadounidense Alice Boughton. Allí comienza con sus retratos. Afronta a sus retratados dispensando una luz directa que ensalza la personalidad del personaje y reproduciéndolo con contornos borrosos que aportan suavidad y apariencia escénica. Los desnudos son reposados y sugerentes y se descubre el espíritu humano de los retratados.

Margaret Watkins

Desde 1919 sus composiciones adquieren formas geométricas. Escoge utensilios domésticos, corrientes y austeros que mediante juegos de simetría le otorgan gran belleza a la cotidianeidad.

Margaret Watkins

Fue de las primeras fotógrafas en generar diseños publicitarios. La comunicación sobre la comercialización de un set de manicura, le llevó a representar una imagen en la que se lucían ostensiblemente las uñas de una mujer. Unas finas manos de una dama sujetando una taza y su plato, en el que el meñique despunta hacia arriba, se convierten en objeto de atención y de deseo.

Y es que los detalles son captados de forma tan clarividente que son capaces de transmitirnos a través de gestos, delicadeza o finura de una parte de la sociedad. La forma en que sujeta la taza o con que acaricia sus joyas adquieren un carácter narrativo.

Margaret Watkins

Del periodo 1930 a 1937 podemos destacar sus fotomontajes. Construía diagramas geométricos a partir de mínimos detalles que escogía de sus fotografías para crear composiciones que recuerdan a los test de Rorschach.

Margaret Watkins

Interesada por el arte callejero, recorría la ciudad descubriendo rincones que le atraían como escaparates o carteles publicitarios.

Margaret Watkins

En sus recorridos urbanos jugaba con los encuadres para identificar la belleza de la geometría, las luces y sombras que subrayan la hermosura de cualquier detalle.

Margaret Watkins

En total, más de 150 fotografías componen la muestra de esta gran artista de la fotografía. Una exposición deliciosa en la que te enamorarás de la armoniosa mirada de Margaret. Una mirada que sabe apreciar las maravillas de nuestro entorno logrando la estetización de la cotidianidad.

Hasta el 30 de mayo de 2021

 

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