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«Papa Goriot» De Balzac

«Papa Goriot» de Balzac

Siguiendo con ese listado de obras literarias recomendadas por mi abuelo, esta vez he escogido a Papá Goriot, una novela francesa que me hace sentir como volver a casa. Y es que recuerdo mi infancia en la que todos los fines de semana íbamos a Francia por su proximidad y por ese cariz que tenía de país más avanzado en todos los sentidos. Nos fascinaban ya no sólo las calles glamourosas de Biarritz o reposadas de San Juan de Luz, si no el silencio, el respeto, la calidad de los alimentos y la estilosa moda francesa. Estaba claramente por delante nuestro, algo que se ha ido diluyendo con el tiempo pero que me hace recordar con cierta nostalgia mi predilección por la música, el cine y la literatura francesa.

Papá Goriot fue una de las novelas que leí en mi época de estudiante en París donde devoraba los libros al recorrer la ciudad en vagones de metro. Pero probablemente porque me voy haciendo mayor, disfruto de releerlo y de adoptar una nueva mirada acorde a mis circunstancias familiares.

Y es que no es lo mismo leer esta novela siendo hija a siendo madre, ya que ahora soy más consciente de las consecuencias en la educación de nuestros hijos de un carácter excesivamente permisivo. Es una oda al amor paternal, un homenaje a todos los padres que se desviven por sus hijos ofreciendo un amor infinito.

Esta novela podría ser, por un lado, un homenaje a los padres por su amor, sacrificio y generosidad para con sus hijos y, por otro, una reflexión sobre dónde deben estar los límites y cómo el amor infinito no es suficiente para alcanzar la felicidad.

Nos situamos ante una de las principales obras del autor francés Honoré Balzac (1799-1850) que describe la sociedad francesa del siglo XIX. Forma parte del realismo francés desarrollado en la segunda parte del siglo XIX que, en contraposición con el romanticismo, procura trasladarte a la sociedad de entonces gracias a la detallada descripción de las costumbres, deseos e inquietudes de los personajes.

Stendhal y Balzac fueron pioneros del realismo francés siendo Flaubert quien lo culminó. Dickens, Tolstoi, Dostoievsky y Galdós destacaron a su vez como grandes exponentes de este movimiento en sus países.

Se documentaban para dar una imagen fiel no tanto de sí mismos como de la sociedad que les rodeaba. Con un estilo sencillo y preciso describían personajes corrientes con diálogos adaptados a los personajes. Denunciaban los males de la sociedad entre los que se encuentra el materialismo de la época y la búsqueda obsesiva del éxito económico y social, temas principales de esta novela.

Crea uno de los mayores proyectos narrativos de la historia, la Comedia Humana, entre las que se encuentran novelas como Papá Goriot o Eugenie Grandet. Lo estructura en tres series: estudios de costumbres, estudios filosóficos y estudios analíticos. Y dentro de los estudios de costumbres, lo clasifica en varios apartados, siendo el primero el de “Escenas de la Vida Privada” de la que forma parte Papá Goriot. En total, consta de 94 obras completas y 20 inacabadas. Con Comedia Humana hace referencia a la Divina Comedia de Dante aportando una perspectiva más humana en línea con el estilo realista.

A partir de Papa Goriot, que publica en 1835, Balzac comienza a introducir personajes recurrentes como el ambicioso Eugène de Rastignac o el pícaro Vautrin.

La historia se desarrolla en una humilde pensión en la que viven ocho inquilinos entre los que se encuentra el joven estudiante Eugène de Rastignac cuyos deseos por formar parte de la alta sociedad le llevan a solicitar a toda su familia que hagan un gran esfuerzo económico para llevar a cabo un misterioso proyecto en la gran ciudad. El proyecto era tan simple como adquirir la vestimenta adecuada para poder pasar por un miembro de la alta sociedad y frecuentar la compañía de su prima que le introduce en los bailes y tertulias parisinas. Tanto de ella como de su vecino Vautrin, aprende cómo alcanzar ese éxito social vinculándose con una mujer de ese círculo. Se enamora de la hija de otro de sus vecinos, Papá Goriot, casada con un aristócrata pero muy infeliz.

Así descubre la relación entre Papá Goriot y sus hijas. Un padre entregado que ha ido empeñando todos sus bienes para permitir cualquiera de sus antojos como que sus hijas lucieran los vestidos más bellos en los bailes.  Su fortuna va menguando para cubrir todos los caprichos filiales hasta terminar viviendo en una sencilla pensión y prescindiendo de toda comodidad.

Sin embargo, sus hijas no parecen corresponder a su amor ya que ni siquiera ven a su padre que suspira por ellas y por su felicidad. Un amor ciego que no llegará a comprender hasta su muerte, en la que el ambicioso pero bondadoso Rastignac, muestra su verdadero corazón cuidándole mientras agoniza reclamando poder ver a sus hijas, hasta que fallece. Solo entonces Goriot es consciente de cómo su amor infinito e ilimitado por sus hijas les ha llevado a los tres a la mayor desdicha nunca imaginada.

Papa Goriot

Tiene ciertos personajes que me recuerdan a los de otras novelas realistas ya tratadas en este blog. Por ejemplo, Eugenio de Rastignac, recuerda al joven ambicioso Sorel de Rojo y Negro, de Stendhal, que pudo haberle inspirado; o Papá Goriot, cuyo desmesurado amor paternal, pudo servir de inspiración a Galdós para el Abuelo.

En definitiva, un drama sobre la sociedad del siglo XIX. Una sociedad en el que el dinero es clave para formar parte de determinados círculos y en la que los matrimonios se convierten en medios para entrar en ellos. Matrimonios en muchas ocasiones infelices en los que es habitual que existan terceras personas. Una sociedad en la que la familia pasa a un segundo plano y el amor desmedido de un padre puede echar a perder su felicidad y la de sus hijas. Una novela en la que se cuestiona la moralidad y el materialismo de la época.

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