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“Bajo La Superficie (miedos, Monstruos Y Sombras)” En El Centro Cultural Conde Duque

“Bajo la superficie (miedos, monstruos y sombras)” en el Centro Cultural Conde Duque

El Centro Cultural Conde Duque, siendo un espacio arquitectónico interesante, me había dado más alegrías en sus nocturnos conciertos en el patio central o con su programa navideño infantil que con sus exposiciones. Sin embargo, en esta ocasión, que acudía a ver otra exposición comisariada por mi amiga Pía Ogea, descubrí ésta que no me dejó indiferente.

Aludiendo a la crisis actual, no sólo sanitaria o económica sino también existencial, anima a reflexionar sobre nuestra sociedad identificando cuáles son esos miedos, monstruos y sombras que enturbian nuestras vidas y debemos revisar para tratar de superarlas. Para ahondar bajo esa superficie qué mejor lugar que penetrar en la sala de bóvedas subterránea y descender a ese submundo con gran historia para analizar nuestro interior.

La primera obra que hallas al adentrarte en la sala es “Eclipse” de Ester Partegás. Un árbol raquítico, pintado, decadente y eclipsado ante el efecto del entorno, simboliza el padecer de la sociedad cuyo comportamiento desemboca en una crisis de valores. Representa el entorno afectado por una civilización que descuida la naturaleza y cuyo espíritu consumista desencadena acumulaciones de basura como las bolsas que cuelgan de sus ramas.

A su lado, una escultura denominada “Dunia, Mulk, Yabarut (Tierra, Cielo, Espíritu)” de Asunción Molinos Gordo. Compuesta por tres esferas, reinterpreta el yamur, un elemento arquitectónico de la Granada andaluza que se suele colocar en las mezquitas a modo de protección y que ha sido reutilizado como pararrayos o veleta. Está producida con materiales que han sido históricamente empleados como protección ante lo sobrenatural como el bronce, la madera de olivo o el hueso.

Esther Partegás

“Dunia, Mulk, Yabarut” de Asunción Molinos Gordo (2018) y “Eclipse” de Ester Partegás (2007)

Al girar a la derecha descubrimos unas obras de Karmelo Bermejo tituladas “Transparencia 0”, en la que, como es habitual, hace no sólo una crítica al mundo del arte sino a las propias instituciones artísticas. En esta ocasión, produce moldes de obras de la colección de arte del director de un museo eliminando su imagen, su autoría y su valor para así cuestionar la transparencia en la gestión museística y cómo los juegos de poder afectan a las propias obras de arte y a lo que finalmente llega a conocer el público.

Karmelo Bermejo

“Transparencia 0” de Karmelo Bermejo (2011)

Por otra parte, podemos apreciar cómo Paula Rubio Infante con “Esto es un agujero” hace referencia a lo que opinaba un recluso del Sanatorio Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel. Como parte de este proyecto, crea una serie de piezas como ésta, compuesta de tres mil varillas metálicas, que configuran un espacio circular. Nos recuerda a una jaula o gran agujero, que como una pesadilla nos hace sentir prisioneros en su interior. Esas varillas unidas evocan a los “pinchos” que habitualmente construyen los presos como arma para defenderse o poder escapar de sus celdas. A Paula le gusta crear esculturas amenazantes que aluden a la violencia y a las posiciones de poder.

Paula Rubio Infante

“Esto es un agujero” de Paula Rubio Infante (2019)

Julia Varela defiende lo corpóreo al crear una instalación formada por cinturones que se enrollan para sujetar unos espejos circulares que proyectan duplicaciones en la superficie. Esas proyecciones hacen alusión al continuo consumo de imágenes que nos introduce en un mundo virtual en el que elegimos lo que queremos ver. Cuestiona a su vez esa conectividad tecnológica cotidiana que nos lleva a vivir a tal velocidad que llegamos incluso a olvidar nuestras propias emociones.

Julia Varela

“Speech, speed, speechless, speeding, speedy, speedometer, speedboat, speed, skating, speed or nullum crimen, nulla poena sine praevia lege” de Julia Varela (2010-2017)

Por último, quiero hacer mención a una pieza de la artista Sara Ramo denominada “Matriz y la perversión de la forma”.  Se sirve de unos moldes que fueron destinados a diseñar unas máscaras para su vídeo “los ayudantes”, convirtiéndolos en esculturas. Le interesa la máscara utilizada de forma histórica para esconder una identidad y cuyo ocultamiento permite mostrar el verdadero ser que se esconde bajo la superficie. En la actualidad esa máscara modifica su uso para convertirse en una protección ante un mal que nos acecha como es el virus del covid. La matriz de la escultura hace referencia a ese vacío que constituye el origen en el que se configura la forma, que ya somos incapaces de reconocer.

Sara Ramo

“Matriz y la Perversión de la Forma” de Sara Ramo (2016)

Me ha encantado además descubrir la involucración de la iniciativa Rendija, un grupo de residencia adolescente del propio centro, que tras visitar la exposición generará su propia interpretación.

En definitiva, la muestra nos lleva a sumergirnos en la sociedad y cuestionarla desde diferentes aspectos como el consumismo, el uso constante de imágenes y la comunicación virtual o los mecanismos de poder. A su vez nos revela algunos mecanismos de protección que han sido aplicados por diferentes civilizaciones a lo largo de los tiempos para huir de esos monstruos y sombras que nos acechan.

Hasta el 11 de abril de 2021

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