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«Mientras Agonizo» De Faulkner

«Mientras agonizo» de Faulkner

Soy de las que cuando descubro un escritor, procuro leer varias novelas para adquirir una composición más completa de su obra y desentrañar esos matices que le hacen únicos.

Ya os comenté que “El ruido y la furia” me pareció una obra maestra. Pues bien, decidí leer esta segunda novela que publicó Faulkner (1897-1962) en 1930, un año después de la anterior.

Transcurre asimismo en el Sur de Estados Unidos, en Misisipi, donde él vivió, lo que le permite describir fielmente las costumbres y la forma de ser de sus habitantes.

Su autor la escribió en tan solo seis semanas, seis semanas que para él fueron frenéticas, y cuya agitación se palpa en las reflexiones de los personajes. Son quince narradores los que van describiendo a modo de monólogo interior cómo se sienten ante la muerte de Addie, la mujer de un granjero, y sus vivencias a lo largo del viaje que emprende la familia Bundren para poder enterrarla en su pueblo natal.

La historia se construye gracias a múltiples pensamientos y miradas, incluidos el de la muerta. La tensión se percibe desde el inicio en el que todos contemplan la sierra que construye el ataúd cuando su madre todavía está viva, mientras agoniza. El tiempo juega en su contra ya que para poder enterrarla en su pueblo es necesario que el ataúd esté finalizado en el momento de su muerte. Cuando inician la odisea del viaje, la angustia se repite a lo largo de diferentes situaciones extremas: fuertes tormentas que desestabilizan el carro donde llevan el ataúd, su hijo Cash se daña una pierna que cubren con cemento, el incendio de un establo a causa de su hijo Darl que se vuelve loco con la muerte de su madre, su hija Dewel se queda embarazada y quiere abortar y su marido Anse se acerca a una casa para pedir herramientas para cavar la fosa de su mujer y allí encuentra a la que será su nueva esposa. El suspense se percibe incluso en el monólogo de ella, donde confiesa su infidelidad, que da origen a su hijo favorito, Jewel. El final no es mucho más esperanzador ya que Darl tiene que acabar ingresando en un manicomio por ser causante del incendio, Dewel se ve traicionada por su padre que emplea el dinero que ella disponía para su aborto para cambiarse la dentadura y su padre, que mientras entierra a su esposa, tiene a otra esperándole.

El hecho de que la novela se construya a base de la suma de monólogos que transmiten diferentes puntos de vista de un mismo acontecimiento y no de un único narrador, exige la atención extrema del lector e incita a una segunda o tercera lectura para captar su totalidad. Es una forma de transmitir cómo es la realidad, ya que nuestra realidad es una realidad parcial fragmentada e incompleta.

En definitiva, una compleja historia fatalista en la que la pérdida de la madre supone la pérdida de la estabilidad emocional de la familia. Una obra en la con una única lectura serás capaz de percibir la angustia y tensión de la familia ante las adversidades y sus sentimientos, pero difícilmente conseguirás narrar lo que has leído, la historia. Eso sí, te hará consciente de que esa perspectiva múltiple es la forma en la que en realidad conformamos las historias. Una gran contribución a la literatura y al propio pensamiento.

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