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“Objetos De Deseo. Surrealismo Y Diseño, 1924-2000” En Caixaforum

“Objetos de deseo. Surrealismo y diseño, 1924-2000” en Caixaforum

Si te gusta el surrealismo o te divierte ver objetos poco convencionales con un cierto tinte de locura no te pierdas la exposición de “Objetos de deseo. Surrealismo y diseño, 1924-2000” en Caixaforum.

En este blog ya anticipé una explicación sobre el surrealismo. Fue un movimiento literario y artístico que tuvo lugar en 1924 con la publicación del manifiesto de André Breton el que describía su intención de crear una nueva realidad por medio de los sueños, el azar y el subconsciente. De esta forma, promovía lo irracional como rechazo sobre la lógica.

Los surrealistas acumulaban objetos cotidianos que les inspiraban para sus creaciones artísticas. Surge el Ready Made, en el que, por medio de pequeñas trasformaciones sobre objetos ordinarios, consigue un efecto de asombro e invita a la reflexión. Por ejemplo, “Regalo” de Man Ray (1890-1976), una plancha con clavos, que se convierte en extraña y amenazadora o el cepillo de pelo Bless, un cepillo del que sale una melena de pelo como si se lo hubiese arrancado que le elimina su propia función de cepillar.

Man Ray     Man ray

Regalo (plancha, clavos de cobre, 1921) y fotografías que incluyen “El violín de Ingres (1924)” , “Erotique voilée (1933)” o “Glass tears”, de Man Ray

Bless

Cepillo de pelo Bless

“Busto de mujer retrospectivo” es una de las primeras esculturas objeto de Salvador Dalí (1904-1989) en la que refleja las obsesiones del artista. Las hormigas pintadas sobre su rostro con una mirada impasible como si no sintiera nada, alimentos como las mazorcas y el pan sobre la cabeza o el Ángelus de Millet representado en un tintero sobre la barra de pan.

Algunos surrealistas se trasladaron a Estados Unidos donde el surrealismo se extendió como una moda más allá de las galerías y museos. Dalí diseñó escaparates de grandes almacenes, colecciones de tejidos y escenografías de películas de cine como “Recuerdo” de Hitchcock. Tuvieron una gran influencia en el mundo del diseño como se muestra en esta exposición. Le Corbusier (1887-1965) fue uno de los mediadores entre el surrealismo y el diseño. Para los diseñadores la función dejaba de ser la única razón para producir una pieza. Permitía liberar su subconsciente.

Buñuel

“Perro andaluz” de Luis Buñuel (1929)

Un buen ejemplo de liberación del subconsciente es el apartamento que crea Salvador Dalí a partir de una foto en el periódico de la actriz Mae West en el que sus labios se transforman en un sofá, la nariz una chimenea sobre la que coloca un reloj y cada ojo un cuadro enmarcado sobre imágenes nebulosas del Sena. Finalmente, su pelo se convierte en una cortina. Junto a la imagen podremos apreciar uno de los sofá-labios, los Dalilips que fueron reproducidos por el diseñador y arquitecto Oscar Tusquets (1941).

Dali     

“Busto de mujer retrospectivo”, de Salvador Dalí, 1933 y “Retrato de Mae West” (1934-5)

En ocasiones el surrealismo está cargado de gran erotismo como reflejo de ese subconsciente. Imágenes de mujeres en fotografías, cine o esculturas se suceden como en “Espectro de la Gardenia” de Jean Marcel (1900-1993). El artista tras encontrar una tira de película sobre el secreto de la gardenia en un puesto de terciopelo en el mercado de las pulgas, emplea este tejido para cubrir el busto de una mujer, a la que coloca unas cremalleras sobre sus ojos limitándole su visión, así como una tira de la película en su cuello a modo de collar, provocando un cierto erotismo en la pieza.

Jean Marcel

“Espectro de la Gardenia” de Jean Marcel (1936)

Tras la pintura de Magritte (18989-1967) que produjo en 1929 en el que manifestaba “Esto no es una pipa”, haciendo referencia a que en realidad se trataba de una pintura, la pintura de una pipa; continúa con ese juego de palabras para crear en 1937 “Esto es un trozo de queso”, en el que incluye una pintura de un trozo de queso dentro de la propia quesera aludiendo a que a veces el espacio en el que se ubica es el que determina su propia función.

Magritte

“Esto es un trozo de queso” (1937) – René Magritte

 

Este lenguaje irracional basado en expresión del subconsciente fue ampliamente aplicado en el mundo de la arquitectura y del diseño con ejemplos como el español Antoni Gaudí (1852-1926), el estadounidense-japonés Isamu Noguchi (1904-1988) o el italiano Piero Fornasetti (1913-1988) que diseñó objetos con imágenes de espacios arquitectónicos o rostros de mujer como los platos de la portada.

Gaudi

Silla de Antoni Gaudí y mesa de Isamu Noguchi

En la imagen inferior podemos observar también como frente a un paisaje fantasmagórico de Giorgio de Chirico (1888-1978), “la Plaza de Italia” que ya comenté en otro artículo, se sitúan la mesa de cristal “Tour” de la arquitecta italiana Gae Aulenti (1927-2012) que se apropia de la rueda de Duchamp (1887-1968) de 1913 o un caballo lámpara del tamaño del propio animal de Vitra.

Caballo lampara

“Tour” de Gae Aulenti (1993), “Lámpara caballo” de Vitra (2006)

El éxito de la representación de este mundo onírico que traspasa la lógica que subyace en el interior de nuestras mentes y cargado de humor, se expandió a otras disciplinas más allá de la pintura, fotografía y escultura; influyendo en grandes arquitectos y diseñadores que se liberaron de las limitaciones de la pura función para dar rienda suelta a su imaginación como evidencia esta exposición producida y organizada con el Vitra Design Museum.

Hasta 21 de marzo de 2021

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